9 oct 2016

Desde el refugio que había elegido para contener, literalmente, el demonio que vivía en mi interior, recibí la noticia. Todo lo que habíamos construido. Todo lo que habíamos sacrificado. Todo lo que habíamos mantenido por el bien de nuestra familia y el de aquellos a quien teníamos a nuestro cargo.

Lo había precipitado todo por una presión que debería saber manejar. Desde pequeño había sido preparado. Ahora abandonaba a su familia, obligándoles a marchar de todo lo que tenían. Preciados tesoros que no solo podían contarse en oro. Las biblioteca casi infinita de Iefel. Los jardines de Therin. El hogar en el que mis hijos se habían criado, y en el que tanto tenían que descubrir.

Ahora estábamos en el exilio, sin saber a dónde podríamos ir, qué podríamos hacer para seguir viviendo. Y unidos, como seguramente Therin deseaba.

Mientras observo la ciudad que volvía erigirse, vienen a mí todos los recuerdos de lo vivido. Y quería pensar en lo que nos quedaba por vivir. Pero ya no quedaba nada por lo que luchar. Nos tocaba construir un nuevo futuro.

6 sept 2016

Ira

Ha tenido que volver a aparecer en el peor lugar con la persona equivocada. La persona más equivocada con la que ha podido coincidir.
Robert Nystrom, ese nombre me perseguirá allá dónde vaya. Parece como si no quisiera dejarme descansar, y que se aproxime tanto a la persona más frágil y más importante de mi vida me llena de ira. Una ira que por el momento debo controlar.
Si ocurre algo, no habrá medida. No me importará convertirme en un ente atormentado sin conciencia. Si la toca, será lo último que haga en esa miserable vida, y deseará no haber existido nunca.

Espero que cumpla ese trato. Es un problema que tenemos él y yo, nadie más. Si no se acerca a mis seres queridos aún puede "respirar" algo más de tiempo.
Si viene a por mí... en fin. Podría decirse que fue en defensa propia.

Y tengo muchas ganas de ver ese cuerpo hecho cenizas.

5 sept 2016

Volver a un mundo tan diferente es una experiencia muy curiosa, casi divertida. No recordaba muchas cosas, pero a la vez soy capaz de adaptarme a esta nueva corriente, como si fuera capaz de cambiar mis costumbres a la velocidad de un chasquido.

Estoy segura que nadie ha advertido los problemas que tengo para relacionarme con otros, y que me introducción en esa ciudad desconocida ha pasado sin mayores contratiempo. Ahora soy como una más, siempre presente pero desde no se sabe cuanto. La maestra del disfraz, esa soy yo.

Y mientras los observo desde mi discreta posición, aprendo cosas. Había olvidado la fragilidad de Xanos. No recordaba a una Therin tan fuerte. Olvidé los muchos mensajes que Zekk me envió para ella. No había tanta oscuridad en los ojos del que contenía a Ophiel en su interior.

Todo es diferente, y este mundo parece aproximarse a un fin que ninguno puede sentir. Quizás sea el fin de ese pequeño mundo que lo componen estas personas con las que regreso. Caminan sobre hielo. Podría advertirles. Pero soy tan lejana ya que estaría afectando a un mundo al que no pertenezco. Y además... no sería tan divertido.

25 ago 2016

El recién llegado a la ciudad había hecho su entrada. Después de tanto tiempo sin dejarse ver por territorios suecos, casi se le daba por desaparecido en unos años. Alguien que permanecía tranquilo en su trono en la lejanía no tenía motivos para visitar otros reinos, no sin que le preocupara algo.

Y mucho menos cuando tenían alguien en común que todavía permanecía con vida a pesar de los intentos por cambiar aquello.

El dueño del bar, que permanecía estático mientras observaba su paso, hizo una seña a los suyos para abrirle paso. Aquella visita se paseaba por el local con una estúpida sonrisa de seguridad, todo para hacer tiempo y hacerse notar. Si era inteligente, le invitaría él mismo. Así evitaría hostilidades innecesarias.

- Cuanto tiempo, Roberto.
- Rob. Robert. Cualquier cosa menos... tu versión del nombre, por favor. - le pidió con gesto conciliador aquel recién llegado. - ¿Cómo te va? - y retirando la mirada al que era un guardián de su jefe, alzo un dedo. - Una ginebra, por favor.

