3 nov. 2012

Experiencias

Empiezo a experimentar sentimientos y sensaciones que tan solo recordaba y que aún no había vivido personalmente.
El miedo, que produce un escalofrío por toda la espalda, seca la garganta, provoca la sensación de perder la sangre del rostro hasta dejarlo pálido para sentir el hinchazón de adrenalina en el resto del cuerpo, quizá para una posible reacción primaria basada en la supervivencia.

El placer, caracterizado por su capacidad de dejar sin habla, de estremecer todo el cuerpo y erizar el vello que lo rodea, hasta sentir que necesitas por todos los medios gritar para desfogar todo el calor que se concentra en un mismo punto, y sobre todo el morbo de saber que no es posible expulsarlo porque, de alguna forma, no estás en el lugar apropiado.

Los celos, si es que realmente se podría etiquetar de tal manera. O más bien la decepción al pensar que una persona podría haber sido la indicada, pero en realidad ha decidido desviar la mirada hacia otro objetivo para saciar su verdadero propósito. Aunque en realidad no debería molestarme, ya que en su momento quedó clara mi negativa.

El dolor, auténtico dolor que es capaz de dejarte inconsciente para dejar de sentir. El corazón oprimido hasta notar una última punzada que aturde, hasta el punto de olvidar quién eres para centrarte únicamente en esa sensación.

Y ahora que continuamos con nuestro objetivo, siento aún más curiosidad por saber que más puedo sentir. Incluso tal vez olvidar ese esquema de perfección en una persona, porque es obvio que... si ni siquiera los demonios son perfectos, los humanos tampoco pueden serlo.
Andrea me ha descubierto nuevas formas de sentir, algunas sensaciones desagradables y otra en especial... irrepetible. Y Falk, bueno... él me ha demostrado que si piensas que algo va a hacerte daño, lo mejor es esquivarlo.
Pero... ¿qué diversión puedo encontrar si evado todo aquello que pienso que va a dolerme? ¿qué experiencias y sentimientos me pierdo? ¿o es que la curiosidad solo está incrustada en unos pocos humanos?

Comprender y conocer... ¿para qué si no vivir?

1 comentario:

  1. Los sentimientos hay que cogerlos como piedras preciosas: tomarlos con cuidado y observarlos detenidamente, largo tiempo, para estimarlos en lo que realmente valen

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