1 mar. 2017

A veces despierto, y no sé por qué motivo estoy segura de que no son sueños. Tal vez una persona normal, no acostumbrada a viajes interiores, lo tomaría como sueños. Yo no. Yo veo la realidad. Y cada vez tengo más miedo, más ira y más dolor.

No sé qué es lo que está pasando ni lo que mi familia está haciendo en estos momentos, pero... tengo una terrible sensación en el pecho, y no solo por el hilo que permanecía tenso con riesgo a quebrarse. No, es mucho peor. El por qué de esa imagen de Noruber.

No... no era solo una imagen. Era él. Era una despedida. De pronto, he dejado de sentirle. Antes no era consciente de que le sentía, pero ahora que no está, puedo sentir que ha dejado de existir. Y no he podido hacer nada.

Quisiera poder gritar, poder despertarme y aniquilar a todo ser viviente que cruce mi camino hasta poder llegar a una maldita respuesta. Pero no puedo, estoy atrapada. Y eso me hace sentir aún más rabia. Me duele el corazón, tanto que creo que está empezando a podrirse.

Y para rematarme en mi dolor e impotencia, otra muerte. Esta vez, causada por mí misma, por mi desesperación. Casi podría sentir la sangre corriendo por entre mis piernas, si no fuera porque mi maldito cuerpo está paralizado.

¡NO! ¡NO PUEDO MÁS! ¡QUE ALGUIEN ME SAQUE DE AQUÍ!

Zandhur... él podría ser la respuesta. Mi conciencia está inhibida, la suya tal vez tenga una oportunidad en mi pobre cuerpo. Sobrevivir no es mi única meta. No. Ahora, quiero arrasar con todo. Quiero saber cómo él toma mi cuerpo, cómo lo utiliza para aniquilar cualquier obstáculo.

Cuando seamos libres, dejaré que la sangre corra.
Ya no me importa el precio de la libertad.

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