Ha salido del coche dando un sonoro portazo que ha hecho temblar todo el coche. A pesar de todos los golpes que ha recibido sigue siendo igual de insolente e igual de orgullosa como para fingir que no la han casi matado en la comisaría. No lo podemos negar, no podemos negar que sentimos, pensamos, nos movemos igual. Nada puede separarnos, por más que lo intente.
Incluso más allá de la muerte seguiremos unidos. Porque es el paso que dejamos en este mundo lo que nos mantendrá unidos. Y cuando yo desaparezca, ella seguirá pensando en mí. Su entorno y este mundo que se devora a sí mismo no le permitirá olvidarme. Tendrá que imitarme para poder hacerlo.
Si no puede ser mía, al menos arrastraré conmigo todos sus pensamientos.
La pistola todavía tiembla en mi mano. Pesa menos que de costumbre, y eso me tranquiliza. No quisiera equivocarme, después de todo lo que ha pasado y lo que está por ocurrir. Una pequeña sacudida a este micromundo de mugre y delincuencia.
Solo actué motivado por hacer el bien en esta ciudad, solo he eliminado a verdaderas alimañas de esta asquerosa ciudad. Y ahora necesita creer que desapareceré, que no volveré a aterrorizarles. Pero no.
Ni ella ni este cúmulo de personas que creen necesitar vivir en comunidad se librarán de mí. Alzo la pistola. Alguien me ve, en la distancia. Veo su cara de terror. Afianzo el gatillo, es sensible. Debo tener cuidado. Inspiro una vez más. Cierro los ojos. Escucho el grito de advertencia.
Hasta pronto, Nueva York.
28 abr 2015
22 abr 2015
Salto o quietud
Me acerco demasiado a un abismo del que sé que no puedo escapar. Es como una terrible corriente de agua que corre en espiral hacia un pozo de dolor. Llevo demasiado tiempo acariciando sus aguas, como el que se acerca a un río para sentir el frescor de su carga.
Y aunque mire al cielo para evadir ese impulso casi irrefrenable por saltar, veo oscuras nubes que anuncian una tormenta destructiva, poderosa y terrorífica. No tengo salida, y sin embargo sí opciones. El salto o la extraña quietud. La necesidad de cambiar las emociones que me invaden hacen que escuche una poderosa invitación... hacia ese pozo.
Seré destruido, pero se romperá la monotonía, el despertar de nuevo con una agonía en el corazón.
No sé si creer de veras que no hay esperanza, que el que ha sido mi luz y mi camino a seguir es ahora alguien del que debo huir. Tal vez ellos siguieron caminando mientras yo sigo esperando del mismo modo en aquel pasado en que todo parecía acabar.
Tal vez él no sea el enemigo, el que me hiere, que me hace sufrir. Solo es su recuerdo que no dejo escapar en el tiempo.
Una mano me sostiene ahora, evitando que salte. Tal vez sea mejor esperar, cerrar los ojos y pensar en otra cosa. La tormenta podría huir.
Y aunque mire al cielo para evadir ese impulso casi irrefrenable por saltar, veo oscuras nubes que anuncian una tormenta destructiva, poderosa y terrorífica. No tengo salida, y sin embargo sí opciones. El salto o la extraña quietud. La necesidad de cambiar las emociones que me invaden hacen que escuche una poderosa invitación... hacia ese pozo.
Seré destruido, pero se romperá la monotonía, el despertar de nuevo con una agonía en el corazón.
No sé si creer de veras que no hay esperanza, que el que ha sido mi luz y mi camino a seguir es ahora alguien del que debo huir. Tal vez ellos siguieron caminando mientras yo sigo esperando del mismo modo en aquel pasado en que todo parecía acabar.
Tal vez él no sea el enemigo, el que me hiere, que me hace sufrir. Solo es su recuerdo que no dejo escapar en el tiempo.
Una mano me sostiene ahora, evitando que salte. Tal vez sea mejor esperar, cerrar los ojos y pensar en otra cosa. La tormenta podría huir.
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
14 abr 2015
No suelo escribir mis pensamientos pero... necesito desahogarme. Sobre el papiro, las letras y las palabras llegan por sí solas, sin necesidad de pensarlas demasiado. Solo mover la pluma y derramar palabras. Como una ponzoña que mata si no se extrae a tiempo.
