Llevaba más de una semana fuera. Hay tantos peligros más allá del bosque que temía no volver a verle.
Pero no perdía la esperanza, cada día iba a ver si había regresado. Hasta que encontré un mensaje que representaba la primera vez que hablamos. Aquel mensaje que yo misma envié río abajo, pero escrito por él.
"¡Ha vuelto!" Pensé emocionada antes de que su voz detrás de mí lo confirmara.
Me pidió que cerrase los ojos y abriera las manos. Sentí algo frío sobre ellas.
Al abrir los ojos, encontré algo precioso sobre mis manos. Una geoda tallada por el mismo en forma de flor.
Podía percibir tantos colores en esa forma que me perdí en su belleza.
Había ido a la montaña, arriesgado mucho y luego trabajado este duro material solo... ¿por mí?
Nunca nadie había hecho algo así por las sonrisas que él se queda.
No supe qué decir. Incluso creo que no se lo he agradecido todo lo que se merece.
Tras ello, besó mis labios. ¿Es amor este tipo de locura?
No pude aguantar demasiado tiempo ahí, llena de miedo. Me siento extraña y no sé por qué.
Observo desde mi cama la forma de esa flor maravillosa, mientras inconscientemente acaricio mis labios, besados por él.
¿Qué haré ahora?
Nunca me he sentido así. Me siento mareada, como si...
Como si mi vida estuviera empezando a dar algún tipo de giro. Tal vez un giro que me lleve a cometer locuras.
17 oct 2014
un extraño obsequio
Se maldijo muchas veces a sí mismo, recordandose que no debería haberse confiado. Que no debería haber hecho el idiota haciendo todo ese camino, todo por el impulso de querer hacer algo por ella. No era nada, no eran nada, y sin embargo, la emoción de conseguirlo era mayor que cualquier otra cosa.
Era el pensamiento que le alimentaba cuando se detenía a descansar en una cueva lo suficientemente grande como para encontrarlo. Lo mejor era que tenía tiempo suficiente como para reflexionar.
Por suerte, su cuerpo había desarrollado una entereza particular ante las temperaturas algo límite, aunque tenía un límite. A menudo sufría por la escalada y por el frío.
Y las noches resultaban aterradoras. La naturaleza podía ser tu amiga o tu peor enemiga, y aquel paraje mostraba claramente qué es lo que prefería ser. Además de las criaturas que allí habitaban... nada parecido a lo que viera en bosques o en otros paisajes de montaña.
"Los tesoros más preciosos tiene los guardianes más escalofriantes"
Y casi le va la vida en ese pensamiento.
Un depredador extraviado, tal vez buscando alguna presa que huyera estúpidamente en esa dirección, le encontró. Las armas que portaba no le sirvieron de nada, solo el azar le ayudó a escapar de esa situación, al hacer caer a la bestia por un precipicio.
No esperó a que la suerte le sonriera una vez más, y huyó para esconderse. Mientras buscaba hacerse lo menos notable en la cueva, algo hirió su mano, haciendo un corte.
Mirando el origen de la herida, encontró aquella maravilla.
Brillando aunque apenas llegara la luz del sol, escondiendo esas flores que tanto buscaba para su colección del libro, perfectas en su forma.
La sonrisa que logró tener no desapareció pues no podía evitar pensar en cómo reaccionaría, en qué le diría, cómo lo apreciaría. Un extraño obsequio, pero perfecto para ella.
Era el pensamiento que le alimentaba cuando se detenía a descansar en una cueva lo suficientemente grande como para encontrarlo. Lo mejor era que tenía tiempo suficiente como para reflexionar.
Por suerte, su cuerpo había desarrollado una entereza particular ante las temperaturas algo límite, aunque tenía un límite. A menudo sufría por la escalada y por el frío.
Y las noches resultaban aterradoras. La naturaleza podía ser tu amiga o tu peor enemiga, y aquel paraje mostraba claramente qué es lo que prefería ser. Además de las criaturas que allí habitaban... nada parecido a lo que viera en bosques o en otros paisajes de montaña.
