12 mar. 2012

Con cuidado...

Lo hice, y aún no soy consciente del peligro que esto conlleva. Estoy en la corte del mismísimo emperador, compartiendo mesa y estancia con Lys, pero ella desde luego no me ha reconocido.
Se me ocurren tantas cosas que podría hacerle y que estropearían nuestros planes... sin embargo, resisto e intento hacer vida como puedo en este lugar lleno de hipocresía.
Atur... un hombre lleno de misterio que ya ha descubierto demasiado de mis intenciones. Afortunadamente no las verdaderas.
¿Qué busca? ¿Tendré que pagar un precio por mantener su silencio?
Nunca conocí a hombre tan persistente. ¿Un beso? No sabe lo que eso puede significar para mí.
Los rumores se extienden, es extraño dar a conocer a la corte que Ethan es mi amante. Aunque realmente... no está nada mal jugar a ese juego de rumores.
Eso me da ideas que quizá provoquen mi propia muerte y arrastre con ello a los demás. Espero en ese caso que solo sea a mí. O la muerte de la persona afectada, usurpadora, traidora. No me lamentaría.

Una nota hallada, con un tono amenazador. Al menos tengo un poder, y desde luego no renunciaré a él. La voz del espíritu que guarda mi espada recorre cada recoveco de mi mente. Me seduce con mi propio deseo, como si leyera mi alma. Y no me importa si lo hace, si satisface mi deseo si con ello puedo proteger a las personas que amo.
La cabeza de mi amante en bandeja me requiere, este individuo anónimo. Aturdida quedo, mas... debo averiguar quien ha decidido atormentarme un poco más en este maldito lugar.
No debo confiar en nadie, tan solo en aquellos que han viajado conmigo todo este tiempo.

El fin está próximo, si nuestro siguiente movimiento calculamos cuidadosamente.

[Nuevo diario VIII]

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