Los aires de grandeza que hace poco empezaban a soplar a mi favor acaban de desaparecer por completo. Creo que nunca he sido una persona con excesiva estimación en mí misma. Ahora empezaba a creer que realmente podía hacer cosas, que tal vez sí que era más poderosa de lo que pensaba.
Pero el destino, puede que advirtiéndome de que estaba empezando a seguir los pasos de mi madre, o quizá castigándome por mis pecados, me ha derrotado. No pensé que ese intruso sería tan poderoso. No pensé que tal vez, debería haber gritado antes. Que tal vez en ese momento, a pesar de no saberlo, estaba sola frente a dos seres superiores a mí.
Fue una derrota silenciosa. Los tres hogares, sin emitir ningún sonido. Mis ataques, también suaves para no perturbar el sueño de aquel lugar. Los de ellos, más fuertes, creo. Quizá me parecía que se escuchaban en toda la aldea porque el dolor era insoportable. Pero creo que ni mis gritos llegaron más allá de los jardines de la colina.
Y al despertar de mi oscuridad, contemplo con horror que, desde luego, era imposible vencer. Si Sol nunca lo logró, nunca consiguió escapar de ese lugar por sí mismo... ¿por qué iba a hacerlo yo?
Ahora me queda esperar a que estrujen hasta la última gota de mi poder. Me duele la cabeza, o tal vez no. Este estado de semiinconsciencia me aterra. Estoy, existo, siento, despierto, pero al mismo tiempo, no estoy, no existo, no siento, no despierto.
Y pensaría que solo puedo lamentarme, pensar en ellos, esperarles incluso. Pero no. He dejado de existir.
22 feb 2017
21 ene 2017
La marcha pronto estará lista.
El lugar que ha sido hogar de la primera revolución se ve tan diferente. Hogares han sido derribados, familias han sido separadas por la muerte o el miedo. Pero seguimos en pie.
El hogar de los que fueron grandes, la temible familia Bentar, es ahora nuestro objetivo.
Desde que la mujer que fue nuestra fuerza muriera, nada ha sido lo mismo. Ya no hay calma y esperanza. Ahora encuentro más rabia en nuestros corazones. ¿Ha cambiado eso nuestra forma de luchar? ¿Ha cambiado nuestra forma de ver el mundo? ¿Ha cambiado los límites, el lugar hasta el que nos atreveríamos a llegar?
Las dudas me asaltan, pero sé que puedo contra ellas. Por el momento, agradecería la interrupción de aquella aliada que marchó y ahora esperamos. Dicen que no va a volver, que fue solo el momento de alguien que en el pasado fue poderoso y buscaba limpiar su conciencia. Yo quiero creer. Por última vez quiero creer.
Nuestros espías han enviado mensajes de esperanza hacia nuestro destino. El escenario está preparado. La rebelión se ha gestado, solo esperando a salir a la superficie. Nuestro ejemplo ha inspirado a otros.
Marcharemos, venceremos. Abrirán las puertas al enemigo que tiene los días contados. Aunque hay temor, no podría haber mejor augurio para nuestra lucha. Nuestra liberación.
El lugar que ha sido hogar de la primera revolución se ve tan diferente. Hogares han sido derribados, familias han sido separadas por la muerte o el miedo. Pero seguimos en pie.
El hogar de los que fueron grandes, la temible familia Bentar, es ahora nuestro objetivo.
Desde que la mujer que fue nuestra fuerza muriera, nada ha sido lo mismo. Ya no hay calma y esperanza. Ahora encuentro más rabia en nuestros corazones. ¿Ha cambiado eso nuestra forma de luchar? ¿Ha cambiado nuestra forma de ver el mundo? ¿Ha cambiado los límites, el lugar hasta el que nos atreveríamos a llegar?
Las dudas me asaltan, pero sé que puedo contra ellas. Por el momento, agradecería la interrupción de aquella aliada que marchó y ahora esperamos. Dicen que no va a volver, que fue solo el momento de alguien que en el pasado fue poderoso y buscaba limpiar su conciencia. Yo quiero creer. Por última vez quiero creer.
Nuestros espías han enviado mensajes de esperanza hacia nuestro destino. El escenario está preparado. La rebelión se ha gestado, solo esperando a salir a la superficie. Nuestro ejemplo ha inspirado a otros.
Marcharemos, venceremos. Abrirán las puertas al enemigo que tiene los días contados. Aunque hay temor, no podría haber mejor augurio para nuestra lucha. Nuestra liberación.
