31 mar. 2012

Largas explicaciones, diario

Me han envenenado, he investigado, he divagado, he intentado atar cabos y todo ello en menos de dos o tres días. No solo me han envenenado a mí, sino que también a Iefel y a otra mujer. Y no tenían intención de matarnos.
Hemos llegado a la conclusión de que tenemos algo en común, y ello puede ser algo, cualquier cosa, que nos está proporcionando poder. O eso creo.
Desde luego, no hablaré de que o quien es aquel que me ayuda, pero al menos he admitido que es así.

Han pasado tantas cosas que aún estoy desorientada.
Si ordeno mis ideas, puedo resumir que estando con Atur una pandilla de guardias o quienes fueran empezaron a atacarnos. Aunque más bien parecían ir a por mí. Perdí la noción de todo, la voluntad y cuando quise darme cuenta todos estaban muertos y Atur había desaparecido.
El alma de mi espada se manifestó, me explicó que era libre (o al menos un poco más) y no sería por mucho tiempo. Es un ser extraño, macabro y sádico, y sé perfectamente el riesgo de pactar con él. Sin embargo... un poco de poder nunca viene mal.

Se habían llevado a Atur y mi nuevo compañero y yo fuimos al rescate. Burlamos y nos libramos de los guardias, cuando quise darme cuenta alguien por detrás estaba amenazándome con la espada y por supuesto, me dejaron inconsciente.

Cuando desperté estaba encadenada con los brazos hacia el techo. Apareció la figura del espíritu de mi espada. Al principio pensé que me había traicionado, eso me hizo creer el muy... pero al instante vi que se trataba de una estrategia. Bueno, no estaba sola.
Me sentí incluso mejor al ver a Librillo, mi pequeño ratoncito. Le pedí que buscara ayuda urgentemente, y entonces solo faltaba esperar.

Escuchaba a Atur gritar de dolor por los latigazos, y me estremecí al pensar que realmente era culpa mía.

Llegaron a por mí, supuestamente era mi turno, ya sea para hablar o para torturar hasta la saciedad.
Me preguntaban una y otra vez por mi poder. No pensaba hablar, pensaba resistir todos los latigazos que hicieran falta. Pero llegó el momento de las amenazas. Y la simple idea de que esa gentuza hiciera algo a mis niños me quemaba el alma. Por lo que les hablé de la espada.
Aunque ella, o él, no parecía molesto.

Sin embargo me preguntaron por otro poder, y no era otra persona que Ethan. De él si que no pensaba hablar jamás, no volvería a traicionar a alguien y mucho menos a él.

Me prepararon para los latigazos. Me recordó a ese "recuerdo" que perdí y que tan solo vi, recordé a Adam y su forma de torturarme sin piedad. Me estremecí de puro horror.
Pero algo impidió que me azotaran. Atur, a pesar de estar débil, luchó para evitar mi castigo. No se imagina cuán agradecida estoy, en absoluto.
Mi "espada" me liberó de las cadenas y por fin pude defenderme y defender a Atur.
Cuando estaban ya casi todos, solo faltaba Daniels, el Paladín.

Durante la pelea, me agarró de los hombros, y entonces comencé a sentir un dolor agudo en el corazón. Ya no podía defenderme, solo resistir. Y cuando pensaba que todo estaba perdido, alguien atravesó a mi contrincante con una espada.

Ethan había venido, como siempre, al rescate. Y Hobsyllwin merodeaba por allí. Recordé la amenaza, y estuve nerviosa hasta saber que estábamos fuera de ese lugar. Aunque... realmente no me di cuenta de cuando salimos.


Me recuperé de mis heridas, y junto a Atur fuimos a ver al emperador, quien al parecer estaba colérico porque habían herido a su mano derecha y nosotros éramos los únicos sospechosos. Conseguimos una tregua, encontrar pruebas de que todo lo que pasó es real antes de que Daniels se despierte.
Buscaríamos al hombre que también estaba allí, en las sombras, encapuchado.

Fue fácil. Demasiado. Sobre todo porque no utilicé mis métodos legales. Él apareció de repente cuando Atur y yo ya nos habíamos separado en el mismo lugar donde estuvimos.
Quería llegar a un trato. Él hablaba y nos dejaba limpios y además dejaba de hurgar en mis asuntos peliagudos y yo a cambio envenenaba a Daniels con un veneno que él mismo me dio.
No me resistí, quería ver muerto a ese malnacido.

Cuando llegamos y Atur entró con nuestra "prueba" para hablar con el emperador, aproveché la situación para realizar mi parte del trato. En la enfermería vertí el veneno en los labios de Daniels. No sabía ni sé si está muerto, pero no puedo hacer más.
Y ya de paso... dejé el veneno en los aposentos de mi querida tía.

Quien sabe... quizá pueda matar dos pájaros de un tiro.
Y puede que salga de este sitio mucho antes de lo esperado.

Espero.

[Nuevo diario X]

1 comentario:

  1. Kyra necesita con urgencia unas vacaciones despues de todo lo que le esta pasando, creo xD

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