El gesto de aquel tipo fue de incredulidad hacia su jefe, sin saber cómo le había podido confundir con un camarero. Su jefe, sin importarle lo más mínimo lo ofendido que pudiera sentirse en aquellos momentos, le retiró a atender la petición.

- Bueno, se me pasa el tiempo preguntándome qué te habrá traído por aquí.

Rob acentuó la sonrisa, intrigado.

- ¿No lo sabes? Creía que adivinarías... que es aquella persona a la que arrollaste no las suficientes veces. La que no debería haber sobrevivido para no cumplir venganza. Juraría que lo adivinarías.

na copa apareció ante sus manos, cruzadas y colocadas sobre la mesa. Desde el primero momento esta fue ignorada, aunque el hecho de haberse hecho obedecer parecía satisfacerle.

- Pronto tendrá solución. - respondió el anfitrión, apretando el bastón que sostenía entre sus manos con fuerza, haciendo crujir sus gastados huesos.

20 ago 2016

Observamos las ruinas de lo que era nuestro hogar. Incluso aquellos que buscaban refugio bajo nuestras alas se han visto afectados. Ahora todos tenemos miedo. Desde las alturas se puede ver el pueblo destruido, como algunos trabajan incluso en las horas más oscuras para intentar reacomodarse en esta situación.

Otros incluso se han marchado, buscando paz lejos de este sitio tan turbulento. Una tierra maldita, dicen ahora. Condenados a la destrucción, susurran, ante la idea de permanecer aquí.

Las visiones de los demonios y otros monstruos que han asaltado el castillo han resultado demasiado para algunos, incluso mi sobrina tiene la mirada perdida cuando nadie la reclama. Susurra en su soledad y su visión viaja hacia lugares donde no hay nada. Creo que recuerda todo aquello que ha vivido.

Tal vez sea momento para redirigir nuestras vidas. De buscar un lugar en el que haya paz, duradera y resistente. Donde nadie más les haga daño.

16 ago 2016

Ellos siguen observándome

Es hora de descansar.
Me duelen los brazos y las piernas de no parar, de intentar arreglar algo después de todo lo que le he hecho a mi familia. Al menos creo que sobrevivirán.
Ahora, en calma de nuevo, mi mente divaga y recuerda todo lo sucedido con temor. Ya no son solo pesadillas, cada sombra que veo de reojo o cada sonido extraño me recuerda a ese lugar y a esas criaturas. Y siento que el corazón se me va a salir del pecho.

Cierro los ojos y... oscuridad. No puedo dormir. Solo escucho sonidos inconexos, voces que me dicen "no estáis a salvo", "eres débil", "ya estás muerta". Cosas sin sentido. O tal vez con sentido. No lo sé. Pero tengo que acallar esas voces.

No puedo quedarme quieta, si me detengo empiezo a oírlas, y empiezo a verles. Trabajaré, no descansaré en ningún momento. Si me quedo sola, o parada, ellos vendrán. Lo sé.
¿Y dormir? ¿Cómo dormiré?
No puedo dormir, no de forma natural. Y si me duermo, solo tendré pesadillas.

De todos modos, ya no me importan las pesadillas. Todo lo que me rodea, ahora ha tomado tintes oscuros que prevalecerán para siempre.

10 ago 2016

Hacía tiempo que no sentía el camino de vuelta a casa tan largo. Conducir a altas horas de la noche, sintiendo la adrenalina por contemplar los motivos por los que este mundo se cae... creía haber dejado esas vivencias atrás.

La vida era más emocionante cuando trabajaba en la calle e intentaba resolver los casos con todo lo que tenía, como uno más en las investigaciones. Ahora acabo de apartarme en el momento más interesante y crucial en una desaparición, sin saber si realmente podré seguir, después de un tiempo, a volver a ejercer.

Todo lo que rodea a esa muchacha es extraño. No es ella, es lo que hace y el aura que la rodea. Algo que por lo general me apartaría de ella, pero que por desgracia me hace sentir demasiado bien.

Se me escapa un suspiro después de darme cuenta de que conduzco sin rumbo concreto, vagando sin un destino. Demasiadas cosas en las que pensar, un futuro demasiado amplio y que ahora podría estar roto.

Debería advertirle de lo que podría venir.
También debería no preocuparme por una persona a la que apenas conozco.
En otras circunstancias, en otro momento de nuestras vidas, podría ser diferente. Podría no ser así. ¿Por qué cerrar esa puerta entonces?

