18 feb. 2012

Ansia de poder

Desde siempre la búsqueda me ha llevado a encontrarme con mi propia naturaleza. El poder que ansío se halla en aquellos que son ajenos a mi propia persona. Pero para alcanzarlo siempre he recorrido un camino justo y dentro de una moral bondadosa.
Sí, eso he hecho. Sin embargo aquellos que me rodean alcanzan un poder superior a grandes escalas en comparación con mi capacidad de manejar más o menos bien mi arma. Ethan se convirtió en demonio. Iefel prosigue estudiando magia, y aunque en algún momento otro poder lo ha superado, estoy segura de que no tardará en vencerlo. Sol, bueno, él ha proseguido métodos dudosos. Incluso mi hermano menor me ha superado con creces, estoy segura.

Y yo... me he quedado estancada. Lamentablemente no poseo ese don de la magia y solo he obtenido el don de la casualidad para encontrarme con aliados, objetos y enemigos poderosos que hacen crecer mi fuerza de algún modo. Pero, ¿qué hago yo sola?
Mi propio hijo podría darme poder, o eso entendí en una ocasión. Un dragón, ni más ni menos.

Sin aquellos que viajan conmigo, mi familia al fin y al cabo, no soy más que una mujer que hace uso de su espada y que es en gran parte, vulnerable.
Espada.
Es desde luego una gran ventaja haberme encontrado con tal semejante objeto. Creo que posee un gran poder que tal vez pueda controlar. Pero no es más que una espada, me digo a veces.
Sin embargo siento que hay algo que se oculta y que aún no he comprendido. Mis ansias de vencer y la furia que me posee al intentarlo se han incrementado hasta el punto de que no me reconozco durante la misma batalla.

Vencer. No importa las condiciones del contrario. Ya estoy cansada de seguir una alineación que a mi alrededor están violando con la forma de obtener poder de mis semejantes. Se ha terminado la pelea justa y las maneras tradicionales.
Ahora... cuando el poder esté a mi alcance, no dudaré en someterlo a mi causa.

[Nuevo diario VII]

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