5 may. 2017

La introducción de un nuevo miembro en el Archivo no era algo habitual. Hay toda una jerarquía en la jerarquía que designan a los buscadores, miembros que se dedican a comprobar quién de entre todos los documentos ha aportado considerables informaciones.

Si se ha dedicado a viajar y a recopilar tanta información, quizás sería más útil que informase directamente al Archivo y gozase de todos los privilegios que tengamos para esa persona.

Por todo esto, los beneficios y el tiempo que conlleva introducir a un nuevo miembro, es un privilegio que está fuera de mi alcance. Aún así lo intenté.
Me presenté a mi consejo asignado y expuse mi propuesta. Tenía muchos motivos para creer que era su lugar, donde podía estar segura de tantos riesgos que tenía en su vida. Y querían saber cómo reaccionaría ella ante la posibilidad.

Me recomendaron cautela, que no desvelara totalmente la existencia del Archivo. No sabían todo lo que ella conocía... y creían que podría tentarla con el misterio. No jugaría con esa carta a mi favor, pero no significaba que fuera un fracaso desde inicio.

Y no se lo pensó. El fracaso llegó, sin apenas meditación. Simplemente se negó a acompañarme a lo que podía ser el mejor lugar para estar protegida y desplegar todo su conocimiento para la causa más común de todo Argonath.

Creía que la tendría por una vez, más cerca que otros, más unida a mí que nunca en todo el tiempo que dura nuestra amistad. Siento que mis puños se aprietan con gran fuerza, haciendo un gesto que no deseo. Demasiada rabia contenida por un sentimiento que no me pertenece.

Supongo que seguiré mirando al horizonte, buscando ese poder que no me pertenece, el control que de mí huye y encontrando las palabras que me hagan olvidar.

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