Mis miedos... mi rabia... el dolor... todo eso ha sacado lo peor de mí. Pensé en la venganza, pensé en luchar yendo a por todas, sin pensar nada más que en sobrevivir. Me he sentido impulsada por mis instintos más primarios. No es algo anti-natural, pero es contra lo que siempre he luchado. La violencia y la venganza.
Fui la primera en atacar y... ¿también la última? No lo sé, solo recuerdo mi mano sobre el vientre de esa mujer, mis labios murmurando un conjuro y un calor saliendo de mi mano, que se vio bañada por la sangre de ella.
No sé si fue el último golpe, pero al menos fue uno muy violento.
Creo que ya van tres veces que la palabra violencia se escribe sobre este papiro. Cuatro.
Zekkyou dice que él acabó con ella después de mi ataque. Pero... no puedo evitar que una parte de mí dude. Ya se tambaleaba, ya reculaba aún cuando en su último impulso me clavó el frío acero en el hombro. Todo se volvió oscuro para mí, ¿pero quién me dice a mí que no ocurrió lo mismo con ella poco después? ¿A mis manos? De una oscuridad de la que nunca pudo escapar.
Mis manos están manchadas de sangre, y una parte de mí teme una sombría y terrible realidad.
Y todos mis ideales desaparecen cuando todos esos oscuros sentimientos se apoderan de mi ser.
Mis miedos... mi rabia... el dolor... todo eso ha sacado lo peor de mí. Pensé en la venganza, pensé en luchar yendo a por todas, sin pensar nada más que en sobrevivir. Me he sentido impulsada por mis instintos más primarios. No es algo anti-natural, pero es contra lo que siempre he luchado. La violencia y la venganza.
Fui la primera en atacar y... ¿también la última? No lo sé, solo recuerdo mi mano sobre el vientre de esa mujer, mis labios murmurando un conjuro y un calor saliendo de mi mano, que se vio bañada por la sangre de ella.
No sé si fue el último golpe, pero al menos fue uno muy violento.
Creo que ya van tres veces que la palabra violencia se escribe sobre este papiro. Cuatro.
Zekkyou dice que él acabó con ella después de mi ataque. Pero... no puedo evitar que una parte de mí dude. Ya se tambaleaba, ya reculaba aún cuando en su último impulso me clavó el frío acero en el hombro. Todo se volvió oscuro para mí, ¿pero quién me dice a mí que no ocurrió lo mismo con ella poco después? ¿A mis manos? De una oscuridad de la que nunca pudo escapar.
Mis manos están manchadas de sangre, y una parte de mí teme una sombría y terrible realidad.
Y todos mis ideales desaparecen cuando todos esos oscuros sentimientos se apoderan de mi ser.
Todos los caminos conducen hasta un fin, y no podemos saber cómo serán hasta que caminemos en ella. El comienzo de aquella unidad como un grupo de personas que buscaban conocer y saber era casi pletórico. Y saber que ha tenido este final es casi vergonzoso. Curioso sin duda cómo las decisiones de algunas personas pueden acabar con tantas vidas, con tanta tranquilidad... pero nada dura para siempre.
Los cambios son necesarios, y eso era algo que ella ni siquiera parecía entender cuando todo indicaba que estaban perdidos. Morirían allí, juntos, pero de un modo demasiado absurdo. Yo solo quería hacer algo justo, algo equitativo a las tantas pérdidas que habíamos tenido.
No solo entre nuestros compañeros. También en la razón, en nuestros ideales, en nuestros propósitos. Poco a poco todo lo que éramos se había destruido. Y no solo no reparaban en ello, a veces incluso parecía ser que se daban cuenta y lo ignoraba, como si no tuviera importancia alguna.
Pero lograría acabar, del mismo modo que acabaría con ellos gracias a ese metal candente que tenía en mis manos, con todo lo que nos había corrompido. Se resistían a ello con dureza. Las ansias de vivir que experimentaban y que no habían mostrado al saber que moría lo que habíamos sido.
Llegaría el fin para ellos igual que el nuestro.
No importaban los muchos que cayesen en nuestro camino, ya estábamos rotos. Aquel que llegara hasta la meta se alzaría victorioso, igual que el puñal...
