30 dic. 2015

Ceniza

Se acabó. La paz que sentía, creyendo que al fin me había liberado de esa pesada carga, ha durado tan poco que es como si nunca hubiera existido.
Quiero creer que aún tengo esperanzas, que podré restaurar el Sello para impedir que ese oscuro Dios siga amenazándome. Si no yo, mi familia. Ni siquiera si muero podría quedarme tranquila.

Las opciones se limitan cada vez más.
No puedo marcharme y alejarme de todos para que estén a salvo.
No puedo acabar con mi propia vida.
Y por mucho que acabe con los que insisten en llamarme "hermana", el lastre que supone su presencia es peor que cien hermanos.
Dicen que en realidad él es bueno. Y yo solo puedo reír. Si de verdad fuera bueno, me permitiría elegir si deseo seguirle o no. Es lo que pasa cuando estás desesperado, cometes fallos. Eso es precisamente lo que le ocurre a Él.

Tal vez consiga volver a ocultar mi rastro de su presencia. Si así fuere... tengo algo que creo que aún puede interesarle, que aún puede necesitar.
Pero ese algo se reducirá pronto en cenizas.

Ceniza y polvo, como su maldita ciudad que parece crecer. Pero donde todo está muerto.

23 dic. 2015

La soledad que reverberaba en aquella sala, gigante como era, ahora era habitada por una tristeza palpable. Pero no estaba todo perdido.

Ahora que nos hemos separado, cada cual en busca de sus intereses y prioridades, la ausencia se ha asentado como un nuevo ente. Pero que, para mí, no deja de tener enriquecedoras implicaciones. Y cuando tomo a nuestros hijos en brazos, no dejo de repetirles: está viajando para crecer, para aprender, para sentir. Volverá pronto y nos iluminará con su sabiduría.

Emma lo sabe, aunque no termine de entender todo lo que está ocurriendo. Pero sonríe y es más apoyo que quizás todos los que la aguardan con la misma impaciencia que yo.

Mientras mi nueva compañera termina de revisar los mapas que estamos imaginando juntos, me asaltan pensamientos. ¿Por qué esa huida de la realidad? ¿Hasta qué punto llegan a ser cadenas los que dicen amarnos? ¿Deberíamos deshacernos de todos salvo de aquellos con los que emprendemos una nueva vida?

Therin y yo, los pequeños hasta que tuvieran edad para volar. Que sean libres.

Y del miedo que sentía, como ellos, ahora quiero un camino diferente, lejos de esa asfixia que ejercen sobre un alma que podría dar todo y más si sólo pudiera volar.

13 dic. 2015

A punto de partir



Hay tantos lugares por explorar que apenas puedo concentrarme en uno sólo hacia el que emprender camino. De todas nuestras experiencias podemos aprender, en todos los rincones de todos los mundos se esconde una enseñanza, todos los entes pensantes pueden regalarnos una nueva reflexión. Por ese motivo es tan difícil emprender, marcar una ruta.

La observo y veo a mi hija. También al eco de su madre. La determinación de salvarlos a todos igual que la de su padre. Tiene tanto de todos los que la rodean, que perderla sería quebrar también en ellos lo mejor que le han dado. Comienzo no sólo a ver en ella muchas posibilidades, si no también una responsabilidad a la que mantener si finalmente se decide a viajar.
Porque claro, por temor a la vida que deja atrás, podría retractarse y dejar escapar esta oportunidad.

La esfera en la que se concentran la visión de todos los mundos que conozco pero no los que me quedan por conocer, sigue flotando delante de mí, emitiendo esa suave luz que rompe con la oscuridad. Es lo suficientemente tenue como para que no despierte a mi pequeña, que duerme a poca distancia de mí, de esta gastada madera que hace de mesa. Y lo suficientemente atrayente como para que mi mirada se pierda.


Allí, en esa oscura visión en la que despuntan esos mundos, mi mirada vuela en pensamientos nunca concretos, siempre viajando.

Tenemos tanto que aprender en un lugar que ha cambiado tanto, que me resulta tan ajeno... Cree que es para ella, pero será un descubrimiento para ambos. Y que sano será tener una compañía tan entusiasta, una mente tan hambrienta a mi lado.

9 dic. 2015

Por ellos

Últimamente creo que no estoy siendo la de siempre. Será, supongo, que cuando hacen daño a una persona a la que quiero no respondo de mis actos.
He hecho algunas cosas malas, pero no tan malas como podrían haber sido. O eso creo.

Por lo menos he tenido la oportunidad de redimirme y compensar mis malos actos con compasión y bondad. La verdad es que no lo había concebido de no ser por mi familia, que en parte me ayuda a no perderme del todo. Es posible que Sol no sea la mejor de las influencias, pero en parte creo que lo único que está haciendo es sacar lo que está dentro de mí si no fuera por el miedo, la culpa, esos sentimientos que el denomina como inútiles.
Por otra parte, creo que quizá esos sentimientos sirvan más bien como filtro para no cometer actos de los que nos podamos arrepentir. Arrepentimiento... otro sentimiento inútil, seguro diría él. Casi le escucho decir eso con su tono de voz.

Lo más seguro es que sus enseñanzas me hagan... cambiar. O más bien, aflorar más de mi naturaleza, que no es maligna, ¡claro que no! Pero tampoco es del todo buena. Digamos que sencillamente soy consecuente a lo que me hacen, y nadie va a hacer daño a mi familia.

Esa familia que poco a poco crece, con la futura llegada de un nuevo hermano. Otra persona a la que cuidar y evitar que le pasen cosas malas.
Por ellos, seré más fuerte. Y al mismo tiempo, ellos... serán mi filtro.