21 abr. 2010

Introduction

Quién juega con fuego, acaba sintiendo el calor demasiado cerca. Abrasando. Quién juega a ser Dios, recibirá las consecuencias de su propia creación. Las criaturas, aún en su forma más primitiva, conservan siempre el anhelo de vivir.

Ante todo, luchan para sobrevivir. Y tan solo serán unos pocos. El resto caerá ante la fuerza que provoca el sentir no pertenecer al mundo en el que se ha inculcado.
Llegan las hordas a destruir un mundo en el auge de su existencia.

A. Wyndham. Diarios I

"Porque viene la hora en que todos los que están encerrados en las tumbas oirán su voz"
Juan 5:28

MI VOZ

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