24 sept. 2015

La emoción que me embargó cuando la vi delante de mis ojos todavía no tiene nombre, fue una mezcla de demasiadas de ellas a la vez. Ella podría tener miedo, la determinación suficiente como para haber llegado hasta allí con arma en mano... pero pronto dejaría de tener todas esas cosas en su mente.

La muchacha había sido una curiosa distracción, pero nada más. Ahora estaba temblando entre las sábanas, repugnada por mis caricias y a punto de ver como todo su plan se iba al traste. Creía haberme engañado, y dejarme llevar en una farsa ha sido la decisión más inteligente. Hacía tiempo que no me divertía tanto a manos de un mortal.

Ni siquiera era inoportuno el estar solo ante tales amenazas. Así no habría distracciones, así podría demostrarle al que todavía me llama "aprendiz" lo lejos que ha quedado ya de mí. De mi poder y mis ambiciones, nada que ver con la mesura que él intenta inculcar. De tener ese opresivo control ya estaría muerto a manos de la opresora. Y ahora arrebatará dos vidas de golpe.

Nunca una victoria sería tan sencilla. Y estaba deseando encontrar los restos que quedaran...

17 sept. 2015

Había imaginado de muchas maneras este momento. Siempre veía en mis pensamientos a mi familia, a él, las risas y las lágrimas que inevitablemente iban acompañadas. Algo tranquilo, más bien un proceso normal. Quizá no un día como otro cualquiera porque obviamente no lo era. Pero sí un simple proceso que debíamos pasar.
Pero al final se ha convertido en uno de los momentos más felices de mi vida. La ceremonia, la fiesta con todos por igual, ya sean nobles o ciudadanos. ¿Qué importa? Diversión, igualdad y unión.
Espero que recuerden también este día con el mismo cariño que yo.

Porque la verdad... no ha habido día en mi vida más perfecto. He tenido buenos días, pero siempre había alguna cosa, cualquier acontecimiento que dejaba ese día más gris que blanco. Sin embargo el día de mi boda ha sido sencillamente perfecto. Todos felices, aunque algunos lloremos. Ningún problema, o eso quiero creer. Fueron las circunstancias perfectas para disfrutar y olvidar las diferencias.

Fue triste acabar, pero lo que llegaba luego era incluso más hermoso. De nuevo, nuestro cuerpos se hicieron uno, en el mismo lugar donde por primera vez lo hicieron. Ese bosque parecía acogernos con cierto cariño, cuidándonos y protegiéndonos mientras compartíamos una vez más aquellos besos y caricias.
Ahora llega el momento de volver a nuestro hogar.

Al fin, nosotros.

16 sept. 2015

La fiesta seguía burlando a la oscuridad, al silencio y a la tristeza que de vez en cuando se hacía hueco en aquella celebración. Desde que abandonaran el bosque en aquella hermosa ceremonia, al que se sentía viejo tiflin le costaba aguantar las lágrimas. Las palabras con las que había anunciado a los allí presentes su felicidad habían sido más que sinceras, pero no por ello lamentaba menos haber perdido a una hija que siempre había permanecido a su vera.

Otros manifestaban esa pérdida de otros modos. El dragón contenido en su forma humana se mostraba parco en palabras, sin apenas expresarse más allá de lo que le fuera preguntado de forma directa. Apenas se veia capaz de sonreír cuando su tío se le acercaba con manifiesta alegría, intentando contagiar a los demás de lo que sentía. Los protagonistas de aquella celebración parecían no caber en sí. Aunque con las apariencias cambiadas, ya fuera por mostrarse lo suficiente arreglados para la ocasión o para evitar a los enemigos que se mostraban con sonrisas, seguían siendo ellos. Dos almas unidas que parecían tocarse al fin. Solo ellos podían saber desde hace cuanto se reconocían en la distancia, en lo difuso de lo etéreo.

