5 ene. 2015

Sin mirar atrás

Cuando se arrodilló delante de mí y me pidió perdón de ese modo, todo lo que sentía, todo lo que había dentro de mí, se desvaneció.
Aún me golpeaba con violencia la terrible realidad.

Mi madre nos había mentido a todos. Estaba viva, aunque murió en una misión del Sol Negro.
Mi madre no me quería, nunca quiso tenerme, era infeliz por mi culpa, antes de perder la memoria.
Mi madre hizo daño a mi padre, hasta el punto de casi hacerle morir de pena.
Mi madre era una egoísta.
Mi madre... no era como me habían dicho. Su pedestal se derrumbó violentamente delante de mis narices.

Recordé todo lo de después, el miedo, la ira. Me perdí a mí misma y ataqué a una persona de pura rabia. No podía creer que alguien a quien quieres tanto, podría hacer tanto daño.
Incluso quise morir. Creo que todos hemos querido morir en estos días... Pero estamos bien, vivos y nos queremos más que nunca.
Podemos seguir adelante.

Él seguía de rodillas delante de mí, pidiéndome perdón de una forma completamente sincera. Sol, ese hombre que lleva tras de sí muchas leyendas oscuras... se estaba disculpando de corazón, casi humillado, frente a mí.
Entonces comprendí muchas cosas.
No me servía de nada odiar al Sol Negro. En general, el odio no sirve de nada, solo para sentir un desagradable fuego en nuestro interior que nunca puede apagarse.
De golpe, dejé de odiar. Solo sentí dolor.

Dolor porque a la persona que debería pedirme perdón está muerta. Y por lo tanto, no sé si podré perdonarla, ya que nunca sabré si realmente se arrepintió alguna vez de abandonarnos.

-Os perdono.-Pude decir al fin a esa persona que estaba de rodillas, y que al escuchar mi perdón, derramó dos lágrimas de un modo tan sincero que mi esperanza de que el mundo no era tan cruel se avivó con más ansias.

Seguiremos adelante, sin mirar atrás.

1 comentario:

  1. Todos podemos hacer juicios equivocados.
    Pero mía fue la sorpresa al encontrar tu perdón.

    - Sol

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