29 nov. 2016

Volver. Volver para cruzar caminos con aquellos que podían entregarme alguna suerte de felicidad, o al menos, de objetivo con los que enfrentar los días que llegaban.

Había hecho falta mucha reflexión, soledad, llantos. Incluso había tneido que soportar esas voces en mi cabeza que, en la búsqueda de opiniones que me ayudaran a decidir, habían llegado a conclusiones tan terribles que me daban miedo.

"La manipulas"
"La estás utilizando"
"Te hará daño, y tú a ella"

Eso había provocado una rabia tal que ni me reconocía. Ya le había hecho daño, mostrándose como era en realidad. Casi me había llevado la felicidad de Lena en el camino. ¿Qué más daba? ¿Acaso no nos usamos todos para sentirnos mejor? ¿Menos solos?

Lo que experimento ahora es otra clase de soledad. Más intensa. Profunda. Difícil de apagar y que tengo la suerte de que ella entiende, al menos por ahora. Tal vez, si veía mi entrega, entendería. Tal vez, si tenemos éxito en nuestra búsqueda, ella lo perdonará todo.

Falk.

25 nov. 2016

A veces me pregunto qué pensaría Therin de la mujer en la que me estoy convirtiendo. Ya no existen los pies descalzos en la tierra, las flores en el pelo, la sensación de saber que esté donde esté, el calor de la naturaleza me arropará y me dará un aliento de vida. Ya no exiten verdades, ya no sé decirlas, no existe honestidad ni para mis seres amados. Ni siquiera para mí misma.

Ahora solo veo oscuridad, ambición, tentación. Soy Catherin, añorando esa bondad sin pretender recuperarla, extrañando esa naturaleza que no me atrevo a recuperar por pura vergüenza, por el sentimiento de merecer ese privilegio. Que no sabe sino decir una mentira tras otra, de una forma casi tan natural que empiezo a creerlas yo misma.

Es el precio a pagar. Podría volver a ser Therin, correr por el bosque, creer en la bondad de las personas. Podría llenar mi cabello de todas las flores posibles, amar a mi familia de una forma pura y sincera.

Pero no puedo. No, si no puedo volver a ver esos ojos que cambian de color, como si fueran un reflejo de mi propia alma atormentada. No, si no puedo sentir ese calor cuando me abraza, cuando escucho su voz dentro de mí, haciéndome saber que nunca jamás estoy sola. Sin esos besos que deseo y que odio desear. Que me hacen sentir miserable y rastrera al mismo tiempo que indefensa y completa. Ese odio que se está convirtiendo en amor.

Quisiera reprimir ese amor. Obligarle a marchar, en lugar de haberle pedido que nunca se aleje de mí.

O si no... Dejar de sentir esta culpa que quema tanto, esta sensación de traición. Poder sentir sin sentir.
De todos modos, ya me he perdido casi por completo. Si al menos acallo la voz que no deja de gritar de dolor... podré vivir en paz con la nueva Catherin Thross.

15 nov. 2016

Volver a casa era algo que no estaba en mis planes. Había imaginado mi final en aquella prisión en la que yo mismo había condenado a muchos otros antes que yo. No pensé que estaría tan cerca de ser mi tumba.

Ahora puedo tumbarme y buscar las estrellas para, sí, encontrarlas al fin. Fingir que duermo es algo que he practicado mucho, y Anna a mi lado parece satisfecha solo de estar conmigo. Ahí tenía mucho tiempo para pensar y recrearme en esa felicidad que guardo al verme libre. Pero tengo miedo de expresarme con libertad, con tanta alegría que se rompa el sueño que estoy viviendo ahora mismo.

Nunca pensé que mi querida hija tomase mi ausencia como algo planeado, como algo premeditado para estar lejos de todos. Aunque fuera un motivo vil, querría estar cerca de mi hijo para seguir reprochándole que lo dejó todo cuando aún había una guerra y posibilidades para ganar. Los he extrañado cada día, he tenido largos momentos para recordar momentos vividos, inventar otros, mezclarlos, confundir la realidad con mis propios deseos.

Hay tantas sensaciones que no controlo, tantos deseos. Buscar el perdón de la mujer a la que prometí amar. Demostrar a mi hija que merece la pena haberme salvado. Encontrar mi lugar en esta nueva vida sedentaria y desprovista de poder. Dar consuelo a este vacío que me llena, y que parece una suave calma. Tan perfecta y tan clara que me inquieta a su vez. Algo ha cambiado dentro de mí, y soy incapaz de saber qué es.

10 nov. 2016

Mi plan estaba siendo todo un éxito. Con la ayuda de Sol, más como consejero en determinados momentos y sobre todo, como participante de este, la ciudad estaba atemorizada.
Los círculos de invocación escritos con sangre en las paredes.
La visión de esa criatura de pesadilla.
Las ratas.
Las enfermedades, la ceguera.
El miedo.
Las pesadillas del nuevo gobernante que no le dejaban dormir.

Todo estaba escrito para que la ciudad completa se sumiera en el pánico. Los Thross nos hemos marchado, pero la maldición que les precede sigue en la ciudad. Eso les hará dudar, les hará ver que realmente las cosas no son como las decían.
¿O tal vez sí?

Ahora lo dudo, tras mis actos creo que realmente algunos de nosotros atraíamos a esos seres. Quizá esté en nuestra naturaleza o quizá sea mala suerte. Lo que es seguro es que todo lo que ha pasado ahora en la ciudad lo he planeado yo misma, Nunca me imaginé tan retorcida, tan fría, tan capaz de hacer que la gente sienta miedo, de manipularla con hábiles ardides.
Y lo cierto es que... no me desagrada.

Además, con este nuevo huésped dentro de mí lo veo mucho más claro.
Así es, no cabe duda... puedo hacer todo lo que me proponga.