26 mar. 2015

Al final, confesé. Al final, le conté lo que vivimos. Cómo era ella, qué habíamos vivido, cómo había cambiado después del tiempo. Porque con esa mujer todos habíamos tenido grandes perdidas. El corazón había sufrido para todo aquel que la había conocido... y muchas veces repetía la pregunta de Sol que me había formulado tantas veces.

"¿Por qué sigues extrañándola?"

Yo recuerdo el momento sin entenderlo del todo.

"¿Por qué no lo hacemos todos?"

Cambió cosas, nos tocó de cerca a todos, se arriesgó por nosotros... Bueno, realmente se arriesgaba por todo y por nada. Pero era así, su modo de ser. Encantador, entregado, arriesgado, despreocupado. Él sabía el daño que me hizo, de ahí su frialdad. Aunque creo saber que siente lo mismo, algo parecido. Su aprecio es anterior al mío, no ha podido olvidarla tan fácilmente.

Una persona tan extraña que nos une a todos por diferentes motivos, aunque el nexo sigue siendo común. Y no me atrevo a pronunciarlo. Sea lo que sea... ella ya no está. Es inútil recriminarle algo, cuando ni siquiera podremos saber más, cuando ni siquiera puede defenderse.
Aunque me gustaría... poder acariciarla una vez más.

24 mar. 2015

Querido papá

Me ha hecho muy feliz encontrar tu carta deslizándose por debajo de mi puerta. No sé cómo ha podido llegar, pero me ha llenado de ilusión.
Espero que tengáis cuidado por allí, no quiero que os pase nada malo. Intentaré estar al día como pueda de lo que sucede por si en algún momento puedo ayudaros. Estoy aprendiendo muchas cosas, ¿sabes? De diferentes personas que me enseñan conocimientos muy distintos entre ellos. Me encanta.

Me alegran las noticias del tío Iefel. Aunque no haya mejora, una estabilidad es buena señal. Sigo buscando métodos para hacer que se encuentre mejor. Dile de mi parte al tío Iefel que le quiero mucho y le echo mucho de menos. También a ti, a Hob, a Roy, a Anna...

Ya queda menos para que se acabe el mes.
Por aquí, bueno... hay de todo. Algunos conflictos de los que no debes preocuparte porque son puramente humanos. Pero no me perjudican, aunque me gustaría que se solucionaran. Estoy conociendo a gente muy interesante de la que aprendo y en la que poco a poco confío. Procuro no olvidar tus palabras de desconfianza, y hago lo que puedo, de verdad. Aunque ya sabes que siempre doy oportunidades.

He tenido noches malas, pesadillas en las que volvía y ya me habíais olvidado. Incluso una en la que habían pasado años y para mí solo era una semana. Me sentí muy sola, tuve mucho miedo. Justo ese mismo día fui a veros, no os lo dije porque con solo veros ya sé que no se haría realidad. Así que estoy mucho más tranquila.
Por lo demás, mis noches son pacíficas, aunque echo de menos dormir con vosotros. Pero ya volverán esas noches.

No olvidéis que sois lo más importante de mi vida. Os quiero mucho. Mucho, mucho, mucho, mucho. ¿He dicho ya que os quiero mucho? Lo repito: os quiero mucho.
Pronto volveré, hasta entonces, cuidaos.

Con infinito amor.

Therin.

22 mar. 2015

Cuando oraba a los Dioses por un fin rápido o una posible salvación cuando creíamos que llegaba el fin de los tiempos, creía estar en la verdad. Que todas mis palabras eran sinceras, que se acabaría todo sabiendo que ellos sabrían lo que hay en mi corazón.
Por eso, ante tal arranque de sinceridad, abriendo tanto mi corazón, me sorprendía que pudiese marcharse. Marcharse con el que se suponía que era nuestro enemigo, sin apenas aviso previo, aludiendo a que debía cumplir su palabra. No hay nada que pueda hacer contra ello, pero me duele saber que puedo no volverla a ver.

Iefel está ausente, intentando ocupar su mente con otras cosas. Creo que le está poniendo más empeño a los alumnos que le quedan por el simple hecho de que nadie cometa los mismos errores. Que no se lancen a la boca del lobo a pesar de las advertencias. Que no se dejen engañar y que no se dejen llevar por la ignorancia. Quizás sea injusto para mi hija, pero tampoco sabemos cómo debemos sentirnos, qué esperar del futuro, cómo hacer para esperar a que termine ese maldito mes.

