11 abr 2011

Recupérate

Es un largo camino recorrido para tan solo ver que enferma y finalmente es cobijado en casa ajena en busca de su mejora. Padre, espero volver a verte pronto, te prometo que recuperaré lo que es nuestro.
Tras ello tan solo veo mi sombra alargarse mientras me alejo de nuevo de él.

[Diario VII]

10 abr 2011

Lujuria

En mis sueños aparecéis, como nunca antes os mostrasteis. Estoy cansada de sentir vuestras manos o aliento sobre mi cuerpo y mi boca. Aunque resulte placentero. Odio despertar cada noche sumergida en el calor que me provocáis.
Incluso intento evadiros de mis pensamientos mientras me doy un simple baño. El agua templada consigue relajarme después de mucho.
Y ya no sé si sois vos, o tan solo se trata de que mi mente está sucumbiendo a la locura. Pero siento unas manos que recorren mi cuerpo sin llegar a sobrepasar los límites que tal vez vos, habéis impuesto. Una respiración acelerada en mi oído y finalmente de nuevo la calma. Aunque en mi corazón no exista. Bajo el agua intento ensordecer un grito de un sentimiento que no consigo adivinar.

Tan solo me queda una pregunta por haceros: ¿Seríais vos capaz de provocarme semejante desdicha?

[Diario VI]

Resistencia

Escuchaba cada palabra que salía de sus labios. Eran reproche, pero aún así eran lo que llevaba tiempo queriendo oír. Una acusación debido a mi manera de reaccionar, siempre supe que lo estaba haciendo mal aunque otra parte me decía que era lo mejor. Me caigo en un abismo sin final con solo pensar que quizá he perdido su amor para siempre, pero aún queda una luz en su mirada y nuestro trato de amistad. En ocasiones me odio, por no decir en cada momento. Ese beso de despedida fue demasiado corto, pero lo suficientemente largo como para abrir de nuevo las heridas. Es difícil olvidar cuando sus labios, su aliento y su piel están a escasos centímetros de mí.

Aún intento robarle algún beso de forma inconsciente, no obstante mi parte racional, la poca que me queda, me lo impide. No te extrañes si mientras duermes sientes mis labios, será que no he podido resistir más.

[Diario V]

Ponzoña

Por fin, está fuera de mi pecho. Todo está dicho, ya no queda nada que envenene el trato, el corazón y las palabras. Pero más que otra cosa, tranquilizaba su mirada. Aunque triste, conmovía. Y también entendía.

Hablar sin temor a ser reprobado, eso es verdaderamente valioso, y ella ni siquiera es consciente de ello. Quería marchar para mostrarle lo mucho que podía hacer, también dejar que el tiempo aclarara mis propios pensamientos.
Esta noche podré dormir tranquilo.

Ahí está. La muy cabezota se ha dormido frente a mí, con miedo a que huyera de su lado. Como quisiera que durmiera en mi regazo, pero al estar herido, se va a tener que conformar con mi pierna. Ahora está todo bien así

- Hedrek S.

Otro plano

Vacío, y nada más que vacío.
Caigo sin remisión, en la completa oscuridad de un dolor ajeno e inigualable. Quiero creer que son ánimas ya muertas encerradas en un torbellino implacable. De otro modo, no quiero ni pensar que hay otros seres vivientes, todavía con su alma intacta, encerrados aquí. Por supuesto, dudo mucho de que su cordura siga de igual modo que cuando cayeron aquí

Quisimos buscar la verdad, y me condenaron por ello.
Quería cambiar el mundo
Ellos querían mi poder

De mis enseñanzas solo pudieron coger la enseñanza de la maldición. No son capaces de crear. Tan solo destruyen para captar lo que sobra. Amenazan y chantajean para obtener lo que es innato de otros.
Creé monstruos sin siquiera quererlo, y otra maldición más se suma a la que ya poseo.

En algún lugar debe de haber una salida, una puerta hacia la luz, hacia lo material.
Tan solo imágenes del recuerdo quedan para rozar lo que tuve

Escrito cuando casi el recuerdo se pierde,
como una huella en la arena bajo las olas del mar


6 abr 2011

Quiero crecer

Todos me ven tan pequeña...¡y lo soy! Pero todo es demasiado azul, la sangre es ruidosa y a pesar de todo echo de menos el brillo del Sol.
Una muerte muy temprana.
¡No estoy muerta! Y es así, me siento viva aún, aunque todo se volviera oscuro en una época.
Observo cautelosa las miradas de... ¿pena? que los "adultos" dirigen hacia mí. La vida sigue siendo un misterio y nadie quiere darme las respuestas de ella debido a mi corta edad.
Ya tengo bastantes años.
No, soy una niña aún. Aún así quiero mis respuestas sin tabúes.
Pero desearía dejar de serlo y que las personas se dirijan a mí con un trato diferente al de un niño. No exijo que respuestas inmediatas.
Quiero crecer... ¿Tan difícil es?