El puñal que alzaba cada vez con menos fuerza. El puñal que sostenía mientras ella me miraba con ese miedo, ese terror por no poder creer que se había atrevido.
Reculé para observar como el traidor se aproximaba a mí con furia inusitada. Me movía, pero todo se volvía oscuro. Quería vivir, pero apenas tenía fuerzas para ello. Sentía cada vez que mi rabia tenía menos sentido. Mis pensamientos se esfumaban, incapaces de llegar a algo coherente. Sabía de ese frío que me invadía y que muchos llamaban miedo.
Todo se desvanece.
Los cambios son necesarios, y eso era algo que ella ni siquiera parecía entender cuando todo indicaba que estaban perdidos. Morirían allí, juntos, pero de un modo demasiado absurdo. Yo solo quería hacer algo justo, algo equitativo a las tantas pérdidas que habíamos tenido.
No solo entre nuestros compañeros. También en la razón, en nuestros ideales, en nuestros propósitos. Poco a poco todo lo que éramos se había destruido. Y no solo no reparaban en ello, a veces incluso parecía ser que se daban cuenta y lo ignoraba, como si no tuviera importancia alguna.
Pero lograría acabar, del mismo modo que acabaría con ellos gracias a ese metal candente que tenía en mis manos, con todo lo que nos había corrompido. Se resistían a ello con dureza. Las ansias de vivir que experimentaban y que no habían mostrado al saber que moría lo que habíamos sido.
Llegaría el fin para ellos igual que el nuestro.
No importaban los muchos que cayesen en nuestro camino, ya estábamos rotos. Aquel que llegara hasta la meta se alzaría victorioso, igual que el puñal...
El puñal que alzaba cada vez con menos fuerza. El puñal que sostenía mientras ella me miraba con ese miedo, ese terror por no poder creer que se había atrevido.
Reculé para observar como el traidor se aproximaba a mí con furia inusitada. Me movía, pero todo se volvía oscuro. Quería vivir, pero apenas tenía fuerzas para ello. Sentía cada vez que mi rabia tenía menos sentido. Mis pensamientos se esfumaban, incapaces de llegar a algo coherente. Sabía de ese frío que me invadía y que muchos llamaban miedo.
Todo se desvanece.
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
3 abr 2015
La tormenta que había sido la batalla ya se escapaba del cielo. Dos guerras se habían librado en aquel lugar, algunos sin que fueran conscientes de la segunda. Más pequeña, más frágil, más intensa. No se derramaría tanta sangre pero pasara lo que pasara... había demasiado que perder. Nadie obtuvo una victoria total.
Ni el pobre diablo que invocaba a sus monstruos para que protegieran su cuerpo e hicieran algún daño mientras moría. Ni los hechiceros que volvían a perder a uno de los suyos. La familia que por poco quedaba rota luchaba por mantenerse unida y a la vez alejarse de aquel enemigo que por poco se declaraba imbatible. Y el extraño trofeo todavía descansaba en sus manos, con desconocidos propósitos pero como arma para actos terribles.
El tiflin todavía se sentía inseguro sobre sus pies mientras se apoyaba en su propia hija para mantenerse en pie, observando el cadáver de aquel hombre que casi lo ejecuta de la forma más vil.
Tiembla, al recordar que casi lo consigue con su hija, y no puede evitar sentir un escalofrío. Ninguno de los que en pie quedaban entendían lo que había ocurrido, pero imaginaban la magnitud de lo que podía haber sido. Y en sus cuerpos todavía quedaba el miedo por la intensa lucha, por el miedo a morir por cualquier espada. Porque mientras ellos luchaban por evitar una sola muerte, fingían otra que tanto daño había hecho a los mortales, y que evitaría tantas otras.
Demasiados eventos en lo que parecían horas y quedaban reducidos a unos míseros minutos. Ellos habían sufrido, y el mundo había temblado con ellos.
Ni el pobre diablo que invocaba a sus monstruos para que protegieran su cuerpo e hicieran algún daño mientras moría. Ni los hechiceros que volvían a perder a uno de los suyos. La familia que por poco quedaba rota luchaba por mantenerse unida y a la vez alejarse de aquel enemigo que por poco se declaraba imbatible. Y el extraño trofeo todavía descansaba en sus manos, con desconocidos propósitos pero como arma para actos terribles.