11 ene 2017
Fuera del mar
La tranquilidad con la que se me había bendecido durante estos escasos días tocaba su fin. Una vida normal, solo atendiendo a mis hijos, intentando recuperar a Noruber después de esa traición. Podría haberme mantenido así, centrada en él, en mi familia y en mi causa. Esos serían mis mayores problemas.
Sin embargo, optar a eso significaba dejar morir a una criatura que se sacrificaba por nuestro bienestar en el mar de mi alma. No podía permitirlo, no soportaría dejarle morir. De modo que, a pesar de saber que esa opción volvería a traer problemas en mi vida, volvería a traer la tentación que ya ha sido probada y plenamente disfrutada... tenía que encontrarle.
Y por fin le tengo a mi lado de nuevo. Debo reconocer que extrañaba su voz en mi mente, su cinismo, sus abrazos. Ahora tenemos que ser distantes, y duele. Duele mucho. Sobre todo, su rechazo hacia esa criatura que juntos hemos creado. Sabía que no le importaría en absoluto, pero confirmarlo me hizo sentir tremendamente sola. Me hizo sentir el dolor de su propio hijo al verse renegado de su padre. Me hizo tener ganas de desaparecer para siempre de su vida para que nuestro hijo nunca tenga que conocerle.
Ahora me siento extraña, incómoda. No sé cómo explicarlo, es... no saber cuándo él nos está escuchando a mí y a Noruber. Es recordar aquello que hicimos. Verles casi al mismo tiempo. Como si yo no formase ya parte de mí y fuera Zandhur el dueño de mi cuerpo y mente.
Nunca podría explicar esta confusión, este dolor. Pero es a lo que me he arriesgado para que su alma no se consuma para siempre.
Tal vez todos tengan razón y nunca pienso en mí misma. Que debería ser más egoísta.
Supongo que es hora de aprender a serlo.
Sin embargo, optar a eso significaba dejar morir a una criatura que se sacrificaba por nuestro bienestar en el mar de mi alma. No podía permitirlo, no soportaría dejarle morir. De modo que, a pesar de saber que esa opción volvería a traer problemas en mi vida, volvería a traer la tentación que ya ha sido probada y plenamente disfrutada... tenía que encontrarle.
Y por fin le tengo a mi lado de nuevo. Debo reconocer que extrañaba su voz en mi mente, su cinismo, sus abrazos. Ahora tenemos que ser distantes, y duele. Duele mucho. Sobre todo, su rechazo hacia esa criatura que juntos hemos creado. Sabía que no le importaría en absoluto, pero confirmarlo me hizo sentir tremendamente sola. Me hizo sentir el dolor de su propio hijo al verse renegado de su padre. Me hizo tener ganas de desaparecer para siempre de su vida para que nuestro hijo nunca tenga que conocerle.
Ahora me siento extraña, incómoda. No sé cómo explicarlo, es... no saber cuándo él nos está escuchando a mí y a Noruber. Es recordar aquello que hicimos. Verles casi al mismo tiempo. Como si yo no formase ya parte de mí y fuera Zandhur el dueño de mi cuerpo y mente.
Nunca podría explicar esta confusión, este dolor. Pero es a lo que me he arriesgado para que su alma no se consuma para siempre.
Tal vez todos tengan razón y nunca pienso en mí misma. Que debería ser más egoísta.
Supongo que es hora de aprender a serlo.
4 ene 2017
Mientras duraban las noches, he tenido mucho tiempo para pensar. Cuando el frío te paraliza hasta que apenas sientes los dedos, tu mente se aleja para soñar con mejores momentos. Echaba de menos despertarme en el calor de casa y saber que los pequeños dormían bajo mi techo. A lo mejor paseaban medio dormidos, quizás para cambiarse de cama o invadir la de alguno de sus hermanos.
Mientras, ella dormiría sin interrupciones hasta que estuviera bien alta la estrella. Su rostro descansado era algo con lo que sonreír cada mañana.
Ahora no están demasiado lejos, pero siento que me lo han arrancado todo de entre las manos. Los quiero a mi lado, puedo verlos frente a mí, pero ese dolor que tengo dentro es casi como una enredadera y espinos que me impiden llegar. Intentar atravesar ese muro ni siquiera me dejaría vivir. Podría intentarlo, pero me da tanto miedo que duela tanto como la primera vez, cuando me lo decía.
