Esa noche ocurriría, no sabía qué... pero no me esperaba encontrarme con semejante escena. ¿Quiénes somos? ¿Cuándo dejamos de ser los que fuimos? ¿En quién podemos confiar?
El fuego acabaría con ella, mujer a la que amaba, o eso decía... Temo que sea capaz de olvidar a los que le aman por ese miedo que se apodera de él.
Al fin lo he descubierto todo. Mis sospechas, mi desconfianza injustificada... fueron ciertas. ¿Cuándo me perdí a mí misma?
Quise su muerte, a toda costa, a cualquier precio. Incluida mi vida. No me imaginé terminar en aquel paraje blanco, tras el muro.
Sabía que lo que fuera a pasar probablemente acabaría conmigo, aunque no el modo.
Arranqué el colgante de su cuello y al fin pude ver en ella una expresión que no era esa tranquilidad, esa seguridad... No. Vi el miedo. Y me regocijé en él antes de la explosión y la oscuridad.
Cuando desperté sentí en mi piel y mi cuerpo la consecuencia de mis pecados. En mi fuero interno aún deseo su destrucción.
Ya no creo en las personas. Quizá me haya perdido a mí misma, pero no volverán a hacernos daño. Es el precio a pagar por hacer de este un mundo mejor.
Maldigo al Dios de la Luz, cuyo nombre oscurece aquello que defiende.
11 jul 2015
8 jul 2015
- Suéltala ahora.
- No puedo hacerlo. Todavía no. - le respondió, intentando ser firme aunque sus manos estuvieran temblando de forma casi incontenible.
A ella no se le escapó ese detalle, aún cuando él estaba haciendo por ocultar esos temblores con verdadero esfuerzo. Volvió a pasarse una mano por su rostro antes de sentarse, más lejos de él que de costumbre en aquella sala, que tantas conversaciones y confidencias guardaba en ecos...
- Ella es inocente, todos lo sabemos.
- Sí, pero el capitán ha visto demasiados asesinatos en las cortes como para que quiera dejar esta situación con dudas. Y si te soy sincero, yo también tengo ciertas dudas.
- ¿Qué? ¿Tienes dudas? ¿Dudas de tu propia hija?
- ¡No! ... dudas sobre si es verdad que ahora intentan asesinarme, porque la amenaza puede venir de cualquier parte.
El silencio de nuevo habitó el salón, mientras se contemplaban con temor y cierto reto. Podían coincidir en pensamiento, pero sus métodos distaban demasiado entre sí.
- Piensa entonces en que acabas de apartar a tu mejor aliada en este mundo. - concluyó, poniéndose en pie y dejándole solo con sus pensamientos tras esas palabras.
La injusticia era una realidad, pero el miedo le estaba haciendo un inevitable compañero. Temiendo por su vida, incluso sus propios hijos podían ser sus asesinos. Uno había abandonado el hogar para siempre, mientras al que consideraba su hermano seguía sin aparecer tras aquel choque por la libertad de Therin.
Las lágrimas brotaban a la par que su pecho se sacudía por los sollozos. Quería encontrar la solución, pero no la veía, ni siquiera intentando escuchar las palabras del cielo. Nunca se había sentido tan solo.
- No puedo hacerlo. Todavía no. - le respondió, intentando ser firme aunque sus manos estuvieran temblando de forma casi incontenible.
A ella no se le escapó ese detalle, aún cuando él estaba haciendo por ocultar esos temblores con verdadero esfuerzo. Volvió a pasarse una mano por su rostro antes de sentarse, más lejos de él que de costumbre en aquella sala, que tantas conversaciones y confidencias guardaba en ecos...
- Ella es inocente, todos lo sabemos.
- Sí, pero el capitán ha visto demasiados asesinatos en las cortes como para que quiera dejar esta situación con dudas. Y si te soy sincero, yo también tengo ciertas dudas.
- ¿Qué? ¿Tienes dudas? ¿Dudas de tu propia hija?
- ¡No! ... dudas sobre si es verdad que ahora intentan asesinarme, porque la amenaza puede venir de cualquier parte.
El silencio de nuevo habitó el salón, mientras se contemplaban con temor y cierto reto. Podían coincidir en pensamiento, pero sus métodos distaban demasiado entre sí.
