6 mar. 2012

Un nuevo rostro

Los restos de un espejo roto crujen en el suelo bajo la pisada de aquel titan del miedo. Ni siquiera se escucha ya el estruendo de la multitud en la ajetreada ciudad. Todos demasiados ocupados en sus vidas para atender al terror que se esconde bajo la tierra, a gran distancia de alli.

La cripta permanecia a oscuras, tan solo ocupada por el viento que aullaba entre los corredores, como una presencia invisible que atormentaba si se permanece demasiado tiempo en aquel lugar. Pero a aquel titan no le atormentaba. Se regocijaba en ese temblor que le producia aquel extraño lugar, lleno de una extraña y maligna energia.

Esa energia, como si fueran voces, dejaban conocer los designios de oscuras entidades de nombres que nadie recuerda, o nadie quiere recordar.
Aquellos ojos eran pozos negros que se abrian a la misma oscuridad que habitaba en su interior. Su piel, rasgada por el tiempo y por un dolor irresistible para cualquier mortal. Descansando entre sus piernas, la hoja de una espada de tamaño aterrador, letal, segadora.

La llama de una vela rompio magicamente la oscuridad, lanzando reflejos a traves de los fragmentos del espejo roto. Las criaturas que le devolvieron la mirada en el reflejo no pertenecian a ese mundo, tampoco eran perceptibles de otro modo.
Como si temieran ser descubiertas, huyeron al parpadeo del ser que habitaba en la cripta.

Un gran poder se asentaba entre el terciopelo en el que las grandes potencias, y a la vez fragiles, se esmeraban en ocultarse. Una nueva oportunidad, un nuevo poder, una nueva alma que sesgar, un nuevo temor que despertar en la mirada de la victima

- Asi se hara, lords - respondio con voz tremula.

No debia olvidar el alto precio que significaria un fracaso

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