Había hecho acopio de valor, sí, pero no deja de sorprenderme la frialdad con la que podía decirlo. Después llegaron las lágrimas, pero mientras tanto… Supongo que la admiro por haber tenido el valor de decirlo, pero desearía que nunca lo hubiera hecho.
Ahora suena el mar. Las olas cobran fuerza al morir sobre la orilla, y vuelvo a aquella cabaña, a aquellos compañeros, a aquella masa de agua que parece infinita y que me aterroriza cuando pienso en subir a la barca. Ojalá ella estuviera aquí y me abrazase en sueños. Olvidar la realidad y vivir en esa pequeña fantasía.
Mientras, ella dormiría sin interrupciones hasta que estuviera bien alta la estrella. Su rostro descansado era algo con lo que sonreír cada mañana.
Ahora no están demasiado lejos, pero siento que me lo han arrancado todo de entre las manos. Los quiero a mi lado, puedo verlos frente a mí, pero ese dolor que tengo dentro es casi como una enredadera y espinos que me impiden llegar. Intentar atravesar ese muro ni siquiera me dejaría vivir. Podría intentarlo, pero me da tanto miedo que duela tanto como la primera vez, cuando me lo decía.
Había hecho acopio de valor, sí, pero no deja de sorprenderme la frialdad con la que podía decirlo. Después llegaron las lágrimas, pero mientras tanto… Supongo que la admiro por haber tenido el valor de decirlo, pero desearía que nunca lo hubiera hecho.
Ahora suena el mar. Las olas cobran fuerza al morir sobre la orilla, y vuelvo a aquella cabaña, a aquellos compañeros, a aquella masa de agua que parece infinita y que me aterroriza cuando pienso en subir a la barca. Ojalá ella estuviera aquí y me abrazase en sueños. Olvidar la realidad y vivir en esa pequeña fantasía.
18 dic 2016
La caída fue larga. Ni siquiera supe en qué momento dejé de caer en el vacío. Todo era extraño, diferente incluso para mí, teniendo todavía en el recuerdo mis múltiples viajes por más universos que los que cualquiera podría creer que existieran.
Porque esto es muy diferente. Estoy en pie, sobre las aguas de un océano infinito. No hay nada sobre lo que sostenerme sobre esta superficie, pero me mantengo. No hay nada que pueda ver, aguas demasiado oscuras como para encontrar consuelo. No podía pensar con claridad. Entendía por qué estaba allí, pero los últimos momentos hasta desaparecer del plano material tardaron demasiado tiempo en llegar.
Recordé entonces aquella petición. Que no me olvidase. Que escribiese sobre mí. Que no permitiese que me consumiera en su propia mente. Aquello que era mi prisión era tal y como lo había imaginado. Quizás había definido mi propio encierro. Y sumergirme era sumirme en el olvido para no volver.
Sentí pánico. Me ahogaba al pensar en la fragilidad de mi existencia. El tiempo parecía retroceder y avanzar demasiado rápido, a la vez, a veces de forma intermitente. No había periodos, no había medidas posibles. No sabía cuanto tardaría en regresar a la realidad. Y cuando miraba al cielo de un atardecer en el que la luz simplemente se ahogaba, sentí que mis pies se hundían. Si no encontraba la calma, me perdería antes de que ella pudiera reclamarme.
Tomé aire y detuve aquella lenta muerte. Su última mirada, su calor, sus palabras. Serían mi luz en el cielo. Mi fuerza para permanecer. Mi motivo para sobrevivir.
Porque esto es muy diferente. Estoy en pie, sobre las aguas de un océano infinito. No hay nada sobre lo que sostenerme sobre esta superficie, pero me mantengo. No hay nada que pueda ver, aguas demasiado oscuras como para encontrar consuelo. No podía pensar con claridad. Entendía por qué estaba allí, pero los últimos momentos hasta desaparecer del plano material tardaron demasiado tiempo en llegar.
Recordé entonces aquella petición. Que no me olvidase. Que escribiese sobre mí. Que no permitiese que me consumiera en su propia mente. Aquello que era mi prisión era tal y como lo había imaginado. Quizás había definido mi propio encierro. Y sumergirme era sumirme en el olvido para no volver.
Sentí pánico. Me ahogaba al pensar en la fragilidad de mi existencia. El tiempo parecía retroceder y avanzar demasiado rápido, a la vez, a veces de forma intermitente. No había periodos, no había medidas posibles. No sabía cuanto tardaría en regresar a la realidad. Y cuando miraba al cielo de un atardecer en el que la luz simplemente se ahogaba, sentí que mis pies se hundían. Si no encontraba la calma, me perdería antes de que ella pudiera reclamarme.
