19 dic. 2012

Esperanza

Todo se ha deshecho en solo unas horas.
No puedo evitar pensar que... al fin y al cabo, es culpa mía. Yo he iniciado toda la discusión, yo he sido más que nadie y he decidido por mi cuenta algo que debería haber pensado más concienzudamente.
Creí que Kai entraría en razón, por una vez. Siempre tan protector, tan irascible, con tanta atención sobre mí. Pensé que era lo normal entre hermanos. Lo es, solo que... su preocupación es demasiado inmensa como para que su cabeza piense con claridad.

¿Realmente me hubiera ido de casa? Mi hogar, donde tantas cosas he vivido, con mi hermano. Quien me agobiaba, estableciendo límites normales y otros muchos demasiado excesivos.

Ahora que he escapado, porque no tenía otro remedio, me pregunto si él me perdonará. Pero no tenía otra opción. Era eso o dejar el tiempo correr encerrada en mi dormitorio, sin ningún contacto con el exterior.
Apenas pude escuchar los gritos que soltaba detrás de la puerta, mientras bajaba por las escaleras de incendios. Y la voz de Elijah, continuado por un golpe seco.
Entonces lo supe...  mi hermano necesita ayuda.

Aquí estoy ahora, en la casa de Martin, tras haber declarado lo sucedido a la policía y negado establecer una denuncia. Y más aún la protección en un centro de mujeres maltratadas o el establecimiento de una ley de alejamiento. ¡Demonios, no estoy siendo maltratada!

Es solo que... su amor es tan grande que no es capaz de medir hasta donde puede llegar.
Solo espero recuperar algún día nuestras vidas, y poder regresar a casa para ser nuevamente una familia.
Mi pequeña familia.

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