Bebidas que relajaban la lengua y aletargaban a los más activos no dejaban de correr. Mientras llegaban cada vez más encargos de ese néctar que no debería agotarse jamás, aquel desposeído refugiado entre los que eran sus enemigos, tuvo momento para acercarse a ella y desearle la mejor de las suertes. Huyó antes de que alguien más le viera, antes de que alguien más se detuviera a mirarle.

El amor también imposible se escondía en callejones tras explorar la ciudad. La magia ante tal silencio, tal peligro, en una ciudad que parecía concentrarse únicamente en una plaza era una oportunidad que no podían perder.

Y parecía que, desde un lugar imposible, alguien les observaba. Aquellos que ya no estaban y que por motivos injustos abandonaron la vida. Esas sombras de vidas parecían existir con más fuerza de lo que parecían hacerlo cuando estaban solo en el recuerdo. Y en su breve paso por el mundo de los vivos, también se complacían ante tan grato evento.

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Tanta felicidad no parece posible. No durante demasiado tiempo.
¿Cuál es la sombra que se forma en el horizonte?

12 sept. 2015

Ya se ha marchado. Sus palabras todavía resuenan en esta sala atestada de gente donde me siento invisible. Y, aunque me odiara por decirlo, me cuesta creerlas. El tiempo parece que no pasa ante una situación tan absurda. Justo cuando por fin me había rendido, que había desistido de cualquier contacto... y la idea incluso se me hacía agradable. Empezaría de cero de forma verdadera, sin nada atrás que extrañar o lamentar.

Pero regresaba una vez más para, además de confundirme, llevar la contraria. Quién sabía si lo hacía adrede para... a saber qué. Solo ella sabía de los motivos de sus acciones. La calma que había detrás de sus palabras, asentada en su mirada, me inspira algo bueno. Ahora que se ha ido, dejandome entre desconocidos y bebidas que prometían más conversación, esas sensaciones se diluyen.

Tal vez debería dejarla escapar como ella hizo conmigo. Desaparecer, como tantas veces hemos querido y permitir que viva lo que desea y se merece.

Te busco

El frescor de sus labios fue lo último que pude sentir de él. A cada pestañeo podía percibir que su cuerpo era cada vez más translúcido. Mis manos fueron perdiendo el contacto con su piel a cada momento, mientras intentaba de forma imposible agarrarle. Era como intentar atrapar el aire, o el humo.
Me preguntaba cómo hubiera sido un último abrazo, o por qué no alargué ese beso. A pesar de las circunstancias él me sonreía. Como siempre, positivo, cándido.

"Todo irá bien".

Quise creerlo, pero sentí que desaparecíamos. Tuve miedo de despertar y no volver a encontrar su sonrisa, sus ojos cargados de amor.
Aún acariciaba la brisa que había dejado su ausencia.
Abrí los ojos para no encontrarle, para sentirme vacía en muchos sentidos. Mi vida sin él, sin nuestro futuro juntos, sin mi vientre formando una vida.

Pero nunca olvidaba aquellas palabras, aquel último beso, ni su sonrisa. Confié en volver a amarle, mientras mi corazón gritaba su nombre en busca de consuelo.

9 sept. 2015

Huyendo de mí

Cuando te sientes libre llevando una máscara, empiezas a comprender que algo no marchaba bien antes de colocarla sobre tu rostro. Cada vez que siento que alguien me observa durante demasiado tiempo cuando me creen otra persona o simplemente buscan compartir una palabra, tiemblo de forma violenta.

La sensación de que me persiguen, de que seré capturado en cualquier momento tardará en desaparecer. A pesar de que me repita muchas veces que ya nadie me busca, nadie puede saber quién soy en realidad. Dudo que a alguien a mi alrededor, entre gente llana y con otras preocupaciones mucho más reales, le importe siquiera. Solo espero, pienso mientras observo el castillo de Thross desde mi posición, que nadie me busque allí. En su empeño de encontrarme, aquellos que se han hecho con todo lo que me pertenecía no actuarán con amabilidad.