- Piensa entonces en que acabas de apartar a tu mejor aliada en este mundo. - concluyó, poniéndose en pie y dejándole solo con sus pensamientos tras esas palabras.
La injusticia era una realidad, pero el miedo le estaba haciendo un inevitable compañero. Temiendo por su vida, incluso sus propios hijos podían ser sus asesinos. Uno había abandonado el hogar para siempre, mientras al que consideraba su hermano seguía sin aparecer tras aquel choque por la libertad de Therin.
Las lágrimas brotaban a la par que su pecho se sacudía por los sollozos. Quería encontrar la solución, pero no la veía, ni siquiera intentando escuchar las palabras del cielo. Nunca se había sentido tan solo.
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
En las sombras
Oscuridad.
Siento la soga en el cuello, el mío, el de otras personas... y me imagino esas sogas en la oscuridad, cuyas cuerdas ascienden hacia una mano desconocida. Un rostro que no podemos ver.
Es así como me siento, y tengo miedo de que el suelo a mis pies se derrumbe y la soga tire demasiado de nosotros.
Aquí, en las sombras, en una mazmorra de mi propio hogar. Siento que mi único consuelo, esa luz que me permite aún el lujo de sonreír... depende de una persona. Noruber, quién no deja que me marchite. Apenas llevo dos noches aquí y ya siento la desesperación. Pero he de ser fuerte, no deben creer que soy realmente una traidora.
Nada de esto es justo para mí, pues me considero una persona que no ha hecho ningún mal a nadie. O al menos, no por placer o de forma premeditada.
Tengo tanto miedo...
Aún quedan muchas noches, y solo puedo soñar con irme. Lejos de estos muros, quiero vivir al fin como lo deseo. Nunca deseé ser noble, me bastaba con el calor de mi familia.
Cuando salga de aquí cumpliré ese sueño, a pesar de la tristeza que pueda sentir.
Pero tengo miedo de no salir.
Sin embargo... lo que más miedo me da no será mi sentencia, pues antes de que se cumpla huiré de una forma cobarde. Será, en todo caso, no poder volver.
Esta ciudad se cae a pedazos y aún no sé por qué.
Solo me acogen la luz de la única vela de mi prisión, la voz de mi compañero y los brazos de mi amado en la noche.
Pero mi corazón está desamparado.
Siento la soga en el cuello, el mío, el de otras personas... y me imagino esas sogas en la oscuridad, cuyas cuerdas ascienden hacia una mano desconocida. Un rostro que no podemos ver.
Es así como me siento, y tengo miedo de que el suelo a mis pies se derrumbe y la soga tire demasiado de nosotros.
Aquí, en las sombras, en una mazmorra de mi propio hogar. Siento que mi único consuelo, esa luz que me permite aún el lujo de sonreír... depende de una persona. Noruber, quién no deja que me marchite. Apenas llevo dos noches aquí y ya siento la desesperación. Pero he de ser fuerte, no deben creer que soy realmente una traidora.
Nada de esto es justo para mí, pues me considero una persona que no ha hecho ningún mal a nadie. O al menos, no por placer o de forma premeditada.
Tengo tanto miedo...
Aún quedan muchas noches, y solo puedo soñar con irme. Lejos de estos muros, quiero vivir al fin como lo deseo. Nunca deseé ser noble, me bastaba con el calor de mi familia.
Cuando salga de aquí cumpliré ese sueño, a pesar de la tristeza que pueda sentir.
Pero tengo miedo de no salir.
Sin embargo... lo que más miedo me da no será mi sentencia, pues antes de que se cumpla huiré de una forma cobarde. Será, en todo caso, no poder volver.
Esta ciudad se cae a pedazos y aún no sé por qué.
Solo me acogen la luz de la única vela de mi prisión, la voz de mi compañero y los brazos de mi amado en la noche.
Pero mi corazón está desamparado.
4 jul 2015
Falsa realidad
Nunca pensé que mi vida terminaría de este modo. Por lo menos puedo decir que moriré habiendo salvado a quien quiero.
Mientras mis heridas se abrían, días tras día... no podía dejar de lamentar todo lo que me perdería. Mi vida con él, tal y como la imaginé durante mi viaje. Los besos, las sonrisas, las caricias...
