24 may. 2011

Rescate

Resultó complicado, sí. Nos metimos de lleno en una batalla sin fin y al coger una espada fui por unos momentos el punto de mira. Suerte que Ethan estaba ahí para sacarme del lio. Fuimos a otro plano diferente, con puertas que mi vista no alcanzaban a ver finalizar y por cada hueco entre ellas infinidad de estrellas.

-No vayas por ahí o te perderás en el olvido.- Me aconsejó Ethan al asomarme un poco a uno de los huecos. No pensaba meterme de todos modos.

Vi que poco a poco iban apareciendo algunas personas de la nada y supe que ahí era yo el ser extraño. Encontramos la puerta. Sí, la puerta, ya que observé claramente como la figura de Sol, débil y maniatada se encontraba en su interior. Era un lugar frío y no daba buenas sensaciones. Arena gris, algo más oscura que la piel de Ethan. Escuchamos un estruendo y cuando quise darme cuenta estaba apoyada contra la cubierta de un barco, con Ethan muy cerca de mí, guardando silencio. No tardamos en llegar a un enorme edificio. Aunque al principio no veíamos nada, una puerta emitió luz y del barco cayó una pasarela. Nos metimos debajo, mientras arriba un montón de armaduras desfilaban hacia el exterior.

Escondidos percibí algunos ruidos fuera y comprendí que Ethan se había encargado de deshacerse de dos de aquello seres. Nos pusimos sus armaduras y continuamos la búsqueda. Después de algunos… eh… imprevistos debido a mi nula capacidad de labia, llegamos por fin a las mazmorras. Allí estaba él, débil. Nunca me gustaría volver a verle de aquella forma. Lo soltamos y abrió un momento los ojos, que se posaron sobre los míos.

-Estoy soñando.

-Sí Sol, lo que vos digáis.- Le respondí secamente.

Al salir y de nuevo engañar a los seres que estaba allí (en esa ocasión Ethan y yo cambiamos rangos) salimos corriendo como nunca. Llegamos de nuevo al barco y junto a él había unas barcas más pequeñas.

Iba a gran velocidad, pero no tardamos en escuchar cómo se ajetreaban detrás de nosotros. Ethan cayó inconsciente o dormido, no me quedó muy claro ni entendía el por qué. De pronto, una luz a lo lejos. Estábamos muy cerca del portal cada vez más y más hasta que por fin lo traspasamos.

Oscuridad. Olor a… ¿tierra? Y el tacto me lo verificaba. Una pequeña lengüita bañó mi rostro perplejo, la de Ash. La achuché y la mimé a más no poder hasta que me di cuenta de algo. Sol estaba tirado a mi lado, pero solo él. Ni rastro de Ethan.

-¿Ethan? ¡Ethan!- Lo llamé en busca de la respuesta que no llegó.

Sol se despertó y lo llevé al interior de la torre, que ahora estaba diferente, sin todo lo que había antes. Por decir que no había ni una simple brisa. Pero al menos no estaba sola. Llegó el momento de las explicaciones.

Es un secreto, nunca lo contaría, ni siquiera a mi diario, pues nunca se sabe lo que hacen los libros cuando su dueño duerme. Tan solo mencionaré que es un precio muy alto el que pagó y lo peor de todo es que creo que lo comprendo. Y añadir que fue suficiente para ganarse mi perdón y de nuevo mi amistad. Quedamos en un acuerdo de confianza. Tutearnos, es lo que siempre le pedía.

Continué la búsqueda de Ethan, lo hallé en la planta superior, dónde ocurrió todo. Ahora no había cristal, tan solo un pedestal bañado por la luz vaga de algunos rayos del Sol. Pronuncié su nombre y apareció, prometiéndome que volvería pronto y que tenía que resolver unos asuntos.

Minutos que pesan como semanas, días que transcurren como años. La diferencia temporal que me da a entender marea mis sentidos y un escalofrío recorre mi espalda cada vez que lo recuerdo. El tiempo, de nuevo entorpeciendo mi camino. Pero te esperaré.

Vuelve pronto, Ethan.

[Diario XVI]

2 comentarios:

  1. Cuento con ello, con que me esperes
    - Ethan

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  2. El que me preocupa eres tú, ya que el tiempo pasa diferente allí dónde estas.

    ~Kyra~

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