El tiflin todavía se sentía inseguro sobre sus pies mientras se apoyaba en su propia hija para mantenerse en pie, observando el cadáver de aquel hombre que casi lo ejecuta de la forma más vil.
Tiembla, al recordar que casi lo consigue con su hija, y no puede evitar sentir un escalofrío. Ninguno de los que en pie quedaban entendían lo que había ocurrido, pero imaginaban la magnitud de lo que podía haber sido. Y en sus cuerpos todavía quedaba el miedo por la intensa lucha, por el miedo a morir por cualquier espada. Porque mientras ellos luchaban por evitar una sola muerte, fingían otra que tanto daño había hecho a los mortales, y que evitaría tantas otras.
Demasiados eventos en lo que parecían horas y quedaban reducidos a unos míseros minutos. Ellos habían sufrido, y el mundo había temblado con ellos.
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
26 mar 2015
Al final, confesé. Al final, le conté lo que vivimos. Cómo era ella, qué habíamos vivido, cómo había cambiado después del tiempo. Porque con esa mujer todos habíamos tenido grandes perdidas. El corazón había sufrido para todo aquel que la había conocido... y muchas veces repetía la pregunta de Sol que me había formulado tantas veces.
"¿Por qué sigues extrañándola?"
Yo recuerdo el momento sin entenderlo del todo.
"¿Por qué no lo hacemos todos?"
Cambió cosas, nos tocó de cerca a todos, se arriesgó por nosotros... Bueno, realmente se arriesgaba por todo y por nada. Pero era así, su modo de ser. Encantador, entregado, arriesgado, despreocupado. Él sabía el daño que me hizo, de ahí su frialdad. Aunque creo saber que siente lo mismo, algo parecido. Su aprecio es anterior al mío, no ha podido olvidarla tan fácilmente.
Una persona tan extraña que nos une a todos por diferentes motivos, aunque el nexo sigue siendo común. Y no me atrevo a pronunciarlo. Sea lo que sea... ella ya no está. Es inútil recriminarle algo, cuando ni siquiera podremos saber más, cuando ni siquiera puede defenderse.
Aunque me gustaría... poder acariciarla una vez más.
Una persona tan extraña que nos une a todos por diferentes motivos, aunque el nexo sigue siendo común. Y no me atrevo a pronunciarlo. Sea lo que sea... ella ya no está. Es inútil recriminarle algo, cuando ni siquiera podremos saber más, cuando ni siquiera puede defenderse.
Aunque me gustaría... poder acariciarla una vez más.
24 mar 2015
Querido papá
Me ha hecho muy feliz encontrar tu carta deslizándose por debajo de mi puerta. No sé cómo ha podido llegar, pero me ha llenado de ilusión.
Espero que tengáis cuidado por allí, no quiero que os pase nada malo. Intentaré estar al día como pueda de lo que sucede por si en algún momento puedo ayudaros. Estoy aprendiendo muchas cosas, ¿sabes? De diferentes personas que me enseñan conocimientos muy distintos entre ellos. Me encanta.
Me alegran las noticias del tío Iefel. Aunque no haya mejora, una estabilidad es buena señal. Sigo buscando métodos para hacer que se encuentre mejor. Dile de mi parte al tío Iefel que le quiero mucho y le echo mucho de menos. También a ti, a Hob, a Roy, a Anna...
Ya queda menos para que se acabe el mes.
Por aquí, bueno... hay de todo. Algunos conflictos de los que no debes preocuparte porque son puramente humanos. Pero no me perjudican, aunque me gustaría que se solucionaran. Estoy conociendo a gente muy interesante de la que aprendo y en la que poco a poco confío. Procuro no olvidar tus palabras de desconfianza, y hago lo que puedo, de verdad. Aunque ya sabes que siempre doy oportunidades.
He tenido noches malas, pesadillas en las que volvía y ya me habíais olvidado. Incluso una en la que habían pasado años y para mí solo era una semana. Me sentí muy sola, tuve mucho miedo. Justo ese mismo día fui a veros, no os lo dije porque con solo veros ya sé que no se haría realidad. Así que estoy mucho más tranquila.
Por lo demás, mis noches son pacíficas, aunque echo de menos dormir con vosotros. Pero ya volverán esas noches.