También las voces de mi padre, de mi tío... de todos. Se iban perdiendo poco a poco, preguntándome qué me habrían dicho por última vez.
Deliro. Ya no sé cuál es la verdadera realidad. Lo sueños me confunden y aún creo que despertaré. Veo pájaros sobre la ventana y escucho caballos de personas que se acercan pero nunca llegarán a mí, porque será demasiado tarde.
Por lo menos, no moriré sola. Su confianza y sonrisa, siempre visible para mí... hacen que mis últimos días sean más felices y me asegura que hice bien en sacrificarme por él.
Es el precio a pagar.
Mis ojos se cierran poco a poco y siento que me llama, pero no le puedo responder. Siento que marcho, no sé a dónde.
Recuerdo la voz de mi tío preguntándome... qué habrá después de la muerte. Pronto lo descubriré.
Abro los ojos, la brisa, la luz del sol, la hierba fresca... Noruber. ¿Es este el paraíso?
Definitivamente... tras la muerte hay una oportunidad de vivir la vida tal y como debería haber continuado.
Me pregunto cómo será cuando despierte de esta falsa realidad.
Mientras mis heridas se abrían, días tras día... no podía dejar de lamentar todo lo que me perdería. Mi vida con él, tal y como la imaginé durante mi viaje. Los besos, las sonrisas, las caricias...
También las voces de mi padre, de mi tío... de todos. Se iban perdiendo poco a poco, preguntándome qué me habrían dicho por última vez.
Deliro. Ya no sé cuál es la verdadera realidad. Lo sueños me confunden y aún creo que despertaré. Veo pájaros sobre la ventana y escucho caballos de personas que se acercan pero nunca llegarán a mí, porque será demasiado tarde.
Por lo menos, no moriré sola. Su confianza y sonrisa, siempre visible para mí... hacen que mis últimos días sean más felices y me asegura que hice bien en sacrificarme por él.
Es el precio a pagar.
Mis ojos se cierran poco a poco y siento que me llama, pero no le puedo responder. Siento que marcho, no sé a dónde.
Recuerdo la voz de mi tío preguntándome... qué habrá después de la muerte. Pronto lo descubriré.
Abro los ojos, la brisa, la luz del sol, la hierba fresca... Noruber. ¿Es este el paraíso?
Definitivamente... tras la muerte hay una oportunidad de vivir la vida tal y como debería haber continuado.
Me pregunto cómo será cuando despierte de esta falsa realidad.
Todo parecía irreal. No hacía tanto tiempo desde que no frecuentaba semejantes lugares. Lo atribuía al miedo contagiado en la prisión, no había logrado sacudírmelo todavía. Junto con el idilio vivido en las tierras de Thross... una extraña combinación.
Pero era diferente. Casi sentía que todo pasaba anormalmente lento. Podía observar el mundo en detalle sin que apenas nada se me escapase. Y lo que estaba descubriendo me hacía temer. Sonrisas cómplices que intentaban ser escondidas a mi llegada. Miradas significativas que daban un aviso entre todos los presentes. Toda la sala en su amplitud cambió, como si las velas que iluminaban perdiesen parte de su fuerza a la vez.
Mis manos cruzadas, maneras impecables, un gran valor para la información que llevaba conmigo, y las obvias intenciones de buscar más. Nadie hablaba conmigo, hacerlo significaba estar buscando algo que nadie reconocía obtener. Por eso me ignoraban. Pero en aquel momento, mi presencia era diferente, casi esperada.
No pude contener un cierto temor mientras llevaba la copa tan ansiada a mis labios. Mis actos eran espontáneos, tenían que haber envenenado cada bebida de la sala. Era una sensación habitual en mí, pero más que nunca extrañaba la voz de Catherin. Como si fuera un escudo con el que al menos podía protegerme de esos lobos.
Pero era diferente. Casi sentía que todo pasaba anormalmente lento. Podía observar el mundo en detalle sin que apenas nada se me escapase. Y lo que estaba descubriendo me hacía temer. Sonrisas cómplices que intentaban ser escondidas a mi llegada. Miradas significativas que daban un aviso entre todos los presentes. Toda la sala en su amplitud cambió, como si las velas que iluminaban perdiesen parte de su fuerza a la vez.