9 ago 2016

La noche había caído ya sobre la ciudad que gobernaba. Todo era silencio salvo la vida que cruzaba algún pasillo, dejando las últimas tareas listas para poder al fin descansar.

Todos en mis aposentos ya dormían, me había asegurado cuidando de que todos los que eran mis hijos dormían apaciblemente y sin que nada pudiese perturbar mi sueño. Si había algo que les inquietase, necesitaba extraerlo para que pudieran seguir adelante.
Porque aquella noche era de cargar con demasiados miedos.

Me temblaban las manos y apenas era consciente de cuando parpadeaba. Mi visión frente a un espejo debía de ser de terror, pero no me atrevía a comprobarlo. Lo que había hecho que esa mujer permaneciera a mi lado, había vuelto. Lo que le había dado un poder desmedido, había vuelto. El motivo por el que temía más que nunca por su vida en intrigas de poder de desmedida intensidad. Ahora volvían con mi hija.

Era una extraña sensación, mezcla de demasiadas emociones. La ira por que ella cayó en una trampa. Las dudas por no saber el momento en que mis antiguos enemigos actuarían. Y la distancia, esa extraña indiferencia, hacia el daño que pudieran hacerme.

Volvía a sentirme cada vez más ajeno a todo. Sabía que podría contra todos los que quisieran oponerse a mí. Pero controlar todo ese poder para evitar dolor y sufrimiento a inocentes... todo eso parecía estar fuera de mi alcance.

Quieran los Dioses, si es que todavía me escuchan, poder sentir miedo otra vez.

29 jul 2016

La música casi ensordecía a los presentes. No les permitía pensar y solo se dejaba sentir en el pecho, retumbando con fuerza. Eso no les impedía disfrutar del espectáculo, en el que varias muchachas bailaban dejando que otros disfrutaran de la visión de sus cuerpos casi desnudos.

Mientras la música cambiaba, uno de los asistentes en primera fila, se levantó para buscar una nueva bebida. Ignoró a las camareras que se paseaban por la zona, buscando la atención de los consumidores para buscar generosas propinas.

Así podía observar a todos los que se paseaban por la zona. Los que frecuentaban las zonas reservadas para el personal y el número de los mismos. Todavía no tenía un plan pero sabía que esa información le sería útil.

Con ese pequeño paseo podría también apaciguar ese fuego que estaba en su interior. Cuando se lo contó parecía temer todo aquello, pero cuando había llegado la hora de la verdad, mostraba no tener miedo de nada. Admiraba su valor, su entrega sin apenas pensar en las consecuencias.

Pero... ¿y si se hacía a aquella vida? ¿Por qué debería molestarle?

- Teníamos demasiada paz... - susurró, mirando al vacío.
- ¿Cómo dices? - preguntó el bartender que le esperaba al otro lado de la barra.

Hizo un gesto para descartar lo que fuera y alzó la voz para pedir una nueva bebida.

Esperaba poder olvidarse de ese lugar y de todo lo que encerraba lo más pronto posible.

20 jul 2016

Corazón.
Cuatro cadenas.
Cuatro sombras. Corazón, herido, más cuando las cadenas tiran. Más aún cuando el corazón tira de las cadenas. Lo hace muchas veces. Muchas. Se deshace, las sombras lo curan. Así siempre.

Duele, duele saberlo.
Es oscuro, ellos son luz. Me observan, me sonríen. Bailan. Parece como si bailasen para mí, o yo lo deseara. Es extraño, se deforman. Se hacen uno, el ser perfecto al que amar. Todos, pero siento miedo. Solo con ellos hay luz, lejos no hay nada.

¿Y si huyera? ¿Qué habría?
Correría lejos, solo preguntándome si me seguirían, si me buscarían. Tal vez no, tal vez se olviden pronto de mí. Quizá prefieran huir antes ellos de mí. Eso es más probable, yo no soy capaz de romper las cadenas.

¿Y si debiera? ¿Qué sería?
Serían libres de cargas, de heridas, de curar el corazón que se deshace. Más fácil para ellos, ¿no? Tal vez con mi presencia se envenenan de lo que supura mi corazón.
Pero no puedo. No puedo.

No puedo.
¿No puedo?
No... no puedo.
Definitivamente... es imposible.