18 dic. 2016

La caída fue larga. Ni siquiera supe en qué momento dejé de caer en el vacío. Todo era extraño, diferente incluso para mí, teniendo todavía en el recuerdo mis múltiples viajes por más universos que los que cualquiera podría creer que existieran.

Porque esto es muy diferente. Estoy en pie, sobre las aguas de un océano infinito. No hay nada sobre lo que sostenerme sobre esta superficie, pero me mantengo. No hay nada que pueda ver, aguas demasiado oscuras como para encontrar consuelo. No podía pensar con claridad. Entendía por qué estaba allí, pero los últimos momentos hasta desaparecer del plano material tardaron demasiado tiempo en llegar.

Recordé entonces aquella petición. Que no me olvidase. Que escribiese sobre mí. Que no permitiese que me consumiera en su propia mente. Aquello que era mi prisión era tal y como lo había imaginado. Quizás había definido mi propio encierro. Y sumergirme era sumirme en el olvido para no volver.

Sentí pánico. Me ahogaba al pensar en la fragilidad de mi existencia. El tiempo parecía retroceder y avanzar demasiado rápido, a la vez, a veces de forma intermitente. No había periodos, no había medidas posibles. No sabía cuanto tardaría en regresar a la realidad. Y cuando miraba al cielo de un atardecer en el que la luz simplemente se ahogaba, sentí que mis pies se hundían. Si no encontraba la calma, me perdería antes de que ella pudiera reclamarme.

Tomé aire y detuve aquella lenta muerte. Su última mirada, su calor, sus palabras. Serían mi luz en el cielo. Mi fuerza para permanecer. Mi motivo para sobrevivir.

16 dic. 2016

Promesas

Ahora siento una extraña soledad en la que estoy acompañada. Esa ausencia en mi mente, ese calor en mi pecho. Ese abrazo de alguien ausente. Nuestro despertar tras una noche inolvidable, donde pudo dormir por primera vez. Quería que el tiempo se detuviera, que jamás volviera a salir la estrella, que los demonios olvidaran nuestra existencia.

Pero la soledad es inevitable. Y el tiempo pasaba de forma tan cruel que a cada segundo se lo llevaba más lejos de mí. Desaparecía, no podía tocarle como antes, como esa noche. Cada vez menos, hasta que mis dedos solo acariciaban la nada.

- Te quiero.-Le oí decir, ya tan lejos.
- Y yo.-Conseguí responder cuando ya apenas era ausencia.

Y no sé si volveré a ver su mirada, si volveré a escuchar su voz, que me hacía sentir que nunca estaba sola, si podré cumplir la promesa que le hice si me falta un pedazo tan grande del corazón. Se lo ha llevado, de forma inevitable.

Solo me queda esperar a que pase el tiempo acordado y rezar, irónicamente. Rezar por poder recuperarle como antes y cumplir el trato que hicimos. Hasta entonces... escribiré y le ordenaré a mi mente que está prohibido olvidarse de él.

7 dic. 2016

Mi cambio

Ella ya lo había notado. Me sentía diferente, sí, pero casi no podía imaginar lo bueno que era sentirme así. Parecía tener miedo a lo que estaba por venir, quizás porque no contaba con mi visión.

Teníamos un lugar para reunirnos, en el que se concentrarían buenos recuerdos, grandes planes y en el que celebrar cada victoria. Solo necesitábamos sus sueños, propiciarlos de alguna forma. Y si se asusta, podría huir, cortando el único nexo que nos une a aquel que nos llevó a la rebelión.

No quería creerlo, pero desde que encontré a Agatha y comenzó a compartir cada historia que sabía... me sentía viajando. Su mirada se perdía recordando, con un lujo de detalles que me hacían descartar que todo aquello fuera una mentira. Era como un libro del que no quería fin. Es por todo eso que creo con más fuerza que nunca, que esa sensación de pérdida en mi corazón que durante tanto tiempo ha habitado conmigo tendrá consuelo.

Y mientras Falk actúa con especticismo, yo prefiero beber de esa fe que desprende Dasha. Quizás pueda conseguir que esté a su lado, descubrir si fue importante para él en el pasado. Gloria ha de esperar a los que le encuentren, sin desfallecer después de tanto tiempo, tanto dolor como el que sienten. Si no fuimos grandes anteriormente, lo seremos ahora, trayendo esa perfección a los humanos. Y proteger en el camino a aquellos que no son tan fuertes.