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Caen palabras desde el cielo. Sus palabras, su letra.
Mensajes de cariño, de afecto que no quiero que olvide. No sé cómo puede estar pasado pero al menos puedo creer que está bien, que está viva.

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Una semana y seguimos esperando. En mi corazón y mi mente ha pasado una eternidad, pero al menos tengo conciencia de que el mundo sigue moviéndose, de que el tiempo sigue pasando.
Al menos está lejos del caos que aquí se está viviendo.

17 mar. 2015

Nunca me he visto como la criatura que soy. Concibo mi ser como una extraño estado que alcanzamos solo unos pocos. No es una evolución, pero tampoco una involución. Simplemente somos diferentes a lo que éramos, sin mayores dramas o trascendencias de nuestra existencia.
Permanecemos aquí, con mayor o menor parte de lo que fuimos, sin propósito alguno, igual que cuando se nos estaba permitido mirar a la luz del sol. Sin destino ni esperanza. Por eso, al ser diferente y a la vez quizás algo mayor por mis simples poderes y longevidad antinatural, se me hace molesto el tener que rebuscar entre tumbas al que fuera mi superior. Suerte que no sabe de mi búsqueda, pues solo es saber dónde está su fortuna, sus propiedades y a quién puede gobernar. Porque ha llegado el momento en que esta ciudad se convierta en otra cosa. Porque es cuando tiembla la hora hacer negocio, de sacar provecho de todas las almas que tienen miedo. Y también de los monstruitos que dejan ver sus extrañas habilidades por matar o morir. Muchos de los incautos que ahora están creyendose victoriosos por comprobar como pueden contemplar otra noche pronto recibirán visitas. Hay que saber qué potencial tiene esta ciudad cargada de tesoros que pretenden esconderse.

R.N.

16 mar. 2015

Vuelven a llamarme, seguramente para preguntarme que dónde coño estoy. Bueno, quizás no lo pregunte así porque es demasiado recatada, demasiado educada para decir algo que pueda. Pero seguro que lo piensa. Porque me he ausentado cada noche de la casa donde ella insiste que podríamos ser felices. Parece que ignora los motivos por los que nos casamos, que podemos dejarlos atrás o convertirlos en otra cosa. Que podemos enamorarnos, que podría querer a ese hijo suyo como si fuera mío, que podríamos soportarnos y tratarnos como padre e hijo. Solo que no sabe que la vida no es tan fácil. Que no se pueden ignorar las cosas horribles que nos pasan, porque algunas cosas son imposibles de cambiar, aunque dieramos la misma vida por ello. Por eso no puedo dejar de buscarla, no puedo dejar que se vaya, que me abandone como tantas veces me ha hecho. No nos merecemos estar separados como tan poco nos merecemos estar juntos siendo como somos. Cuanto más huye, más fuerte la busco. No puede escapar de mí, no puede deshacer el lazo que nos une. Acabaré por encontrarla, no sería capaz de abandonar la ciudad si sabe que estoy en ella. No puede vivir sin mí. Por mucho que lo odie, nos necesitamos demasiado.

10 mar. 2015

Rompiendo el Velo y otras historias...

Desde que entráramos en la habitación, apenas hizo gesto de reconocernos. De darse cuenta de que estábamos allí. Solo intentaba ver su paz no perturbada por nuestra presencia, alejándose de nosotros y mirando tranquilamente por la ventana enrejada.
Dudamos unos segundos, sin saber cómo proceder. ¿Cómo tomas y te llevas a una persona en apariencia tan frágil? Temía que entrara en cólera al vernos allí, al intentar arrastrarle hacia ese exterior que no pisaba desde hacía demasiado tiempo. Pero ya era hora.

Personas estaban muriendo por buscarle, porque no se atrevían a asegurar de si estaba vivo o muerto. Porque querían tener el placer de acabar con él si es que seguía con vida. Y pronto crecerían más, envalentonados por todos los ataques que estallaban como quemaduras de vela a lo largo del mapa de Argonath. Ni siquiera entre mis muros estaría seguro.

Mis hombres lo cogieron con poca delicadeza desde un inicio, temiendo que se rebelase de forma violenta. Pero solo supo quejarse y agachar la cabeza, quizás recordando sus otros traslados.

Ahora, sentado en aquel carruaje protegido, esperaba a que los guardias que le escoltarían hasta que llegaran a un nuevo lugar, a seguro de los que estaban sedientos de su sangre, se acercó hacia la luz. Desde allí podía mirarme.

- ¿Dónde?
- Allá donde los tuyos pueden protegerte. - dije tras unos segundos de duda, forzándome a mirarle.
- No... me han olvidado...
- Ni los Dioses tampoco. Caminarán contigo.