Ser olvidado, por completo. Incluso olvidar lo que soy, todo mi pasado, y empezar desde cero de una forma real. Un sueño demasiado ambicioso y quizás por ello inalcanzable.

6 sept. 2015

Necesito un nombre

Los sentimientos forman parte de nosotros. Pero... ¿qué ocurre si no eres capaz de sentir alguno de ellos? Si no se ha dado el caso ya, después de tantas personas que han decidido hacerme daño... ¿cómo sé que algún día sentiré... odio?
¿Quiero realmente sentir odio? Si para ello no me importará ver como a una persona le quitan le vida delante de mí, no sé si quiero sentirlo alguna vez.

Pero a nadie. Ni a mi madre que me abandonó, ni a personas que han intentado matar a mis seres querido o incluso han llegado a hacerlo. Puede que sencillamente sienta lo que Zekkyou me ha nombrado: desprecio.
Necesito darle un nombre a mis sentimientos, pero con él... no soy capaz.

Pensé que le odiaba hasta que pronto me vi lanzándome a salvarle la vida, tal y como dice Noruber, sin importarme nada más. No hubiera cambiado mi vida por la suya de haber muerto, pero conocía la magnitud de las consecuencias, y aún así lo hice.
He salvado la vida de Roy Marousse a pesar de que juré y perjuré odiarle. Y ahora resulta que no. ¿Por qué?
Además, para más confusión, Noruber no me ayuda a dictaminar un nombre. Da por hecho que si se marcha ahora que le creen muerto, lejos de mí, le extrañaré.

Y no dudaba en ningún momento que eso no sería así, no hasta que él me lo hizo ver. Y cuando ya le estaba pidiendo a Marousse que se marchara para no volver a verle jamás, algo vino a mí.
Quería perderle de vista para siempre, pero dentro de mí siempre sabía que eso no sería posible, que tarde o temprano volvería a verle, sin ningún remedio. Y eso me hacía arder de rabia, de impotencia.

Sin embargo ahora... ahora que le he pedido que se marche y no regrese creo que al fin se hará realidad.
Y siento miedo. ¡Maldita sea! ¡Siento miedo! Será como si hubiera muerto de verdad, jamás volveré a verle y no podré ni compartir si quiera un reproche. Nada.
Eso debería aliviarme, ¿cierto?

Entonces... ¿por qué siento que me he equivocado?

1 sept. 2015

Lobos

Aquí estoy, en territorio enemigo. Por unas cosas o por otras, este hombre se ha convertido en un ser molesto. Si fuera así de simple... no estaría en este lugar. Pero su orgullo le ha llevado a preparar sus tropas para enviarlas hacia mi hogar, y ahora he sido enviada para impedirlo.
Yo me ofrecí, he sido preparada para ello... pero tengo miedo.

Dudo que antaño Noruber se sintiera igual que yo, pero no puedo evitar sentirme identificada con él. Aquí, rodeada de lobos en su propia cueva. Intentando dialogar con su alfa que no deja de ser otro lobo: díficil de razonar con él, fiero y capaz de morder cuando menos lo espere. Por suerte siempre he sido muy afín con los animales.
Me guardaré este cinismo para mis adentros, pues debo evitar ser yo misma. Que sus palabras no me afecten, sus posibles ataques. Debo ser mejor que él. ¡Soy mejor que él! Al menos con una mayor moral.

Toda información hallada será una muy buena aliada. Permaneceré alerta en todo momento. No sé si querrán matarme, pero prefiero ponerme en lo peor y cuidar mis espaldas.
La paz será un objetivo complicado, pero siempre ha sido por lo que he luchado. Por eso no debo rendirme, flaquear. Mucho menos fallar.

Por mi hermano. Por mi familia. Por todas las posibles víctimas.
Por la paz.