29 ago. 2015

Una nueva tormenta sacudía la ciudad como la que en el pasado abriera los cielos para algo tan maravilloso y sorprendente como era la llegada de los que eran nuevos dioses. Algo parecido parecía cernirse sobre ellos, pero mucho más violento. La sangre corría por las calles como si fuera un terrible sacrilegio de lo que estaba por pasar.

El dragón contenido en su forma humana había sobrevolado los cielos intentando proteger a los más desafortunados de la tempestad, pero ser herido por las inclemencias y caer sobre ellos sería incluso más terrible. Permaneció entonces esperando, en el ojo del que parecía ser huracán por formarse, para esperar. Su corazón latía con más fuerza, a la espera de los sucesos que no podía controlar. Sabía que ese mal presentimiento que habitaba en su ser no le fallaría. Catherin apareció, terminando de traer las sensaciones de que cosas terribles podían pasar. Allí había cierta tranquilidad a pesar del fuerte viento, pero todo lo terrible podía pasar.

Zekk se había agachado, frustrado y agotado de tanto buscar soluciones que no podíamos alcanzar. Y finalmente el cielo se abrió. Todos retrocedimos, viendo como aquella luz se arrojaba a nuestro mundo como a la espera de ver aparecer a alguien. Era una luz impía, sucia en todo aquello que propagaba. Traía consigo el miedo, la venganza, la ira de un cautiverio que había descubierto que existía. Y como si sintiera lo que escuchaba su hermana, el aire vibró en un lamento por esa oportunidad perdida, imposible de realizar. Por eso no aparecía. Los cielos se habían abierto para no ver llegar a su invitado, o más bien a su prisionero en plena fuga. Como entidad divina joven y que no sabía dirigir a sus seguidores por esa pura urgencia, cometía errores como aquel.

En esa oscuridad impuesta haríamos nuestro camino hacia la victoria.

¿Quién eres?

Le recuerdo. Recuerdo como cuando lo hacía poco tiempo atrás y se me escapaba una sonrisa y mi corazón me suplicaba que fuera a verle. Sus ojos cargados de amor, su sonrisa y sus caricias. Sus besos.
¿Cuánto de eso era real? Ahora los recuerdos son fríos y lejanos. Incluso cargados de una mala ponzoña llena de duda y rencor. A veces pienso... "con todo lo que hice por ti, y así me lo agradeciste". Luego desearía no haberme esforzado tanto por algo que no era real.

No puedo creer en sus palabras, tampoco en sus actos. Le veo a través del agua, leyendo la carta de ruptura política que mi hermano le envió días atrás. Por lo menos ahí no finge, no tiene que mostrarme una máscara de sí mismo.
Parece enfadado, era de esperar. Siempre fue un hombre iracundo y orgulloso. Maldice al viento, o más bien, me maldice a mí.
La verdad, Marousse... Yo también te he maldecido en otras ocasiones.
Diría que me arrepiento, que me siento mal por esta ruptura. Pero sería mentira. No deseo la guerra, la temo, pero en tus manos está llegar a esa solución. No me sorprenderá si la declaras, aunque tendré mis cartas bien escogidas.
Solo espero jugarlas bien.

Maldito seas, Marousse... porque encendiste el odio en mi corazón.

27 ago. 2015

Quiero ser

Yo también quiero ser dragón plateado que surque el cielo nublando la tierra, causando impresión y admiración. Volar sin temor, romper el viento con mis alas y mi rostro, tan deprisa que ni los Dioses sean capaces de verme. Ser bueno... irremediablemente bueno. Y amar de forma incondicional.
No tendría miedo. Miedo a las simples flechas o espadas, a una trampa, a ser demasiado lenta o pequeña.
Solo yo, y el cielo, y la brisa.

Quiero ser... quiero ser lobo blanco para confundirme con la nieve en las épocas heladas. Proteger a los míos con garras y dientes y ahuyentar a los enemigos con mis fuertes aullidos. Me encargaría de mantenerlos a todos dentro de nuestro refugio donde nunca pasaría nada malo, nada que se escape de mi control.
Correr por el bosque, en solitario o en manada. No me importa, tampoco sangrar. Todo por ellos.

Deseo... ser un libro. Que mis páginas sean la cumbre de la sabiduría, que no se escape nada de ellas a ningún ser viviente de esta tierra. Ofrecer soluciones y conocimientos, enriquecerme de mis propias páginas para aprender de ellas y llenar las que aún sigan en blanco.
Cada momento, una pluma mancharía mis páginas con una tinta imborrable que sería una respuesta para alguien.
No me importará quién me lea, solo ofrecer mi conocimiento.

Ansío ser todo eso...
Pero afortunadamente, no puedo elegir solo uno.
Soy lo que admiro.
Y admiro lo que soy.