Probablemente no hubiera escuchado la última frase, se había sentado y hundido en sus pensamientos con un nuevo brillo en su mirada. No sabía decir qué era, todavía no podía decirse. Solo esperaba que llegara a ser esperanza.

5 mar. 2015

La puerta se abrió de nuevo con lentitud, y el que abría vacilaba a la hora de entrar. El prisionero volvía a estar en aquella incómoda posición que acabaría por atrofiar su cuerpo, además de provocarle desmayos de tanto en tanto. En aquel instante parecía estar al borde de uno, pero se mantenía. Tuvo la fuerza suficiente para alzar la cabeza. y mirarle.

- Esto no va a ser agradable para ninguno de los dos.

Y comenzó aquel festival de emociones. No podía moldear la realidad, pero había aprendido a moldear la percepción de ella. Para cada individuo. Por suerte, gracias a Catherin y a aquel brebaje de la verdad, ahora sabía mucho más sobre él. Y otras tantas cosas que se atrevía a imaginar.

Cerró la puerta, evitando así distracciones del exterior, y comenzó a llenar aquel pozo de su extraña magia. Y con tesón y paciencia, comenzó a elevar su imaginación hasta convertirla en una realidad que el prisionero pudiera sentir. Aflojando sus cadenas, volvió a sentir algo en su castigado cuerpo. Alzaba la mirada para verse en un lugar diferente. Indefinido, cambiante.
Y a su alrededor, muchas personas, observándole fijamente. Todas ellas conocidas, aunque fueran frágiles recuerdos. Poco a poco, se acercarían a él a una velocidad pasmosa, comenzando a gritarle. Desde fuera, el reo comenzó a sacudirse al verse sorprendido por tantas voces dirigidas a él, ensordeciéndole.

Podría ser un monstruo, pero hasta los monstruos se veían superados. Todos los crímenes ante él se vieron repetidos, pero aún cuando esas ilusiones ya deberían ser de cadáveres, estos se levantaban y amenazaban con hacerle cumplir los mismos horrores por los que ellos habían muerto. Y no solo amenazas. Sin que fuera real, era capaz de sentir el miedo, tal vez un atisbo de dolor.
La tortura se alargó durante realmente poco tiempo, pero para torturador y torturado parecieron eones.

Cuando acabó, el silencio llegó con demasiado peso. Los dos estaban en el suelo, agotados, casi presas de la asfixia. Los dos habían visto lo mismo, con tal de cumplir ese castigo. No se miraron, y esperaron hasta volver a ser lo suficientemente fuertes como para huir, del otro y de sí mismos, de sus propios pensamientos.

3 mar. 2015

Cuando desperté en aquel sitio solo pude mirar hacia donde supuse que estaría el cielo, para solo adivinar rejas en lo que era un profundo pozo. Solo y encadenado al final del mismo. Me sorprendí cuando percibí que estaba de pie, al fallarme las piernas. Todo mi cuerpo me dolía, agarrotado y terriblemente frío.

La boca seca, la garganta rota. Como si hubiera estado gritando durante horas sin parar. Caí de rodillas de una forma estrepitosa, y el ruido de cadenas hizo que algo se alertara en el exterior. Sin apenas tardar, la puerta que había frente a mí se abrió con rudeza, y parecía comprobar el estado en el que me encontraba. Se aseguró de que estaba bien unido al suelo a través de mis ataduras, y recibí por respuesta a mi intento de acabar con él una certera patada en el vientre.

Cuando la tos y el dolor cesaron, ya estaba de nuevo en soledad.
Observaba lo poco que tenía a la vista, y al poco me cansé del mismo paisaje. Y con el paso de las horas me agotaba todavía más el hecho de no ver llegar la noche. La luz no variaba. Siempre la misma aquella penumbra, nunca la oscuridad total que me permitiría descansar.
De tanto en tanto alguien llegaba a comprobar mi estado, pero era un mero espectador. Hasta que rompió el silencio con su voz, haciendo una oscura novedad en mi presidio.

Abrió la puerta, y me miró largamente.

- Quería darte la bienvenida, prisionero... además de hacerte saber que pronto recibirás algunas otras comodidades. Y tendrás que creerme cuando te digo que este es el mejor destino al que has podido llegar en este lugar. Aunque consigas escapar, serás prisionero de este mundo, y pasto de las fieras si te aventuras en el bosque. Si tienes una meta clara, reconsidérala. Disfruta de tu estancia.