2 abr 2011

Reflejos

Oscuridad, y apenas luz. Oscuridad y nunca luz en mis pensamientos. Ya casi no puedo recordar lo que he vivido, ni cuanto hace que estoy aquí. Tan solo una demoledora rutina que nunca cesa, extrañando una vida en la que podía hacer cosas, cosas para un mundo mejor

¿Se terminará todo algún día?
¿Llegará pronto mi muerte para ponerle fin a tanto dolor?

Dicen que no existen los dioses en este lugar, tampoco su clemencia. Derriban así el pilar de la esperanza y un futuro mejor. Todas sus miradas están perdidas en un vacío abrumador, en el que no me atrevo a sumergirme. Ni siquiera soy capaz de mirarme en mi propio reflejo

¿En qué nos hemos convertido?

Decisiones

El abismo que entre nosotros se ha creado es tan intenso que apenas puedo ver el brillo de sus ojos, ni el… sentimiento especial que antes manifestaban. Reconozco que es culpa mía, pues después de que él se fuera no he abierto la boca más que para comer.
Un sueño se apodera de mi mente aquella noche, y el recuerdo del beso y sus palabras se abren a mi memoria. No sé que me aterra más; si el hecho de que Sol hiciera eso de verdad, o el deseo que tal vez siento porque lo hubiera hecho. O lo haga. Admito que ese recuerdo es excitante e incluso he llegado a imaginar más.
No. Hedrek no merece este trato. No me importa ahora mismo lo que pueda pasarme a mí, y aunque sé perfectamente lo hiriente de mis palabras hacia él, es lo mejor. Si alguna vez me ha amado dejará de hacerlo, o tal vez deje de sentir algo especial por mí. Lo veo en su mirada, fugaz. Fría y dura conmigo, pero es exactamente como debe ser. Ninguno, es mi decisión. Para evitar más dolor en sus corazones aunque el mío muera de pena.
Lo siento, lo he hecho todo mal.

[Diario IV]

30 mar 2011

Despedida

Todo estaba oscuro. Recuerdo que soñaba, pero no era igual que siempre, sino que era muy profundo. Me resultaba placentero. Sentí una presencia, no sabía especificar de quién se trataba. Una mano acariciaba, suave, mi rostro dormido. Intenté devolverle la caricia, pero me pesaban los brazos. Busqué su mirada, sin embargo los párpados no respondieron a mi llamada.
Y sus labios se posaron sobre los míos en un beso que no pude responder. Unos labios cálidos y suaves, también desconocidos. Un aroma particular de alguien que quizá ya conocía, pero no podía adivinar a quién pertenecía. Y una voz dulce y tranquilizadora que me decía al oido:

"Hasta pronto, querida."

Y de nuevo, la oscuridad, tras el sonido sordo de unos pasos alejándose.

[Diario III]

El ataque

En un pueblecito llamado Blackstone, la gente festejaba el primer día del verano de 1790, todo el mundo lo pasaba en grande con sus familiares y amigos, incluida Ginevra, una niña de 10 años que se divertía jugando con sus amigos en la plaza. Había cordero para cenar y todos lo vecinos bebían y gritaban, bailando y haciendo bromas alegres.


Esto último asqueaba a Cleo, no podía soportar ver a los humanos pasándoselo bien, ellos eran inferiores y debían ser aniquilados excepto aquellos elegidos que se unieran a su causa, por suerte, Kronidas acababa de terminar su entrenamiento y aquella noche lo celebrarían, a la manera Vampiro...


Kronidas no se extrañó cuando Cleo le dijo que iban a atacar el pueblo, acababa de terminar su entrenamiento y sabía que tendría que “iniciarse” de alguna forma. Él pensó que estaba preparado, que no tendría ningún problema en matar a aquellos infelices, pero no compartía la mentalidad de Cleo sobre los humanos, y creía que asesinar a niños era eliminar el ganado que serían una vez fuesen adultos. Pero Cleo era su Creadora, y debía obedecerla igual que le obedecía Garret y Nero, los otros vampiros que iban con ellos.


Kronidas tuvo un mal presentimiento minutos antes de entrar en el pueblo, pero preparó su espada de doble filo y se sentó junto a Cleo, que miraba con odio la gran hogera que habían hecho los humanos en la plaza del pueblo.

-Es la hora- Dijo Kronidas.

-Menos mal, los humanos deben morir, no son más que animales y como animales les trataremos- Respondió con un deje de desprecio en la voz.

-Sí, señora.


Ginevra jugaba feliz con sus amigos. Jugaban al escondite y a ella le tocaba buscar; se apoyó contra un árbol, cerró los ojos y empezó a contar desde diez hacia atrás.

-3...2...1...¡Allá voy!-gritó al terminar. Se colocó sus guantes nuevos y salió en busca de sus amigos. Vio a Tom y corrió detrás de él, en la persecución chocó de repente con un hombre que entraba al pueblo, este le miró, indiferente. Miró hacia arriba, no lo conocía, tenía un aspecto extraño: melena rubia, ojos azules y pequeños y con ropas oscuras; a su lado iba una mujer extraña, al ver a la niña la miró con asco.

