26 may. 2011

La tentación vive ¿abajo?

Desperté, bañado en sangre y sin poder ver nada a mi alrededor. Creía estar en una pesadilla, y tal que así, comencé a gritar para olvidar todo lo que podía perder, todo lo que estaba arriesgando. Mi vida, mi corazón, mi alma, y todo lo que ello conllevaba

Me abracé a mi mismo y comencé a llorar. Tardé un buen tiempo en darme cuenta de que lo mucho que lloraba. A todo ello, se sumaron amargos recuerdos que creía tener enterrados en lo más profundo de la memoria. Caí dormido, y no me preocupé en el tiempo que pasé así

Al abrir los ojos, estaba en una habitación de paredes negras como el azabache, paredes marmóreas como el azabache y no parecía tener fin en altura. Como el abismo

Escuché unos suaves pasos sobre aquel suelo de mármol cuya negrura casi dañaba los ojos. Aún tenía sangre, y ahogando un nuevo llanto, levanté la vista. Allí estaba. Una mujer que deslumbraba en belleza, pero cuyos ojos robaban hasta el calor del alma. Me contemplaba mientras lentamente caminaba hacia un trono de piedra que había en la sala que habitabamos.

Su sonrisa engatusaba, y su voz acompañaba ese efecto hipnótico. Me levanté para poder recomponerme, y saber en que estado me encontraba, pero ella rompió todos los planes. Se había cruzado de piernas y observaba toda la sala con mirada crítica

- Parece que has despertado el lado generoso de Af, Ophiel... - dijo con un tono burlón que a nadie se le escaparía - Pocas veces otorgaría un presente de semejante valor

La miré sin comprender, y mi expresión de incertidumbre realmente tendría que ser exagerada, ya que comenzó a reírse con gran humor

- ¿Todavía no entiendes, pequeño? - me preguntó. Se levantó del trono y se acercó a mí con caminar sinuoso. Una vez a escasos centímetros, colocó el dorso de su mano en mi mentón, acariciandome - Todo lo que ves ahora... te pertenece... por cortesía de Af...

Su mirada se desplazaba de mis ojos a mis labios, en clara sugerencia de una "confianza" mayor

- Y puestos a recibir... ¿qué más te gustaría tomar?

Su cuerpo, ahora semidesnudo, se pegó contra el mío. Piel contra piel, ardiendo en deseo, siendo que era casi palpable. Sus labios rozaron los míos en una clara invitación a un beso.

- Ya que si soy el señor de lo que hay aquí presente... - le dije con la voz temblorosa - me gustaría tomar la tranquilidad y el silencio de mi propio palacio... Si me permitís...

Me quedé quieto tal y como estaba, esperando su reacción. Sus ojos chispearon en una llama de rabia y frustración. Retrocedió un paso y en un torbellino de fuego desapareció, y un grito propio de una banshee fue su despedida

Caí agotado en lo que era mi trono por semejante encuentro. Después, rompí a reír de puro nerviosismo. El poder de aquella mujer era infinitamente superior al mío, y de un simple chasquido habría acabado con mi vida. Comenzarían las noches en vela para poder guardar mi propia vida

5 comentarios:

  1. Me encanta que me cuentes las cosas y después me "confieses" que eran mentira. Tanta confianza me agobia, Ethan.

    ~Kyra~

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  2. Lo sabrás todo cuando sea conveniente, cuando no tenga prisas para volver al infierno al que ahora pertenezco
    - Ethan

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  3. Bueno, entonces esperaré. Eso sí, yo quiero que me lleves a tu palacio, me gustaría conocer a esa mujer tan simpática.

    ~Kyra~

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  4. Realmente, no quieras conocerla. Tiene un carácter terrible, ¡incluso peor que el tuyo!
    - Ethan

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  5. ¡Dioses! (o demonios, como prefieras) ¿Más? Oh, pero seguro que puedo con ella finalmente. ¿No me permites una pequeña oportunidad de hablar "civilizadamente" con ella?

    ~Kyra~

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