La habitación era pequeña, la cama estaba contra la pared y a la derecha había una mesita de noche, donde estaba Trebor durmiendo plácidamente...seguramente saldría de mi bolsillo anoche, es muy listo. En la habitación también había un escritorio de madera y un armario del mismo material.
Me destapé y me incorporé. Me froté un poco los ojos para espabilarme y bostecé, hacía tiempo que no dormía tan bien.
Me levanté y salí fuera. Eché un vistazo en la habitación de William, para ver si seguía dormido, pero la cama estaba hecha, supongo que se habría levantado ya. Después miré la habitación de Pututu, estaba profundamente dormido y roncaba un poquito. Cerré la puerta para que no le molestase ningún ruido y bajé las escaleras hasta el salón.
William estaba sentado en la mesa, parecía que acababa de terminar de desayunar.
-Buenos días-me saludó sonriente.
-Buenos días ¿Hay algo de desayuno?-soy muy seca recién levantada.
-Si, claro, siéntate-William fue a la cocina y volvió con un plato de comida.
-Gracias-dije cuando me lo sirvió.
-De nada. Por cierto, en el pueblo más cercano hay un festival con música, bailes, bardos, juegos...podría ser divertido, ¿Quieres que vayamos?
-¿Un festival? ¡Claro!-me encantaba la música y el baile, me encantaba ver a la gente feliz y pasándoselo bien-. En cuanto termine de desayunar subo a arreglarme un poco-dije sonriente.
Terminé rápidamente y subí corriendo a mi habitación para prepararme. Allí me arreglé el pelo y no paré de cepillarme todos mis rubios mechones hasta que quedaron suaves y sedosos al tacto.
Después busqué en mi mochila mi colgante favorito. Me lo regaló Elrond, me lo pongo en las ocasiones especiales y el resto de las veces lo dejo guardado en la mochila, para que no se estropee. Es muy bonito, tiene forma de Luna y es de...¡vaya! ahora que lo pienso...nunca he sabido de qué estaba hecho; bueno, no importa, el caso es que es muy especial para mi.
Cuando terminé de arreglarme fui a la habitación de Pututu para ver si seguía dormido...Y así era...bueno, estaría muy cansado...Le dejaré una nota diciendo donde estamos y listo.
Cuando terminé, bajé para salir con William, él ya estaba saliendo de la casa.
-Ven, iremos en caballo. Oye ¿Dónde está tu compañero?
-Se ha quedado durmiendo, pero le dejé una nota diciéndole donde estamos.
-De acuerdo...pues iremos en un solo caballo y dejaremos el otro aquí por si cuando se despierta quiere venir.
Nos dirigimos a la parte de atrás de la casa, allí había un pequeño establo donde había dos caballos muy bonitos.
William sacó a uno y cuando él se subió me tendió la mano para sentarme tras él. Una vez sentada me agarré muy fuerte a él y empezó a galopar.
Con el viento, su pelo recogido en una coleta me acariciaba la nariz y me hacía cosquillas, además los ojos me lloraban por la velocidad. Hacía mucho tiempo que no montaba a caballo y apenas me acordaba de esta sensación, me alegra volver a recordarla; me gustaba sentir el viento y la velocidad, el cabello de William acariciándome, que el galope me levante unos centímetros de mi asiento, que mi corazón lata a la misma velocidad a la que vamos...Me sentía libre.
Cuando terminé de arreglarme fui a la habitación de Pututu para ver si seguía dormido...Y así era...bueno, estaría muy cansado...Le dejaré una nota diciendo donde estamos y listo.
Cuando terminé, bajé para salir con William, él ya estaba saliendo de la casa.
-Ven, iremos en caballo. Oye ¿Dónde está tu compañero?
-Se ha quedado durmiendo, pero le dejé una nota diciéndole donde estamos.
-De acuerdo...pues iremos en un solo caballo y dejaremos el otro aquí por si cuando se despierta quiere venir.
Nos dirigimos a la parte de atrás de la casa, allí había un pequeño establo donde había dos caballos muy bonitos.
William sacó a uno y cuando él se subió me tendió la mano para sentarme tras él. Una vez sentada me agarré muy fuerte a él y empezó a galopar.
Con el viento, su pelo recogido en una coleta me acariciaba la nariz y me hacía cosquillas, además los ojos me lloraban por la velocidad. Hacía mucho tiempo que no montaba a caballo y apenas me acordaba de esta sensación, me alegra volver a recordarla; me gustaba sentir el viento y la velocidad, el cabello de William acariciándome, que el galope me levante unos centímetros de mi asiento, que mi corazón lata a la misma velocidad a la que vamos...Me sentía libre.