29 jul. 2016

La música casi ensordecía a los presentes. No les permitía pensar y solo se dejaba sentir en el pecho, retumbando con fuerza. Eso no les impedía disfrutar del espectáculo, en el que varias muchachas bailaban dejando que otros disfrutaran de la visión de sus cuerpos casi desnudos.

Mientras la música cambiaba, uno de los asistentes en primera fila, se levantó para buscar una nueva bebida. Ignoró a las camareras que se paseaban por la zona, buscando la atención de los consumidores para buscar generosas propinas.

Así podía observar a todos los que se paseaban por la zona. Los que frecuentaban las zonas reservadas para el personal y el número de los mismos. Todavía no tenía un plan pero sabía que esa información le sería útil.

Con ese pequeño paseo podría también apaciguar ese fuego que estaba en su interior. Cuando se lo contó parecía temer todo aquello, pero cuando había llegado la hora de la verdad, mostraba no tener miedo de nada. Admiraba su valor, su entrega sin apenas pensar en las consecuencias.

Pero... ¿y si se hacía a aquella vida? ¿Por qué debería molestarle?

- Teníamos demasiada paz... - susurró, mirando al vacío.
- ¿Cómo dices? - preguntó el bartender que le esperaba al otro lado de la barra.

Hizo un gesto para descartar lo que fuera y alzó la voz para pedir una nueva bebida.

Esperaba poder olvidarse de ese lugar y de todo lo que encerraba lo más pronto posible.

20 jul. 2016

Corazón.
Cuatro cadenas.
Cuatro sombras. Corazón, herido, más cuando las cadenas tiran. Más aún cuando el corazón tira de las cadenas. Lo hace muchas veces. Muchas. Se deshace, las sombras lo curan. Así siempre.

Duele, duele saberlo.
Es oscuro, ellos son luz. Me observan, me sonríen. Bailan. Parece como si bailasen para mí, o yo lo deseara. Es extraño, se deforman. Se hacen uno, el ser perfecto al que amar. Todos, pero siento miedo. Solo con ellos hay luz, lejos no hay nada.

¿Y si huyera? ¿Qué habría?
Correría lejos, solo preguntándome si me seguirían, si me buscarían. Tal vez no, tal vez se olviden pronto de mí. Quizá prefieran huir antes ellos de mí. Eso es más probable, yo no soy capaz de romper las cadenas.

¿Y si debiera? ¿Qué sería?
Serían libres de cargas, de heridas, de curar el corazón que se deshace. Más fácil para ellos, ¿no? Tal vez con mi presencia se envenenan de lo que supura mi corazón.
Pero no puedo. No puedo.

No puedo.
¿No puedo?
No... no puedo.
Definitivamente... es imposible.

17 jul. 2016

Las escaleras que llevaban al sótano, para tener la prudencia de que nadie viera crecer la curiosidad sobre aquella casa supuestamente abandonada, estaban pobremente iluminadas. Eso le hizo sentir inseguro por algunos momentos, pero el secreto placer que le daba estar en aquel lugar compensaba cualquier duda.

Continuó hasta terminar el tramo de escaleras, donde junto a una puerta, esperaban algunos guardias de seguridad. Estos se levantaron, reconociendo al instante a la figura que tenían ante ellos. Con el guía que le había mostrado el camino, cruzaron esa puerta.

El sonido apagado de esas voces consumidas, ahogadas. Almas devastadas que creían haber encontrado su lugar en la tierra de los mortales para gobernarla. Ahora, sometidas.

Sus alas se habían desplegado y forzado para su exhibición. Cada uno de ellos en una celda, atado, en estado de semi-inconsciencia, con un dolor que les sometía y les nublaba el sentido. Iluminados sus rostros por aquella luz muerta, los veía postrados, y no podía evitar sentir cierta lástima. Habían luchado en una guerra que creían poder ganar... ¿y no era la segunda vez que tropezaban sobre esa piedra?

- ¿Cuantos son? - preguntó en voz alta, hacia nadie en concreto, esperando a que alguien tomara la oportunidad.
- Apenas tres, señor.
- Muy pocos.
- Los suficientes... para ser utilizados.

El que inspeccionaba se acercó a uno de ellos, que parecía querer abrir los ojos y volver a la terrible realidad en la que se encontraba. No envidiaba su suerte. Por suerte, no podía verle ni tampoco escucharle.

- Tengan cuidado ahora. - les recomendó, viendo esa reacción. - Harán lo que sea por salir de este nuevo infierno. Y seremos su salvación.