Tomé aire y detuve aquella lenta muerte. Su última mirada, su calor, sus palabras. Serían mi luz en el cielo. Mi fuerza para permanecer. Mi motivo para sobrevivir.
16 dic 2016
Promesas
Ahora siento una extraña soledad en la que estoy acompañada. Esa ausencia en mi mente, ese calor en mi pecho. Ese abrazo de alguien ausente. Nuestro despertar tras una noche inolvidable, donde pudo dormir por primera vez. Quería que el tiempo se detuviera, que jamás volviera a salir la estrella, que los demonios olvidaran nuestra existencia.
Pero la soledad es inevitable. Y el tiempo pasaba de forma tan cruel que a cada segundo se lo llevaba más lejos de mí. Desaparecía, no podía tocarle como antes, como esa noche. Cada vez menos, hasta que mis dedos solo acariciaban la nada.
- Te quiero.-Le oí decir, ya tan lejos.
- Y yo.-Conseguí responder cuando ya apenas era ausencia.
Y no sé si volveré a ver su mirada, si volveré a escuchar su voz, que me hacía sentir que nunca estaba sola, si podré cumplir la promesa que le hice si me falta un pedazo tan grande del corazón. Se lo ha llevado, de forma inevitable.
Solo me queda esperar a que pase el tiempo acordado y rezar, irónicamente. Rezar por poder recuperarle como antes y cumplir el trato que hicimos. Hasta entonces... escribiré y le ordenaré a mi mente que está prohibido olvidarse de él.
Pero la soledad es inevitable. Y el tiempo pasaba de forma tan cruel que a cada segundo se lo llevaba más lejos de mí. Desaparecía, no podía tocarle como antes, como esa noche. Cada vez menos, hasta que mis dedos solo acariciaban la nada.
- Te quiero.-Le oí decir, ya tan lejos.
- Y yo.-Conseguí responder cuando ya apenas era ausencia.
Y no sé si volveré a ver su mirada, si volveré a escuchar su voz, que me hacía sentir que nunca estaba sola, si podré cumplir la promesa que le hice si me falta un pedazo tan grande del corazón. Se lo ha llevado, de forma inevitable.
Solo me queda esperar a que pase el tiempo acordado y rezar, irónicamente. Rezar por poder recuperarle como antes y cumplir el trato que hicimos. Hasta entonces... escribiré y le ordenaré a mi mente que está prohibido olvidarse de él.
7 dic 2016
Mi cambio
Ella ya lo había notado. Me sentía diferente, sí, pero casi no podía imaginar lo bueno que era sentirme así. Parecía tener miedo a lo que estaba por venir, quizás porque no contaba con mi visión.
Teníamos un lugar para reunirnos, en el que se concentrarían buenos recuerdos, grandes planes y en el que celebrar cada victoria. Solo necesitábamos sus sueños, propiciarlos de alguna forma. Y si se asusta, podría huir, cortando el único nexo que nos une a aquel que nos llevó a la rebelión.
No quería creerlo, pero desde que encontré a Agatha y comenzó a compartir cada historia que sabía... me sentía viajando. Su mirada se perdía recordando, con un lujo de detalles que me hacían descartar que todo aquello fuera una mentira. Era como un libro del que no quería fin. Es por todo eso que creo con más fuerza que nunca, que esa sensación de pérdida en mi corazón que durante tanto tiempo ha habitado conmigo tendrá consuelo.
Y mientras Falk actúa con especticismo, yo prefiero beber de esa fe que desprende Dasha. Quizás pueda conseguir que esté a su lado, descubrir si fue importante para él en el pasado. Gloria ha de esperar a los que le encuentren, sin desfallecer después de tanto tiempo, tanto dolor como el que sienten. Si no fuimos grandes anteriormente, lo seremos ahora, trayendo esa perfección a los humanos. Y proteger en el camino a aquellos que no son tan fuertes.
Teníamos un lugar para reunirnos, en el que se concentrarían buenos recuerdos, grandes planes y en el que celebrar cada victoria. Solo necesitábamos sus sueños, propiciarlos de alguna forma. Y si se asusta, podría huir, cortando el único nexo que nos une a aquel que nos llevó a la rebelión.
