28 may. 2015

Torre

Ya no me importan muchas cosas. Ya no me importa hacer lo que tiempo atrás me habría horrorizado.
Simplemente, mi vida es puro caos. Y... creo que ya no hay vuelta atrás. Me siento como si estuviera en el centro de un lugar muy alto. Una torre aparentemente impenetrable bajo una lluvia que no me deja ver los peligros que se acercan. Muchas personas golpean las puertas que están casi quebradas y siento que pronto todas llegarán a la cima y se abalanzarán sobre mi cuerpo hasta hacerme desaparecer.
Sí, esa torre era aparentemente impenetrable, pero no hay que juzgarlo todo por su falsa fortaleza. Me siento fuerte, al mismo tiempo me siento débil. Valiente y cobarde. Capaz de comerme el mundo y consciente de que este se zampará mis entrañas antes de darme cuenta.

Es extraño... todo por un simple acto. No, no es simple, es complejo y premeditado. He matado a uno de mis enemigos sin compasión ni escrúpulos y le he condenado a una tortura eterna.
Lo peor de todo es que no me siento mal por ello, hasta... me tranquiliza. He hecho bien, lo creo firmemente. Era necesario, los seres así deben ser eliminados.

En general... mi vida personal empieza a darme un poco igual. No estoy dispuesta a seguir sufriendo como una imbécil durante más tiempo por simples... motivos humanos. Eso son. Problemas menores que roban mi atención. No puedo borrar mis sentimientos hacia las personas que he conocido, pero prefiero despreocuparme. Demasiado malestar en mi vida. Dicen que fuimos condenados a ese sufrimiento y quizá por ello quiero verlo ahora todo desde otro punto de vista.

Aquí, sobre mi torre, sigo a la espera de un temblor. No sé quién los causará. Desconozco si los cimientos de la torre caerán y me arrastrarán con ellos. Pero por el momento... no me arrepiento de estar aquí arriba. Yo misma la he escalado con todas mis fuerzas, sangrando mis manos y gritando mis lamentos.
¿Para qué sufrir por algo que no tiene remedio?

1 comentario:

  1. ¿Crees que somos seres que no tenemos esperanzas? ¿Crees que tenemos que resignarnos a esos infelices destinos y vivir con ellos? Me derrota esa actitud, me cansa pensar que has llegado a pensar así.
    Quería creer en ti, en todos nosotros.

    > Lucas Falk

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