"Los tesoros más preciosos tiene los guardianes más escalofriantes"
Y casi le va la vida en ese pensamiento.
Un depredador extraviado, tal vez buscando alguna presa que huyera estúpidamente en esa dirección, le encontró. Las armas que portaba no le sirvieron de nada, solo el azar le ayudó a escapar de esa situación, al hacer caer a la bestia por un precipicio.
No esperó a que la suerte le sonriera una vez más, y huyó para esconderse. Mientras buscaba hacerse lo menos notable en la cueva, algo hirió su mano, haciendo un corte.
Mirando el origen de la herida, encontró aquella maravilla.
Brillando aunque apenas llegara la luz del sol, escondiendo esas flores que tanto buscaba para su colección del libro, perfectas en su forma.
La sonrisa que logró tener no desapareció pues no podía evitar pensar en cómo reaccionaría, en qué le diría, cómo lo apreciaría. Un extraño obsequio, pero perfecto para ella.
22 sept 2014
La ciudad está más acostumbrada a perder que a ganar algo, que a contemplar algo hermoso. Y aunque ellos sean ignorantes, ciegos ante su realidad, podrán disfrutar de su breve momento de felicidad. En el que pueden creer que a partir de esa unión nunca más estarán solos.
Por mi parte, yo... dudo que esa sensación sea real. Pero puedo dejar de sentirme solo cuando estoy con ella. Cuando se abandona, dejando de lado la desconfianza, para apoyar su cabeza en mi pecho. Cuando no existimos más que nosotros dos en esta gigantesca pista de baile. Las palabras ya no aportan nada, sabiendo que no cruzará una línea por su orgullo. A pesar de todo, es preferible que no sepa nada, la ignorancia será su felicidad.
Estando así, hasta las miradas del que cree ser su protector parecen divertidas, y parece que ella las ignora.
Si vuelvo a mi prisión, al menos tendré ese recuerdo, que será una nueva luz en la oscuridad, además de su voz.
Me pregunto si ella... pensará en aquel momento.
Por mi parte, yo... dudo que esa sensación sea real. Pero puedo dejar de sentirme solo cuando estoy con ella. Cuando se abandona, dejando de lado la desconfianza, para apoyar su cabeza en mi pecho. Cuando no existimos más que nosotros dos en esta gigantesca pista de baile. Las palabras ya no aportan nada, sabiendo que no cruzará una línea por su orgullo. A pesar de todo, es preferible que no sepa nada, la ignorancia será su felicidad.
Estando así, hasta las miradas del que cree ser su protector parecen divertidas, y parece que ella las ignora.
Si vuelvo a mi prisión, al menos tendré ese recuerdo, que será una nueva luz en la oscuridad, además de su voz.
Me pregunto si ella... pensará en aquel momento.
13 sept 2014
Después de escuchar su voz
La oscuridad es fiel. Siempre te acoge con la misma calidez. Aunque sea terrorífico volver, al recordar nuestro tiempo en el Abismo, sigue allí. Inmutable, serena.
Las voces en el exterior parecen incluso más calmadas. La tormenta está en mi cabeza, en mi mente. Como si mis manos sobre ella pudiesen calmarlo todo, sigo intentando encontrar algo de paz para mí. Mis primeros intentos por escapar me dejaron débil, y no hay nada que alimente mi ya de por sí atormentada alma.
Solo me aíslan de esta prisión las voces.
Voces de congéneres que pronuncian mi nombre, que me hacen sentir no tan solo. Especialmente la voz de ella, que respondió a mi llamada. Después de atacarla, de dejarla expuesta y arrepentirme... Me hace sentir mejor saber que ella está bien.
Es fuerte. Sabrá sobrevivir ante la sombra que sigue sobre ella.
Las voces en el exterior parecen incluso más calmadas. La tormenta está en mi cabeza, en mi mente. Como si mis manos sobre ella pudiesen calmarlo todo, sigo intentando encontrar algo de paz para mí. Mis primeros intentos por escapar me dejaron débil, y no hay nada que alimente mi ya de por sí atormentada alma.