No olvidéis que sois lo más importante de mi vida. Os quiero mucho. Mucho, mucho, mucho, mucho. ¿He dicho ya que os quiero mucho? Lo repito: os quiero mucho.
Pronto volveré, hasta entonces, cuidaos.
Con infinito amor.
Therin.
Espero que tengáis cuidado por allí, no quiero que os pase nada malo. Intentaré estar al día como pueda de lo que sucede por si en algún momento puedo ayudaros. Estoy aprendiendo muchas cosas, ¿sabes? De diferentes personas que me enseñan conocimientos muy distintos entre ellos. Me encanta.
Me alegran las noticias del tío Iefel. Aunque no haya mejora, una estabilidad es buena señal. Sigo buscando métodos para hacer que se encuentre mejor. Dile de mi parte al tío Iefel que le quiero mucho y le echo mucho de menos. También a ti, a Hob, a Roy, a Anna...
Ya queda menos para que se acabe el mes.
Por aquí, bueno... hay de todo. Algunos conflictos de los que no debes preocuparte porque son puramente humanos. Pero no me perjudican, aunque me gustaría que se solucionaran. Estoy conociendo a gente muy interesante de la que aprendo y en la que poco a poco confío. Procuro no olvidar tus palabras de desconfianza, y hago lo que puedo, de verdad. Aunque ya sabes que siempre doy oportunidades.
He tenido noches malas, pesadillas en las que volvía y ya me habíais olvidado. Incluso una en la que habían pasado años y para mí solo era una semana. Me sentí muy sola, tuve mucho miedo. Justo ese mismo día fui a veros, no os lo dije porque con solo veros ya sé que no se haría realidad. Así que estoy mucho más tranquila.
Por lo demás, mis noches son pacíficas, aunque echo de menos dormir con vosotros. Pero ya volverán esas noches.
No olvidéis que sois lo más importante de mi vida. Os quiero mucho. Mucho, mucho, mucho, mucho. ¿He dicho ya que os quiero mucho? Lo repito: os quiero mucho.
Pronto volveré, hasta entonces, cuidaos.
Con infinito amor.
Therin.
22 mar 2015
Cuando oraba a los Dioses por un fin rápido o una posible salvación cuando creíamos que llegaba el fin de los tiempos, creía estar en la verdad. Que todas mis palabras eran sinceras, que se acabaría todo sabiendo que ellos sabrían lo que hay en mi corazón.
Por eso, ante tal arranque de sinceridad, abriendo tanto mi corazón, me sorprendía que pudiese marcharse. Marcharse con el que se suponía que era nuestro enemigo, sin apenas aviso previo, aludiendo a que debía cumplir su palabra. No hay nada que pueda hacer contra ello, pero me duele saber que puedo no volverla a ver.
Iefel está ausente, intentando ocupar su mente con otras cosas. Creo que le está poniendo más empeño a los alumnos que le quedan por el simple hecho de que nadie cometa los mismos errores. Que no se lancen a la boca del lobo a pesar de las advertencias. Que no se dejen engañar y que no se dejen llevar por la ignorancia. Quizás sea injusto para mi hija, pero tampoco sabemos cómo debemos sentirnos, qué esperar del futuro, cómo hacer para esperar a que termine ese maldito mes.
---
Caen palabras desde el cielo. Sus palabras, su letra.
Mensajes de cariño, de afecto que no quiero que olvide. No sé cómo puede estar pasado pero al menos puedo creer que está bien, que está viva.
---
Una semana y seguimos esperando. En mi corazón y mi mente ha pasado una eternidad, pero al menos tengo conciencia de que el mundo sigue moviéndose, de que el tiempo sigue pasando.
Al menos está lejos del caos que aquí se está viviendo.
Por eso, ante tal arranque de sinceridad, abriendo tanto mi corazón, me sorprendía que pudiese marcharse. Marcharse con el que se suponía que era nuestro enemigo, sin apenas aviso previo, aludiendo a que debía cumplir su palabra. No hay nada que pueda hacer contra ello, pero me duele saber que puedo no volverla a ver.
Iefel está ausente, intentando ocupar su mente con otras cosas. Creo que le está poniendo más empeño a los alumnos que le quedan por el simple hecho de que nadie cometa los mismos errores. Que no se lancen a la boca del lobo a pesar de las advertencias. Que no se dejen engañar y que no se dejen llevar por la ignorancia. Quizás sea injusto para mi hija, pero tampoco sabemos cómo debemos sentirnos, qué esperar del futuro, cómo hacer para esperar a que termine ese maldito mes.
