6 sept. 2011

Bestias

Estaba fuera de control. Después de aquella noche, nuestra sed de almas era tal que había dejado escapar la magia como si fuera el aliento después de una larga carrera. Aquella bestia sin ningún tipo de control me tomó como un muñeco a su merced y me abatió con todas sus fuerzas.
Aún cuando sentía perder el conocimiento, sonreí para mi mismo. Sabía que, cuando llegara el momento, mi pequeño juguete estaría dispuesto para derramar aún más saña con aquellos a los que estaba destinado

Nuestro nuevo y legítimo señor estaría contento si viera lo que es capaz de hacer. Sus ojos dorados siembran el miedo, y sus fuertes garras te envían a un lugar de pesadilla, de donde fue creado:

El mismo infierno

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