-Perdone-susurró tímidamente Ginevra justo antes de salir corriendo a por Tom...pero ya se había salvado. Asi que fue en busca de los demás, con gesto decepcionado. Estúpidos extranjeros, siempre en medio...


Kronidas se quedó pensando en la niña que se había chocado con él, era mona, tenía los ojos azules y grandes, el pelo castaño claro y piel pálida, sintió algo extraño cuando le tocó, se estaba arrepintiendo de entrar en aquel pueblo, la gente se lo estaba pasando bien, y nadie les había hecho nada. Cleo se equivocaba con Kronidas, a pesar de haberle quitado el nombre, la luz del sol, los amigos, la familia y toda su vida en general. A pesar de haberle entrenado para la batalla, entrenado para defenderse como vampiro y entrenado para no tener sentimientos a la hora de segar vidas, no había erradicado del todo su parte humana.


Ginevra empezó a correr en el bosque, vio na sombra y creyó que sería alguno de sus amigos. Corría detrás de la sombra, sin llegar a ver quien era; entonces la perdió de vista. Empezó a oír gritos que venían del pueblo, al principio creyó que era por la fiesta...Pero los gritos fueron cambiando hasta coger un matiz de terror y angustia. Sentía la muerte cerca. Ginevra empezó a correr hacia el pueblo, necesitaba ver que estaba pasando. Corrió lo más rápido posible, no le importaban las pequeñas heridas a causa del choque con las ramitas de los árboles, tampoco le importaban los tropiezos contra las grandes piedras. Llegó allí sin aliento. Al ver todo eso se horrorizó. La gente corría de un lado a otro con las caras llenas de terror. Habían cadáveres en el suelo en medio de charcos de sangre. La gente huía a sus respectivas casas, gritando de pánico. En ese momento vio como un hombre mordía en el cuello a una mujer; vio como se alimentaba de su sangre, como caía por el cuello de la mujer, vio como moría. Entonces Ginevra pensó en una cosa: “Mamá”. Y salió corriendo.


Cleo se deslizaba entre la gente como una sombra, no se alimentaba de nadie, simplemente los mataba y dejaba que sus cadáveres se pudriesen en el suelo y sirvieran de refugio para las moscas y los gusanos, mató niños, adultos, ancianos, algunos de ellos se intentaban defender, pero resultaba inútil ante el inmenso poder de la vampiresa, otros suplicaban que les dejase con vida, pero Cleo no tenía intención alguna de perdonar a nadie. No tardaron en llegar los guardias más valientes armados con lanzas, espadas y escudos, Kronidas se deshizo fácilmente de dos de ellos gracias a su habilidad de transformarse en niebla, pero un tercero le hizo un corte profundo por la espalda puesto que le había pillado desprevenido, Cleo mató sin problemas a el soldado y se dirigió a Kronidas.

-Debes estar atento, aunque esa herida no supondrá un problema, te dolerá.

-Lo sé, pero no estoy seguro de que...- En ese momento fue interrumpido por Cleo.

-¡Un momento! Siento un poder cercano, un poder bastante grande.

-¿Otros Vampiros?- Preguntó Kronidas.

-No, parece como... un demonio...-Olisqueó el aire

-¿Un demonio?- Kronidas no sabía de la existencia de demonios.

-Si... ¡Por aquí!- Y echó a correr hacia el bosque, fuera del pueblo.


Ginevra corrió lo más rápido posible, saltaba las piedras, esquivaba las ramitas, si se caía se levantaba a la milésima de segundo; el viento hacía que los ojos le llorasen, nublándole la vista, pero no importaba, ella seguía corriendo como alma que lleva el diablo. Por fin llegó a su pequeña casa. La puerta estaba entreabierta, había luz y el viento hacía que la puerta se cerrase y abriese lentamente. Ginevra entró lentamente, con los ojos cerrados esperando ver a su madre viva al abrirlos...No fue así. Abrió los ojos lentamente y la vio. Vio a su madre tirada en el suelo...desangrada. Ginevra corrió hacia ella llorando, llamándola, al estar a su lado se abrazó a ella y lloró sobre su cuerpo sin vida. Gritaba y lloraba sin consuelo. Entonces miró a su madre, la miró a los ojos aún abiertos y sintió como si se precipitase al vacío . Sintió su cuerpo descender hacia las profundidades de esos ojos. De repente veía lo que vio su madre. Ella estaba en el cuerpo de su madre. Vio como esa mujer extranjera con la que tropezó antes la miraba con odio y sonreía de forma sádica. Vio como se lanzaba al cuello de su indefensa mader, absorviendo su vida. Entonces regresó. Odiaba a esa mujer, vengaría las muertes que causó, la mataría fría y lentamente, disfrutando de su dolor.

Entonces sintió una presencia a su espalda.