No quería creerlo, pero desde que encontré a Agatha y comenzó a compartir cada historia que sabía... me sentía viajando. Su mirada se perdía recordando, con un lujo de detalles que me hacían descartar que todo aquello fuera una mentira. Era como un libro del que no quería fin. Es por todo eso que creo con más fuerza que nunca, que esa sensación de pérdida en mi corazón que durante tanto tiempo ha habitado conmigo tendrá consuelo.
Y mientras Falk actúa con especticismo, yo prefiero beber de esa fe que desprende Dasha. Quizás pueda conseguir que esté a su lado, descubrir si fue importante para él en el pasado. Gloria ha de esperar a los que le encuentren, sin desfallecer después de tanto tiempo, tanto dolor como el que sienten. Si no fuimos grandes anteriormente, lo seremos ahora, trayendo esa perfección a los humanos. Y proteger en el camino a aquellos que no son tan fuertes.
29 nov 2016
Volver. Volver para cruzar caminos con aquellos que podían entregarme alguna suerte de felicidad, o al menos, de objetivo con los que enfrentar los días que llegaban.
Había hecho falta mucha reflexión, soledad, llantos. Incluso había tneido que soportar esas voces en mi cabeza que, en la búsqueda de opiniones que me ayudaran a decidir, habían llegado a conclusiones tan terribles que me daban miedo.
"La manipulas"
"La estás utilizando"
"Te hará daño, y tú a ella"
Eso había provocado una rabia tal que ni me reconocía. Ya le había hecho daño, mostrándose como era en realidad. Casi me había llevado la felicidad de Lena en el camino. ¿Qué más daba? ¿Acaso no nos usamos todos para sentirnos mejor? ¿Menos solos?
Lo que experimento ahora es otra clase de soledad. Más intensa. Profunda. Difícil de apagar y que tengo la suerte de que ella entiende, al menos por ahora. Tal vez, si veía mi entrega, entendería. Tal vez, si tenemos éxito en nuestra búsqueda, ella lo perdonará todo.
Falk.
Había hecho falta mucha reflexión, soledad, llantos. Incluso había tneido que soportar esas voces en mi cabeza que, en la búsqueda de opiniones que me ayudaran a decidir, habían llegado a conclusiones tan terribles que me daban miedo.
"La manipulas"
"La estás utilizando"
"Te hará daño, y tú a ella"
Eso había provocado una rabia tal que ni me reconocía. Ya le había hecho daño, mostrándose como era en realidad. Casi me había llevado la felicidad de Lena en el camino. ¿Qué más daba? ¿Acaso no nos usamos todos para sentirnos mejor? ¿Menos solos?
Lo que experimento ahora es otra clase de soledad. Más intensa. Profunda. Difícil de apagar y que tengo la suerte de que ella entiende, al menos por ahora. Tal vez, si veía mi entrega, entendería. Tal vez, si tenemos éxito en nuestra búsqueda, ella lo perdonará todo.
Falk.
25 nov 2016
A veces me pregunto qué pensaría Therin de la mujer en la que me estoy convirtiendo. Ya no existen los pies descalzos en la tierra, las flores en el pelo, la sensación de saber que esté donde esté, el calor de la naturaleza me arropará y me dará un aliento de vida. Ya no exiten verdades, ya no sé decirlas, no existe honestidad ni para mis seres amados. Ni siquiera para mí misma.
Ahora solo veo oscuridad, ambición, tentación. Soy Catherin, añorando esa bondad sin pretender recuperarla, extrañando esa naturaleza que no me atrevo a recuperar por pura vergüenza, por el sentimiento de merecer ese privilegio. Que no sabe sino decir una mentira tras otra, de una forma casi tan natural que empiezo a creerlas yo misma.
Es el precio a pagar. Podría volver a ser Therin, correr por el bosque, creer en la bondad de las personas. Podría llenar mi cabello de todas las flores posibles, amar a mi familia de una forma pura y sincera.
Pero no puedo. No, si no puedo volver a ver esos ojos que cambian de color, como si fueran un reflejo de mi propia alma atormentada. No, si no puedo sentir ese calor cuando me abraza, cuando escucho su voz dentro de mí, haciéndome saber que nunca jamás estoy sola. Sin esos besos que deseo y que odio desear. Que me hacen sentir miserable y rastrera al mismo tiempo que indefensa y completa. Ese odio que se está convirtiendo en amor.
Quisiera reprimir ese amor. Obligarle a marchar, en lugar de haberle pedido que nunca se aleje de mí.
O si no... Dejar de sentir esta culpa que quema tanto, esta sensación de traición. Poder sentir sin sentir.