(Reflexiones de alguien que desea ser como los que ama)

26 ago. 2015

Cuando escuché la sentencia que le llevaría a la muerte, sentí un escalofrío.

Fue intenso, ni siquiera sentí cómo se anticipaba. Era una mezcla curiosa de emociones ver cómo el hombre que había intentado asesinarme se enfrentaba a su destino con tanto descaro. Temblé antes de empezar a hablar, y ni siquiera estaba pensando con toda la frialdad posible mi idea.

Cuando fue aceptada, no pude evitar buscar la mirada de Catherin. Descubrir esa sorprendida aprobación en sus gestos, me hizo tener un nuevo escalofrío. Realmente creía en lo que había resultado, ¿quién más necesitaría justicia por haber perdido la vida de manos de ese hombre? También era una rareza que esas palabras no hubieran salido de ella, siendo tan cercana al pobre muchacho. El desapasionamiento de su persona no eran solo imaginaciones mías, se dejaba ver en cada movimiento. Incluso cuando detrás de ella aparecía el hombrecillo, que parecía animarla.

Tenía muchas cosas que reflexionar de camino a casa. Me había sorprendido que aceptara una nueva reunión futura, la iniciativa de mostrar compasión por un bien mayor, la aceptación como un aliado en la casa de los Thross. Todo un cambio, ¿igual que el resto de elementos que había en mi vida?

24 ago. 2015

Cuando la sangre abandona tu cuerpo, sientes como si un profundo sueño del que no puedes escapar se cierne sobre ti. Como una pesada manta que te cubrirá sin remedio, asfixiándote. Un profundo calor sentí que me invadía poco antes de poder ver la hoja que abandonaba mi cuerpo después de hendir en él. Mi cuerpo se hizo difícil de controlar entonces.

Con parpadeos suaves mi visión se oscurecía como si me sumergiera en una profunda noche. Casi me escuchaba lejos. Había juzgado mal a aquel hombre. Ya había matado una vez sin pensar en las consecuencias, que yo fuera el siguiente no era algo extraño. Solo que había llegado a esa reflexión demasiado tarde. Casi quería expresársela a Therin cuando la vi aparecer frente a mí. Su cara de pánico no me ayudaba en nada, pero ni siquiera era capaz de expresar sonidos coherentes. Tenía que saber lo mucho que lamentaba haber traído a ese monstruo a su casa. Su vida se había teñido de tristeza una vez más por un asesinato injusto. La verdad se escapaba igual que mi conciencia. El terror me hace preso, más todavía cuando sé que nunca saldrá a la luz.

22 ago. 2015

La conversación por fin acabó pero mis miedos continúan en mi interior. He visto sus pensamientos tan claros como si los estuviera rasgando con una pluma. Y lo entiendo, entiendo su miedo y toda la responsabilidad que ha caído sobre él. Pocas veces habíamos visto un crimen de estas características, y con tantas oscuridades, incógnitas, como tenemos ahora.

La desesperación ha podido llevarle a dudar de mí en ese sentido, o quizás el simple recuerdo. Todavía piensa que la cordura no me acompaña, está claro. Pero sí podría sumergirme en aquello que tanto teme. Si realmente permanecen aquí, entre nosotros y ocultos desde que Therin los invitó a venir... han podido pasar muchas cosas. Quizás sea hora de abandonar lujos y desaparecer un tiempo. Para observar, para integrarme entre ellos. Reforzar una fe que a veces parece palidecer, especialmente después de su silencio. Quizás estén tan perdidos como yo, ahora que todo se ha vuelto silencioso.

Descubrir lo que traman, desaparecer por un tiempo, no perderme a mí mismo. Puede ser vital en todo este asunto. Cosas terribles suceden cuando no tenemos una guía, una luz en el camino.

21 ago. 2015

Raziel

Recuerdos.
Un bosque solitario donde los árboles apenas me dejaban ver la luz del sol. Una sombra que se movía entre ellos. Creí que sería una criatura del bosque, un misterio por resolver. Pero resultó ser un muchacho vivaz, que me contó acerca de una maldición que le impedía tocar el suelo.
Juegos. Aquello fue un extraño comienzo lleno de inocencia, y poco a poco fui conociendo al que sería un gran amigo.

Tiempo después, fue algo más. Un beso, un abrazo... una sombra que se colaba en mitad de la noche simplemente para abrazarme mientras dormía. No tenía dónde ir, pero sabía que eso solo era una excusa más.
Una vez nos salvamos mutuamente de un ataque. Otra vez paseamos juntos por la ciudad. Las cosas malas ya no me importan.