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Caen palabras desde el cielo. Sus palabras, su letra.
Mensajes de cariño, de afecto que no quiero que olvide. No sé cómo puede estar pasado pero al menos puedo creer que está bien, que está viva.
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Una semana y seguimos esperando. En mi corazón y mi mente ha pasado una eternidad, pero al menos tengo conciencia de que el mundo sigue moviéndose, de que el tiempo sigue pasando.
Al menos está lejos del caos que aquí se está viviendo.
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
17 mar 2015
Nunca me he visto como la criatura que soy. Concibo mi ser como una extraño estado que alcanzamos solo unos pocos. No es una evolución, pero tampoco una involución. Simplemente somos diferentes a lo que éramos, sin mayores dramas o trascendencias de nuestra existencia.
Permanecemos aquí, con mayor o menor parte de lo que fuimos, sin propósito alguno, igual que cuando se nos estaba permitido mirar a la luz del sol. Sin destino ni esperanza. Por eso, al ser diferente y a la vez quizás algo mayor por mis simples poderes y longevidad antinatural, se me hace molesto el tener que rebuscar entre tumbas al que fuera mi superior. Suerte que no sabe de mi búsqueda, pues solo es saber dónde está su fortuna, sus propiedades y a quién puede gobernar. Porque ha llegado el momento en que esta ciudad se convierta en otra cosa. Porque es cuando tiembla la hora hacer negocio, de sacar provecho de todas las almas que tienen miedo. Y también de los monstruitos que dejan ver sus extrañas habilidades por matar o morir. Muchos de los incautos que ahora están creyendose victoriosos por comprobar como pueden contemplar otra noche pronto recibirán visitas. Hay que saber qué potencial tiene esta ciudad cargada de tesoros que pretenden esconderse.
R.N.
Permanecemos aquí, con mayor o menor parte de lo que fuimos, sin propósito alguno, igual que cuando se nos estaba permitido mirar a la luz del sol. Sin destino ni esperanza. Por eso, al ser diferente y a la vez quizás algo mayor por mis simples poderes y longevidad antinatural, se me hace molesto el tener que rebuscar entre tumbas al que fuera mi superior. Suerte que no sabe de mi búsqueda, pues solo es saber dónde está su fortuna, sus propiedades y a quién puede gobernar. Porque ha llegado el momento en que esta ciudad se convierta en otra cosa. Porque es cuando tiembla la hora hacer negocio, de sacar provecho de todas las almas que tienen miedo. Y también de los monstruitos que dejan ver sus extrañas habilidades por matar o morir. Muchos de los incautos que ahora están creyendose victoriosos por comprobar como pueden contemplar otra noche pronto recibirán visitas. Hay que saber qué potencial tiene esta ciudad cargada de tesoros que pretenden esconderse.
R.N.
16 mar 2015
Vuelven a llamarme, seguramente para preguntarme que dónde coño estoy. Bueno, quizás no lo pregunte así porque es demasiado recatada, demasiado educada para decir algo que pueda. Pero seguro que lo piensa. Porque me he ausentado cada noche de la casa donde ella insiste que podríamos ser felices. Parece que ignora los motivos por los que nos casamos, que podemos dejarlos atrás o convertirlos en otra cosa. Que podemos enamorarnos, que podría querer a ese hijo suyo como si fuera mío, que podríamos soportarnos y tratarnos como padre e hijo. Solo que no sabe que la vida no es tan fácil. Que no se pueden ignorar las cosas horribles que nos pasan, porque algunas cosas son imposibles de cambiar, aunque dieramos la misma vida por ello. Por eso no puedo dejar de buscarla, no puedo dejar que se vaya, que me abandone como tantas veces me ha hecho. No nos merecemos estar separados como tan poco nos merecemos estar juntos siendo como somos. Cuanto más huye, más fuerte la busco. No puede escapar de mí, no puede deshacer el lazo que nos une. Acabaré por encontrarla, no sería capaz de abandonar la ciudad si sabe que estoy en ella. No puede vivir sin mí. Por mucho que lo odie, nos necesitamos demasiado.
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