De todos modos, ya me he perdido casi por completo. Si al menos acallo la voz que no deja de gritar de dolor... podré vivir en paz con la nueva Catherin Thross.
Ahora solo veo oscuridad, ambición, tentación. Soy Catherin, añorando esa bondad sin pretender recuperarla, extrañando esa naturaleza que no me atrevo a recuperar por pura vergüenza, por el sentimiento de merecer ese privilegio. Que no sabe sino decir una mentira tras otra, de una forma casi tan natural que empiezo a creerlas yo misma.
Es el precio a pagar. Podría volver a ser Therin, correr por el bosque, creer en la bondad de las personas. Podría llenar mi cabello de todas las flores posibles, amar a mi familia de una forma pura y sincera.
Pero no puedo. No, si no puedo volver a ver esos ojos que cambian de color, como si fueran un reflejo de mi propia alma atormentada. No, si no puedo sentir ese calor cuando me abraza, cuando escucho su voz dentro de mí, haciéndome saber que nunca jamás estoy sola. Sin esos besos que deseo y que odio desear. Que me hacen sentir miserable y rastrera al mismo tiempo que indefensa y completa. Ese odio que se está convirtiendo en amor.
Quisiera reprimir ese amor. Obligarle a marchar, en lugar de haberle pedido que nunca se aleje de mí.
O si no... Dejar de sentir esta culpa que quema tanto, esta sensación de traición. Poder sentir sin sentir.
De todos modos, ya me he perdido casi por completo. Si al menos acallo la voz que no deja de gritar de dolor... podré vivir en paz con la nueva Catherin Thross.
15 nov 2016
Volver a casa era algo que no estaba en mis planes. Había imaginado mi final en aquella prisión en la que yo mismo había condenado a muchos otros antes que yo. No pensé que estaría tan cerca de ser mi tumba.
Ahora puedo tumbarme y buscar las estrellas para, sí, encontrarlas al fin. Fingir que duermo es algo que he practicado mucho, y Anna a mi lado parece satisfecha solo de estar conmigo. Ahí tenía mucho tiempo para pensar y recrearme en esa felicidad que guardo al verme libre. Pero tengo miedo de expresarme con libertad, con tanta alegría que se rompa el sueño que estoy viviendo ahora mismo.
Nunca pensé que mi querida hija tomase mi ausencia como algo planeado, como algo premeditado para estar lejos de todos. Aunque fuera un motivo vil, querría estar cerca de mi hijo para seguir reprochándole que lo dejó todo cuando aún había una guerra y posibilidades para ganar. Los he extrañado cada día, he tenido largos momentos para recordar momentos vividos, inventar otros, mezclarlos, confundir la realidad con mis propios deseos.
Hay tantas sensaciones que no controlo, tantos deseos. Buscar el perdón de la mujer a la que prometí amar. Demostrar a mi hija que merece la pena haberme salvado. Encontrar mi lugar en esta nueva vida sedentaria y desprovista de poder. Dar consuelo a este vacío que me llena, y que parece una suave calma. Tan perfecta y tan clara que me inquieta a su vez. Algo ha cambiado dentro de mí, y soy incapaz de saber qué es.
Ahora puedo tumbarme y buscar las estrellas para, sí, encontrarlas al fin. Fingir que duermo es algo que he practicado mucho, y Anna a mi lado parece satisfecha solo de estar conmigo. Ahí tenía mucho tiempo para pensar y recrearme en esa felicidad que guardo al verme libre. Pero tengo miedo de expresarme con libertad, con tanta alegría que se rompa el sueño que estoy viviendo ahora mismo.
Nunca pensé que mi querida hija tomase mi ausencia como algo planeado, como algo premeditado para estar lejos de todos. Aunque fuera un motivo vil, querría estar cerca de mi hijo para seguir reprochándole que lo dejó todo cuando aún había una guerra y posibilidades para ganar. Los he extrañado cada día, he tenido largos momentos para recordar momentos vividos, inventar otros, mezclarlos, confundir la realidad con mis propios deseos.
Hay tantas sensaciones que no controlo, tantos deseos. Buscar el perdón de la mujer a la que prometí amar. Demostrar a mi hija que merece la pena haberme salvado. Encontrar mi lugar en esta nueva vida sedentaria y desprovista de poder. Dar consuelo a este vacío que me llena, y que parece una suave calma. Tan perfecta y tan clara que me inquieta a su vez. Algo ha cambiado dentro de mí, y soy incapaz de saber qué es.
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