21 abr. 2010

No soy una buena ciudadana...

¿Qué hace una chica de 17 años a las 5.00 a.m?
Llegar a casa (obviamente).
Entro en mi pequeño piso y dejó las llaves en un pequeño mueble donde suelo dejarlas y busco en la oscuridad de la estancia los pequeños ojos brillantes de "mi" gato callejero...(un gato al que un día que se coló por mi ventana se me ocurrió darle de comer...y desde entonces entra cuando le da la gana...total, mientras no me moleste...) pero no lo veo, aunque tampoco me he esforzado mucho por encontrarlo, llevo una noche entera entre el humo, el alcohol y la música...ya me costaba encontrar la cerradura de la puerta ¿crees qué encontraré a un gato en la oscuridad?
Voy como puedo hacia mi habitación y busco a tientas mi pijama y me meto en la cama a dormir.
Al poco de echarme escucho un leve ruido en el pasillo...silencio. Hago la gloriosa pregunta:
-¿Hay alguien hay?-¿Qué? Lo creáis o no, es lo que te sale en el momento.
La respuesta a mi pregunta fue el siencio.
Me levanto algo inquieta y asomo la cabeza por el marco de la puerta...Y... es el gato jugando con la moqueta.
-Miau-maulla al verme.
-¿Miau? Si supieras el susto que me has dado gato de los...-cojo al gato y lo llevo a la cocina, donde siempre tengo un pequeño cuenco de agua para él.
Le acaricio la cabeza y media vuelta...a dormir la hora y media que me queda antes de levantarme.
Al llegar a mi habitación me desplomo sobre mi cama de cualquier manera y casi al instante ya estoy dormida.

*Piiip* *Piiiip*

Imposible...imposible...imposible...¿ya son las 7.00? Busco a tientas el despertador y lo arrojo al suelo para que cese el irritante sonido de alarma...
Me levanto y voy como una muerta viviente hacia el cuarto de baño y me empapo la cara de agua fría, en un intento de espabilarme.
Al cerrar el grifo me doy cuenta que huele muy mal, realmente mal...diría que asquerosamente mal.
Miro en el váter...nada. Miro en la bañera y...¡puagh! ¿¿Qué demonios hace un pájaro descuartizado en mi bañera??
El gato suele traerme pájaros muertos...lagartijas...cualquier insecto...pero...nunca deja así a sus presas...
Bueno, no es momento de ponerse a pensar en las fechorías del gato. Miro el reloj: ¡Mierda! ¡Voy tarde!...Pero no puedo dejar ésto así...¿Qué hago?
Cojo del cesto de la ropa sucia una toalla y recojo como puedo los trozos de ese desdichado pájaro...siento como me entran naúseas, hoy no desayunaré mucho...Bien, ya tengo todos los trozos...¿Qué hago?
Miro la ventana abierta...miro lo que queda del pájaro...delante de esta ventana hay un contenedor...a lo mejor acierto. En diez segundos los trozos del pájaro sobrevolaban la calle.
¿Qué? Tenía tres opciones:
1. Dejar el pájaro muerto en mi bañera hasta que me hartase del olor.
2. Tirar los trozos del pájaro maloliente por la ventana.
3. Tirar los trozos del pájaro maloliente a la basura...claro que el pájaro seguiría oliendo...más el olor de la basura...Creo que terminaría tirando el pájaro más la basura por la ventana.
Mientras salía del baño oía despotricaciones desde la calle sobre mi madre y su profesión...
Fui a la cocina y practicamente engullí el desayuno...iba bastante retrasada a las clases. Al terminar cojo la mochila y salgo de mi casa lo que se dice "escopetada".
Ya tendría tiempo para solucionar el problema del gato...Claro que si me trae otra presa así...no dudaré en tirar al pobre animalito descuartizado y al gato por la ventana.
No soy una buena ciudadana, lo sé.

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