Mis manos cruzadas, maneras impecables, un gran valor para la información que llevaba conmigo, y las obvias intenciones de buscar más. Nadie hablaba conmigo, hacerlo significaba estar buscando algo que nadie reconocía obtener. Por eso me ignoraban. Pero en aquel momento, mi presencia era diferente, casi esperada.
No pude contener un cierto temor mientras llevaba la copa tan ansiada a mis labios. Mis actos eran espontáneos, tenían que haber envenenado cada bebida de la sala. Era una sensación habitual en mí, pero más que nunca extrañaba la voz de Catherin. Como si fuera un escudo con el que al menos podía protegerme de esos lobos.
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
1 jul 2015
(respuestas) En camino...
Iefel siempre ha sido un hombre frágil, pero si permanecéis juntos, nada malo os ocurrirá. El camino es duro a veces, necesito saber cómo estáis. Las misivas tardan mucho en llegar, y ruego encarecidamente que volváis en cuanto encontréis rastro de Zekkyou y vuelva a formar parte de la marcha que formáis los tres.
Ese viaje cada vez me trae peores noticias de vuestra parte, y dudo que merezca ya la pena semejante propósito por el cual hemos dejado de tener noticias. Tal vez el mundo no esté en riesgo, como tu tío predijo. Por favor, regresad pronto.
Con todo mi afecto.
Ethan.
Ese viaje cada vez me trae peores noticias de vuestra parte, y dudo que merezca ya la pena semejante propósito por el cual hemos dejado de tener noticias. Tal vez el mundo no esté en riesgo, como tu tío predijo. Por favor, regresad pronto.
Con todo mi afecto.
Ethan.
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No sabes cómo calma mi corazón saber que tu amigo vuelve a estar a tu lado y que Iefel se recupera. Entiendo que seguís avanzando, quizás mi misiva todavía no haya llegado a tus manos. Quizás vea el futuro, por eso creo que no regresarás a mi orden.
Pase lo que pase, procuráos de personas que os ayuden o al menos que trabajen para vosotros. Son tiempos difíciles para viajar, debí desoír a Iefel y enviaros con ayuda de mis hombres, tal y como planeaba en un principio. Si al menos no atendiste a mi ruego inicial, atiende a este y trabaja sobre seguro.
A veces el corazón se vuelve árido. Lo peor es cuando no lo percibes, o quizás lo ignoras. Tu alma es cándida, te recreas en la bondad y el buen hacer. No temas. Cuando el miedo pase, tu corazón volver a sentir igual que antes. Yo confío en ti.
Os extraño como si me faltara la misma vida.
Ethan
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
En camino...
Papá;
Te escribo esta misiva en unas circunstancias peculiares y difíciles. Hemos llegado a Dalanvor hace unos días, con todo lo que te expliqué en la anterior carta. No me canso de escribirte, me acuerdo mucho de ti y desearía que estuvieras aquí para guiarme en mi camino.
Hasta hace apenas unos minutos me creí sola en el viaje. Ha sucedido algo terrible. Mientras viajábamos llegamos a un único camino tras una bifurcación. Ahí coincidimos con otros viajeros que transportaban prisioneros, creo que esclavos. Guardias y otras personas que supongo serán las que estén liderando esa comitiva.
Nos acabamos uniendo a ellos, imagino que por no crear conflicto, puesto que teníamos el mismo destino. No trataban bien a sus prisioneros, iban a tirar la comida que sobró delante de sus narices, no les trataban las posibles heridas.
Claro que... ya sabes cómo soy. Durante la noche fui a alimentarles y a curarles, dejando al tío Iefel y a Zekkyou durmiendo. ¡Sabía que no debíamos confiar!
Mientras les ayudaba, comenzaron a atacarles, yo pude esconderme pero... ellos no tuvieron tanta suerte.
Ahora no sé dónde está Zekkyou, se lo han llevado con ellos. En cuanto a Iefel... he pasado mucho miedo. Pero está bien, antes de que te alarmes, si no lo has hecho ya. Está vivo, pero papá, no lo he pasado tan mal en toda mi vida cuando durante largos minutos le creí muerto.
Afortunadamente no me doy por vencida.