Solo me aíslan de esta prisión las voces.
Voces de congéneres que pronuncian mi nombre, que me hacen sentir no tan solo. Especialmente la voz de ella, que respondió a mi llamada. Después de atacarla, de dejarla expuesta y arrepentirme... Me hace sentir mejor saber que ella está bien.
Es fuerte. Sabrá sobrevivir ante la sombra que sigue sobre ella.
26 ago 2014
Un extraño en mi ser
Lo bueno de ser propietario de un bar es... que no tienes que preocuparte por pagar la bebida, al menos en principio. Por eso, tras el vacío y el maravilloso silencio que había dejado Vicky al marcharse, el dueño del Anachronic se sienta frente a la barra con botella y vaso frente a él.
Todo había acabado bien, pero... las cosas que se había dicho eran duras, muy duras.
No hacer frente a la realidad, utilizar a las personas, no asumir responsabilidades... Todos problemas, problemas reales. Y es que cuando te relacionas con alguien, a la larga han de surgir problemas. Discusiones, explosiones de emoción, diferencias en distintos grados. ¿Había llegado demasiado lejos?
Con aquellas tenues luces y demasiada bebida sustraída de la botella, parecía que sí.
Asuntos mundanos... Pierdes el tiempo con ellos, como un vulgar humano.
- Sigo siendo yo mismo, antes de que llegaras, joder...
¿Qué más da? Comprendes el orden del cosmos, ¿qué importa el resto?
Esas palabras calaron en su ser. Se sintió culpable, desprotegido, desagradecido.
Tenía un gran poder, pero... se sentía tan débil. Con un gran don que no sentía suyo, que no sentía merecer y que no sabía controlar.
Te has dejado manchar, pequeño... Manchar por tu antiguo yo.
Todo había acabado bien, pero... las cosas que se había dicho eran duras, muy duras.
No hacer frente a la realidad, utilizar a las personas, no asumir responsabilidades... Todos problemas, problemas reales. Y es que cuando te relacionas con alguien, a la larga han de surgir problemas. Discusiones, explosiones de emoción, diferencias en distintos grados. ¿Había llegado demasiado lejos?
Con aquellas tenues luces y demasiada bebida sustraída de la botella, parecía que sí.
Asuntos mundanos... Pierdes el tiempo con ellos, como un vulgar humano.
- Sigo siendo yo mismo, antes de que llegaras, joder...
¿Qué más da? Comprendes el orden del cosmos, ¿qué importa el resto?
Esas palabras calaron en su ser. Se sintió culpable, desprotegido, desagradecido.
Tenía un gran poder, pero... se sentía tan débil. Con un gran don que no sentía suyo, que no sentía merecer y que no sabía controlar.
Te has dejado manchar, pequeño... Manchar por tu antiguo yo.
20 ago 2014
Sueños
Abres los ojos y te descubres en la total oscuridad. Tienes la certeza de que es la misma oscuridad que te asfixiaba en la eternidad que te parecía el tiempo que estuviste encerrada en el Abismo.
Pero poco a poco se desvanece, desaparece como una niebla que se disipa. Pero de ella permanecen formas, siluetas. Son igual que tú. Te observan, también entre ellas. Pero poco a poco se van alejando de ti... como arrastradas por una mano invisible que las toma de sus espaldas. Todos se alejan salvo dos.
Permanecen a tu lado. Girándose para mirarte, a cada lado de tu cuerpo. Pero en tu interior sabes que no permanecerán mucho tiempo allí, por más que lo desees.
Una de esas figuras comienza a recular lentamente, difuminándose con esa nada, ese blanco que predomina y ciega tu visión.
La otra, se gira de golpe y huye de forma precipitada, sin siquiera mirar hacia atrás.
La soledad te rodea por momentos.
Pero una figura aparece sin que pudieras percibirla antes. No es oscuridad lo que llenan las líneas que definen su existencia en ese extraño lugar. Si el caos necesitase un color, sería una marea en constante movimiento de vetas negras y púrpura. Como un calmado torbellino de esas vetas.
