19 may. 2012

El conquistador

Es curioso observar esta maldita guerra como uno más. La he estudiado, odiado, adorado, admirado. Detenidamente, la he mirado desde todos los ángulos posibles. Y no he sentido más que ese frío desapasionamiento que me acompaña siempre. Nada me ha hecho detener esa masacre. No existe ese rojo intenso en el que se escapa la vida de cada una de mis víctimas, como en relatos épicos más viscerales. Ni siquiera las voces y gritos de aquellos a los que un día dije amar.

Creí que al decirlo en voz alta, se haría realidad. Pero sigo esperando a que aflore algún sentimiento que he fingido tener. Tal vez por eso pueda seguir con mi empresa. Busco un remordimiento, un límite a todo aquello. Y puedo decir con recelo que temo no encontrar esa ansiada sensación.

¿Tal vez deba emerger de las sombras y tomar mi trono? Todos encontrarían sorpresa, al ver mi insignificante figura como el rostro más temido de todos los tiempos. Eso pudiera resultar divertido, ver sus rostros... Pero tal vez no pudiera resultar el reproche. El odio.
Eso solo conllevaría más muertes innecesarias.

No. Esperaré. ¿Cuanto durará la fe en mi conquista? ¿Cuanta fuerza cobrará la esperanza? ¿Cuanto tiempo tardarán en formarse los grupos rebeldes en busca de rebelión?
No llegará perdón ni condena de los dioses que nos encerraron en esta oscuridad

1 comentario:

  1. La ayuda llegará tarde o temprano. Ojalá pudiera llegar antes para acabar con tu masacre, indiferente para ti.

    ~Kyra~

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