5 may. 2015

Redención

"Todo será diferente".
Eso nos prometimos hace... no recuerdo cuanto tiempo. He perdido la noción de los días, y esos momentos en los que todo parecía que realmente las cosas cambiarían para bien se han caído como un ángel revolucionado.
Porque es cierto, todo ha sido diferente. Quizá cansada de recibir el dolor por parte de las personas que quise, una parte de mí decidió cambiar las tornas para hacer daño sin compasión. No puedo explicarme el por qué. Él me lo pregunta, quiere entender igual que yo quiero. Pero no lo entiendo, sencillamente... no hay otra razón. Será que mi alma está cansada de ser estable, que el tormento empieza a ramificarse lenta y dolorosamente por ella.
O será que no puedo ser de otro modo.

Es increíble como pueden cambiar las cosas. Antes permanecer a su lado era un estado pacífico, armonioso. Escapaba de mis horas muertas para correr a sus brazos, aunque solo fuera para permanecer en ellos todo el tiempo posible. Sin hacer nada más.
Y ahora... cada vez que me toca, que le siento a mi lado, que le escucho hablar o incluso respirar demasiado cerca... solo puedo sentirme incómoda. Y no es su ser lo que me produce ese estado. Son mis propios demonios, los que me atormentan y cada día se hacen más fuerte para hacerme desear terribles oscuridades.
Me duele el corazón.
Siento que somos una bomba a punto de estallar y que el detonador está más cerca a cada roce con su piel o a cada palabra que se escapa de nuestros labios.

Me siento atrapada. No me dejará escapar. Y tampoco me deja decidir lo que necesito. Es cierto que es él quién ha sufrido todo lo malo que le he hecho, ¿pero es sano permanecer juntos sabiendo que no hay solución posible?
No me concede tiempo.
No me concede distancia.
No me concede nada salvo permanecer. Es un verbo simple, vacío. Antes permanecía a su lado y sentía que estaba dotado de significado. Ahora me siento hueca, como si me abrazara a un muro de humo.

Estoy cansada de permanecer, pero debo concedérselo. Aún estoy esperando a que llegue el momento en que el detonador haga activar la bomba y sus palabras y sus actos me destruyan por completo. Y yo lo único que podré hacer será deshacerme entre sus llamas.
Pero no me importa.
Es lo que estoy esperando, es el modo en el que quiero redimir mis pecados.

Cuando todo acabe, al fin seremos libres.

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