Se acerca lentamente a ti, pasos lentos, calmados. Incluso dirías que se dedica a observar su entorno, curioso. Entonces, cuando estáis frente al otro, él habla por primera vez. Voz irreconocible, pero dulce además de sus palabras.
- Todo será diferente.
Y como una promesa que no sabes si será, te llena con su calor, depertando de forma, aunque inquieta, también placida a la misma vez.
Muy en el fondo, hay una pequeña llama de esperanza.
Pero poco a poco se desvanece, desaparece como una niebla que se disipa. Pero de ella permanecen formas, siluetas. Son igual que tú. Te observan, también entre ellas. Pero poco a poco se van alejando de ti... como arrastradas por una mano invisible que las toma de sus espaldas. Todos se alejan salvo dos.
Permanecen a tu lado. Girándose para mirarte, a cada lado de tu cuerpo. Pero en tu interior sabes que no permanecerán mucho tiempo allí, por más que lo desees.
Una de esas figuras comienza a recular lentamente, difuminándose con esa nada, ese blanco que predomina y ciega tu visión.
La otra, se gira de golpe y huye de forma precipitada, sin siquiera mirar hacia atrás.
La soledad te rodea por momentos.
Pero una figura aparece sin que pudieras percibirla antes. No es oscuridad lo que llenan las líneas que definen su existencia en ese extraño lugar. Si el caos necesitase un color, sería una marea en constante movimiento de vetas negras y púrpura. Como un calmado torbellino de esas vetas.
Se acerca lentamente a ti, pasos lentos, calmados. Incluso dirías que se dedica a observar su entorno, curioso. Entonces, cuando estáis frente al otro, él habla por primera vez. Voz irreconocible, pero dulce además de sus palabras.
- Todo será diferente.
Y como una promesa que no sabes si será, te llena con su calor, depertando de forma, aunque inquieta, también placida a la misma vez.
Muy en el fondo, hay una pequeña llama de esperanza.
14 ago 2014
13 ago 2014
¿Qué hay en mí?
¿Qué hay en mí que cambia a las
personas?
¿Que enloquece a los demonios?
¿Que me impide formar una vida a su
lado?
¿Que les hace perder el control de sus
sentimientos?
No me había dado cuenta hasta hoy.
Pero me ha quedado más claro que nunca, a pesar de llevar apenas un
mes separados: nunca podré regresar a su lado.
Es ese pensamiento, esa redención, lo
que ahora me va a permitir continuar mi propio camino.
Es injusto para otros, para una persona en
concreto, que haya llegado justo ahora. Apenas un mes y ni siquiera
me ha dado tiempo de asimilarlo. En ese tiempo me he permitido volver
a sentir el inicio del amor.
Pero, ¿por qué me lo permito?
Necesito tiempo para pensar. Para saber
qué necesito, a quién quiero. Si es amor, si es solo consuelo.
Buscar una respuesta, algo de tranquilidad.
6 ago 2014
Le despertaron unos golpes en la cara, repetitivos, contundentes. Creía estar soñando, y más todavía cuando ella estaba en escena. Pero el miedo que había en su cara despejaba las dudas de si sería un buen sueño.
El vampiro hablaba, hablaba y hablaba. Tenía el poder en su mano, eso estaba claro, además de las armas que los Caminantes sostenían y apuntaban hacia su propia cabeza. Eso le hacía temblar. Tener miedo. No era una sensación nada agradable... Pero era cuestión de aguantar.
Aguantar los golpes, los tirones de pelo, la hoja de ese estilete casi cortando su cara... y una tortura terrible para los dos amantes.
Escuchar la confesión de ella, sus sentimientos al descubierto.
Su corazón explotaba de alegría por momentos, a la vez que llegaban las dudas de si sería sincero o solo mentía para complacer a su captor. No sabía qué prefería de igual modo.
Un arma contra ella o una mentira que podía destruirle.
Solo entonces, cuando la veía a sus pies, el vampiro comenzó a fijarse en ella. Dispuesto a destruirla, a usarla como aquella vez. Pero él había hecho una promesa. No creía ser capaz de contener tanta rabia e impotencia en su interior. Gritó desesperado, suplicando y deseando tomar ese cuello para quebrarlo en mil pedazos.