Pronto seguiremos el viaje para rescatar a Zekkyou. Iefel aún tiene que recuperarse, creo que su cordura peligra después de todo lo sucedido. Pero yo cuidaré de él, te lo prometo.
Te quiero, muchísimo.
Therin
__________________________________________________________________________
Papá;
Hace unos días que te envié la anterior misiva, no hay mucha diferencia entre ellas, pero han pasado muchas cosas desde entonces.
En cuanto a lo sucedido, por fortuna conseguimos encontrar a Zekkyou. En este lugar comercializan con personas de una forma demasiado libre, y cada vez detesto más estar aquí.
El tío Iefel ya está mejor, desde que nos reunimos con Zekkyou.
Pero papá, me siento extraña, empiezo a tener miedo de mí misma. Probablemente sea porque lo merecían, porque casi matan a personas que quiero muchísimo. Sin embargo, no me arrepiento de haber atacado, incendiado y... eliminado, a la persona que ha causado todo esto. Ahora que lo he escrito me ha recorrido un escalofrío desagradable, cosa que agradezco a los Dioses.
Supongo que pronto llegará la culpa, pero por el momento doy gracias de permanecer al lado de ellos y permitirme el lujo de decirte: están a salvo.
No puedo evitar estar un poco orgullosa de mí misma, no por las cosas malas que he hecho, sino por las buenas y por las que lucho.
Pronto llegaremos a nuestro destino, hasta entonces... espero respuesta.
Te quiero mucho, no lo olvides. Y te extraño también.
Cuídate.
Therin
Te escribo esta misiva en unas circunstancias peculiares y difíciles. Hemos llegado a Dalanvor hace unos días, con todo lo que te expliqué en la anterior carta. No me canso de escribirte, me acuerdo mucho de ti y desearía que estuvieras aquí para guiarme en mi camino.
Hasta hace apenas unos minutos me creí sola en el viaje. Ha sucedido algo terrible. Mientras viajábamos llegamos a un único camino tras una bifurcación. Ahí coincidimos con otros viajeros que transportaban prisioneros, creo que esclavos. Guardias y otras personas que supongo serán las que estén liderando esa comitiva.
Nos acabamos uniendo a ellos, imagino que por no crear conflicto, puesto que teníamos el mismo destino. No trataban bien a sus prisioneros, iban a tirar la comida que sobró delante de sus narices, no les trataban las posibles heridas.
Claro que... ya sabes cómo soy. Durante la noche fui a alimentarles y a curarles, dejando al tío Iefel y a Zekkyou durmiendo. ¡Sabía que no debíamos confiar!
Mientras les ayudaba, comenzaron a atacarles, yo pude esconderme pero... ellos no tuvieron tanta suerte.
Ahora no sé dónde está Zekkyou, se lo han llevado con ellos. En cuanto a Iefel... he pasado mucho miedo. Pero está bien, antes de que te alarmes, si no lo has hecho ya. Está vivo, pero papá, no lo he pasado tan mal en toda mi vida cuando durante largos minutos le creí muerto.
Afortunadamente no me doy por vencida.
Pronto seguiremos el viaje para rescatar a Zekkyou. Iefel aún tiene que recuperarse, creo que su cordura peligra después de todo lo sucedido. Pero yo cuidaré de él, te lo prometo.
Te quiero, muchísimo.
Therin
__________________________________________________________________________
Papá;
Hace unos días que te envié la anterior misiva, no hay mucha diferencia entre ellas, pero han pasado muchas cosas desde entonces.
En cuanto a lo sucedido, por fortuna conseguimos encontrar a Zekkyou. En este lugar comercializan con personas de una forma demasiado libre, y cada vez detesto más estar aquí.
El tío Iefel ya está mejor, desde que nos reunimos con Zekkyou.
Pero papá, me siento extraña, empiezo a tener miedo de mí misma. Probablemente sea porque lo merecían, porque casi matan a personas que quiero muchísimo. Sin embargo, no me arrepiento de haber atacado, incendiado y... eliminado, a la persona que ha causado todo esto. Ahora que lo he escrito me ha recorrido un escalofrío desagradable, cosa que agradezco a los Dioses.
Supongo que pronto llegará la culpa, pero por el momento doy gracias de permanecer al lado de ellos y permitirme el lujo de decirte: están a salvo.
