16 feb. 2015

Nunca me había sentido tan insegura. Dasha me había hecho ver que ni siquiera de mis propios contactos podía fiarme, porque había posibilidades de que se hubieran hecho pasar por ellos. Mi único contacto seguro, con el hogar, lo único que me hacía sentirme segura en esta tierra que ahora me era hostil... ¿era una mentira? ¿Había sido engañada de una forma tan estúpida?

Creía estar preparada para lo que había en esta ciudad. Creía que podría permanecer a su lado contra toda adversidad que se hiciera presente.

Pero no me esperaba que todo estuviera tan mal. Dan parece no haber captado del todo lo que está ocurriendo mientras recogemos a toda velocidad. Puede que no lo haya asimilado, es demasiado inocente, quizás simplista, para estas jodidas intrigas. No estamos a salvo y hay que marcharse, en realidad no es más que eso. La protección de la que creíamos gozar... quizás no una protección, solo un respaldo por nuestras acciones... ya no existe. Nunca ha existido.

Y todos los que están a mi alrededor podrían verse afectados. Por saber de nuestra presencia aún estando expulsados y no haber informado a quienes debían. Casi siento que me ahogo de solo pensarlo. Por culpa de un Príncipe demasiado asustado de ver enemigos por todas partes abandono a mis amigos, cuanto tanta falta les hace nuestro apoyo.

Mientras dura la noche, no puedo evitar acordarme de ella. De tantos abrazos que me quedan por darle. Y tantas palabras por hacerle llegar.

Nos veremos antes de lo que esperas, es una promesa.

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