Así que usó el último cartucho que le quedaba por quemar... Casualidades tal vez, sería exactamente lo que haría.
Un conjuro plasmado en pergamino, presto a utilizarse una única vez. Ardería con todo, en una explosión que le liberaría. A un precio tal vez, pero sería una luz liberadora.
Dolor abrasador, el frío por entonces suelo. La libertad, y el cuerpo de ella abrazandose con fuerza mientras escapaban en la noche.
El vampiro hablaba, hablaba y hablaba. Tenía el poder en su mano, eso estaba claro, además de las armas que los Caminantes sostenían y apuntaban hacia su propia cabeza. Eso le hacía temblar. Tener miedo. No era una sensación nada agradable... Pero era cuestión de aguantar.
Aguantar los golpes, los tirones de pelo, la hoja de ese estilete casi cortando su cara... y una tortura terrible para los dos amantes.
Escuchar la confesión de ella, sus sentimientos al descubierto.
Su corazón explotaba de alegría por momentos, a la vez que llegaban las dudas de si sería sincero o solo mentía para complacer a su captor. No sabía qué prefería de igual modo.
Un arma contra ella o una mentira que podía destruirle.
Solo entonces, cuando la veía a sus pies, el vampiro comenzó a fijarse en ella. Dispuesto a destruirla, a usarla como aquella vez. Pero él había hecho una promesa. No creía ser capaz de contener tanta rabia e impotencia en su interior. Gritó desesperado, suplicando y deseando tomar ese cuello para quebrarlo en mil pedazos.
Así que usó el último cartucho que le quedaba por quemar... Casualidades tal vez, sería exactamente lo que haría.
Un conjuro plasmado en pergamino, presto a utilizarse una única vez. Ardería con todo, en una explosión que le liberaría. A un precio tal vez, pero sería una luz liberadora.
Dolor abrasador, el frío por entonces suelo. La libertad, y el cuerpo de ella abrazandose con fuerza mientras escapaban en la noche.
El edificio todavía ardía con ferocidad, uniendo los focos de esas llamas para terminar de consumir aquella prisión temporal de horror y dolor.
Aquel ser, cuyo corazón también ardía, de rabia y de desprecio, yacía inconsciente en el suelo.
Las sirenas de los asustadizos humanos ya comenzaban a acercarse. Los Caminantes que todavía quedaban con vida lanzaron los cadáveres de los suyos al fuego, y tomaron al Cainita. Sabían que junto al fuego, este podía entrar en una rabia descontrolada o en un estado de pánico. Nada difícil de reducir, pero era mejor evitarlo.
Salen corriendo hacia las oscuras calles, buscando refugio. Cada vez eran menos los Caminantes que allí quedaban, atrapados en esa dimensión. Y no iban a dejarse atrapar por los insidiosos humanos que intentaban encontrar respuestas para todos. Sus cuerpos muertos tenían las calles de rojo, para después ser encontrados, cuando se apagase el fuego. Habría preguntas, pero ya estarían lejos de allí.
Una vez escondidos, el vampiro regresó a la consciencia. Observó tranquilamente el nuevo escenario en el que estaba, y suspiró con excesiva lentitud. No necesitaba respirar, pero todavía quedaba mucha humanidad en sus gestos, ¿por qué no en su corazón?
Aprieta los puños de forma que hasta los nudillos quedaron blancos.
- ¿Cuantos hemos perdido...?
La respiración de los Caminantes dominaba toda la habitación: enfermiza, todavía más si era posible a través de las máscaras.
- Varios. Nada importante.
- De acuerdo... ¿Y ellos?
- Escaparon tras el Fuego.
Esa afirmación le da la fuerza suficiente como para ponerse en pie. La rabia no podía ser contenida durante más tiempo. Así que, apretando los puños y alzando el rostro hacia el cielo, dejó escapar un grito de pura rabia que resonaría como recuerdo durante mucho tiempo en las profundidades.
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