No puedo evitar estar un poco orgullosa de mí misma, no por las cosas malas que he hecho, sino por las buenas y por las que lucho.
Pronto llegaremos a nuestro destino, hasta entonces... espero respuesta.
Te quiero mucho, no lo olvides. Y te extraño también.
Cuídate.
Therin
27 jun 2015
Oscuro
Aún persiste ese mal sabor en mi boca.
Sin darme cuenta, a veces me descubro acariciando mi cuello donde esa extraña criatura me mordió y dejó su marca. Ahora no queda nada, pero... ¿por qué lo hizo?
No puedo evitar tener un mal presentimiento, un miedo dentro de mí. Algunas ideas macabras se cruzan por mi mente, sobre lo que podría pasar. Pero las anulo.
Ese ser... oscuro como la noche con ojos claros como el día. Suena poético incluso decirlo así, pero en realidad daba terror con solo imaginar su existencia. Y yo lo encontré, no solo en mis sueños, sino en aquel bosque.
Dijo que provenía de la prisión que crearon los primeros. No sé lo que significa, temo que sea cierto que no hay ser en este mundo que pueda acabar con él.
Porque se fue, después de agradecerme el obsequio que más bien pretendía ser un ataque. Después de alimentarle, hacerle más fuerte... se fue de ese bosque.
¿A dónde? ¿Volveré a verlo? ¿Sembrará el caos y la oscuridad allá donde vaya?
Temo que así sea.
Y ese temor apenas me deja dormir por las noches.
Sin darme cuenta, a veces me descubro acariciando mi cuello donde esa extraña criatura me mordió y dejó su marca. Ahora no queda nada, pero... ¿por qué lo hizo?
No puedo evitar tener un mal presentimiento, un miedo dentro de mí. Algunas ideas macabras se cruzan por mi mente, sobre lo que podría pasar. Pero las anulo.
Ese ser... oscuro como la noche con ojos claros como el día. Suena poético incluso decirlo así, pero en realidad daba terror con solo imaginar su existencia. Y yo lo encontré, no solo en mis sueños, sino en aquel bosque.
Dijo que provenía de la prisión que crearon los primeros. No sé lo que significa, temo que sea cierto que no hay ser en este mundo que pueda acabar con él.
Porque se fue, después de agradecerme el obsequio que más bien pretendía ser un ataque. Después de alimentarle, hacerle más fuerte... se fue de ese bosque.
¿A dónde? ¿Volveré a verlo? ¿Sembrará el caos y la oscuridad allá donde vaya?
Temo que así sea.
Y ese temor apenas me deja dormir por las noches.
25 jun 2015
Palabras que se consumen
Malos augurios. Criaturas de oscuridad, la naturaleza ella tanto ama se corrompe hasta hacer enloquecer a las bestias que habitan allí, una amenaza que se esconde y casi imagino que se reproduce con demasiada facilidad. Mientras ella sobrevuela los cielos intentando acabar con la amenaza a su manera, evitando así que su amigo queme hasta la última hoja, necesito pensar.
Ahora este papiro contiene mis pensamientos, para después, cuando obtenga consuelo o respuestas, ser también consumido.
Problemas y más problemas en cuanto a viajes. Si ella consigue paliar por completo aquello que está ocurriendo en el bosque ahora oscuro, podré marchar con mayor tranquilidad. Pero me hace estar intranquilo... ¿qué es? ¿Por qué se manifiesta así? ¿Tiene algún objetivo? ¿Qué pasará si la amenaza se neutraliza? ¿Están a salvo nuestros seres queridos? La misiva hacia Ethan ya está preparada, advirtiéndole de la forma más tranquilizadora que sé para que esté alerta. Como si no tuviera suficientes problemas de los que ocuparse, solo con los que comparte cargo y no inquietudes.
Tiene la libertad y los deseos para acabar con el que hubiera sido su yerno. Enfrentamientos con más personas poderosas de las que quisiera. Una mujer extraña y de intenciones no del todo claras a su lado. Un poderoso aliado e informador que se ha alejado de él para salvar su cuello. Y esta lista donde enumero nuestros problemas es aterradoramente larga.
