21 ene. 2017

La marcha pronto estará lista.

El lugar que ha sido hogar de la primera revolución se ve tan diferente. Hogares han sido derribados, familias han sido separadas por la muerte o el miedo. Pero seguimos en pie.

El hogar de los que fueron grandes, la temible familia Bentar, es ahora nuestro objetivo.

Desde que la mujer que fue nuestra fuerza muriera, nada ha sido lo mismo. Ya no hay calma y esperanza. Ahora encuentro más rabia en nuestros corazones. ¿Ha cambiado eso nuestra forma de luchar? ¿Ha cambiado nuestra forma de ver el mundo? ¿Ha cambiado los límites, el lugar hasta el que nos atreveríamos a llegar?

Las dudas me asaltan, pero sé que puedo contra ellas. Por el momento, agradecería la interrupción de aquella aliada que marchó y ahora esperamos. Dicen que no va a volver, que fue solo el momento de alguien que en el pasado fue poderoso y buscaba limpiar su conciencia. Yo quiero creer. Por última vez quiero creer.

Nuestros espías han enviado mensajes de esperanza hacia nuestro destino. El escenario está preparado. La rebelión se ha gestado, solo esperando a salir a la superficie. Nuestro ejemplo ha inspirado a otros.

Marcharemos, venceremos. Abrirán las puertas al enemigo que tiene los días contados. Aunque hay temor, no podría haber mejor augurio para nuestra lucha. Nuestra liberación.

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