Dioses, permitidme que esté equivocado y malinterprete este mal presagio. Vuestra sabiduría está por encima de todos nosotros, pero nuestra voluntad es fuerte para luchar por lo que amamos.
Ahora este papiro contiene mis pensamientos, para después, cuando obtenga consuelo o respuestas, ser también consumido.
Problemas y más problemas en cuanto a viajes. Si ella consigue paliar por completo aquello que está ocurriendo en el bosque ahora oscuro, podré marchar con mayor tranquilidad. Pero me hace estar intranquilo... ¿qué es? ¿Por qué se manifiesta así? ¿Tiene algún objetivo? ¿Qué pasará si la amenaza se neutraliza? ¿Están a salvo nuestros seres queridos? La misiva hacia Ethan ya está preparada, advirtiéndole de la forma más tranquilizadora que sé para que esté alerta. Como si no tuviera suficientes problemas de los que ocuparse, solo con los que comparte cargo y no inquietudes.
Tiene la libertad y los deseos para acabar con el que hubiera sido su yerno. Enfrentamientos con más personas poderosas de las que quisiera. Una mujer extraña y de intenciones no del todo claras a su lado. Un poderoso aliado e informador que se ha alejado de él para salvar su cuello. Y esta lista donde enumero nuestros problemas es aterradoramente larga.
Dioses, permitidme que esté equivocado y malinterprete este mal presagio. Vuestra sabiduría está por encima de todos nosotros, pero nuestra voluntad es fuerte para luchar por lo que amamos.
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
16 jun 2015
Desde que partió, las nubes no han dejado de azotar mis tierras. Pesadas nubes cubren mi cielo y también mis pensamientos. No sé cuanto tiempo más lo soportaré. Anunciaron hace días que de no tener novedades por mi parte, se presentarían en este maldito castillo. Un regalo, parecía en un principio. Y un favor a devolver que es demasiado grande para mí.
Contemplo con la mirada perdida como las gotas impactan y se deshacen en el cristal, frente a mí, mientras pienso. No paro de recordar su mirada. Al instante había perdido las fuerzas para luchar, cuando escuchaba de mis labios la verdad que había hecho por ocultarle. Ahora sentía lo mismo que ella. No tenía fuerzas para continuar con la farsa, ya desvelada, ni seguir accediendo a sus locas pretensiones. Podría desenmascararlos a todos, pero antes me atraparían para asesinarme. Debían de estar al llegar.
Tal vez podría ser el escudo para que ellos tuvieran tiempo de actuar. Estaban advertidos, a pesar de que ya la había perdido para siempre. Puede que no fuera lo que ella creía respecto a mis sentimientos, pero por los Dioses que la extraño a mi lado. Quizás fuera la mejor que pudiera hacer dadas las circunstancias. Tan solo yo, como en los otros tiempos. Tomando la espada una vez más para eliminar a nuestros enemigos en común. Ojalá no hubiera sido tan cobarde hasta este momento. Confío en que en algún momento, en la eternidad que me espera, encontrar algo parecido al perdón.
Contemplo con la mirada perdida como las gotas impactan y se deshacen en el cristal, frente a mí, mientras pienso. No paro de recordar su mirada. Al instante había perdido las fuerzas para luchar, cuando escuchaba de mis labios la verdad que había hecho por ocultarle. Ahora sentía lo mismo que ella. No tenía fuerzas para continuar con la farsa, ya desvelada, ni seguir accediendo a sus locas pretensiones. Podría desenmascararlos a todos, pero antes me atraparían para asesinarme. Debían de estar al llegar.
Tal vez podría ser el escudo para que ellos tuvieran tiempo de actuar. Estaban advertidos, a pesar de que ya la había perdido para siempre. Puede que no fuera lo que ella creía respecto a mis sentimientos, pero por los Dioses que la extraño a mi lado. Quizás fuera la mejor que pudiera hacer dadas las circunstancias. Tan solo yo, como en los otros tiempos. Tomando la espada una vez más para eliminar a nuestros enemigos en común. Ojalá no hubiera sido tan cobarde hasta este momento. Confío en que en algún momento, en la eternidad que me espera, encontrar algo parecido al perdón.
La puerta a
Crónicas de Argonath: Lágrimas del Cielo
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