Su rostro pacífico en el bosque, bajo esa maleza donde sabía lo que íbamos a encontrar... Siempre tuve la esperanza de volver a escuchar su voz una vez más.
Pero eso nunca será. Nunca me mirará con esos ojos, ni me sonreirá. Nunca volverá a decir mi nombre, pero yo seguiré nombrando el suyo.

Ahí estaba... tan cerca, pero por desgracia, tan lejos...


19 ago. 2015

Cuando regresas al mundo del modo en que yo lo hice, sentía que volvía a nacer. Sobre mis hombros cargaba de forma inevitable demasiado horror, muertes y responsabilidad. Quizás me habían enviado al ostracismo por tanto terror propagado cuando ostentaba el poder. No puedo negar que veo el mundo de otra forma. Las imágenes de mi juventud quedan casi difuminadas, como un dibujo que se deshace al ser sumergido en el agua. Ahora solo quedan recuerdos en mi mente de conversaciones en las que mantenía la mente fría antes de hacer algo terrible. Aquellas salas de puro lujo donde gestaba ideas que podrían destruir nuestro mundo. El silencio de las entidades divinas que me habían permitido estar allí. El miedo profundo ante su prolongado silencio. El terror en mi carne cuando comprendí lo que significaba.

Abro los ojos. Ya ha amanecido y escucho el rumor de la ciudad muy lejana. Poco a poco se hace más próxima. En esta diminuta dependencia donde mi sobrina me ha refugiado y donde por desgracia la muerte sacudió su vida. Todavía no sé si prefiero la quietud de mi cautiverio en el bosque o este frenético ritmo donde pasan demasiadas cosas y a demasiada velocidad.

Mientras mi estancia dure, permanezco invisible. Volver a la vida anunciando sin temor el hecho de estar de nuevo entre los vivos sería... pretencioso. Así lo pienso. Como si nada hubiera pasado, como si todo estuviera perdonado. Y no lo deseo así, quiero una oportunidad para redimirme. Empezar de cero, conocer desde abajo el mundo que goberné un día. Therin así me lo ha permitido, y sería un desprecio no aprovecharlo. Quién sabe lo que podré descubrir.

12 ago. 2015

Nada podía haberme preparado para lo que iba a recibir en la vida. Y a medida que llegaba, a pesar de las dificulltades, lo acepté en silencio. Sin hacer gran ostentación, sin regodearme en exceso, sin hacer el alarde suficiente como para levantar envidias. Porque, ciertamente, tenía motivos para atraer envidias. Una mujer hermosa que aceptaba y correspondía mis sentimientos; una familia que, aunque rota, no me rechazaba; la voluntad suficiente como para escapar de la vida que debíamos llevar; un mundo en el que era posible aunque no fácil ser olvidado después de mi pasado...

¿Cómo iba a dejarme llevar por la primera dificultad? Era complicado, ella podía seguir sintiendo cosas por... ese hombre que se niega a desaparecer, que la despreció tanto y que a mis ojos sigue dispuesto a hacerle daño. Sería posible que me contagiase de la extraña vida que he observado durante tanto tiempo, como mero espectador, de las altas esferas. Vivir como ellos para que así pueda ser feliz, para no perderla mientras ella se decide. Mi corazón ardía en rabia, pero poco a poco las llamas dejan de hacer daño. Es un desagradable calor que me invade.

Avanzan los días y me siento cada vez más ignorante, que este defecto se hace cada vez más notable. Es por eso que me pregunto que qué sabré yo de cómo acostumbran a hacer sus vidas, a cómo las relaciones cumplen su devenir, de cómo los sentimientos se arraigan o se desvanecen. Pienso estar a su lado, cumpliendo con sus deseos, para alcanzar la felicidad. Juntos, pues el pequeño que está a punto de asomarse al abismo nos necesita más que nunca.

10 ago. 2015

Haber encontrado sobre mis pasos a la figura que alejé de mí con tanto ahínco ha sido demasiado para mi corazón. Me siento cansado de tantas emociones contenidas y que parecen arder ahora como si brea hubiesen almacenado desde entonces.

Quisiera atesorar esas palabras, palparlas y observarlas como podría hacer con una joya. La perdí y la volví a encontrar, ahora como adultos con heridas todavía abiertas pero que poco a poco se cierran. Su negativa, quizás por una intuición en mi ser, no es algo que vaya a ignorar, pero creo firmemente que esconde un mar de dudas. Quizás tuviera miedo a vacilar, a darme demasiada confianza para herirla de nuevo. Nada más lejos de la realidad. Cómo disfrutaría volviendo a compartir con ella un tablero de ajedrez. El hombrecillo que la sigue ahora tal vez no sea capaz ni de comprender el juego. Pero es lo que ha decidido, y nada podré hacer si es que quiero volver a, como mínimo, compartir correspondencia con ella.

Sin duda, he de volver. Mi corazón así lo clama. Aparecer de tanto en tanto, no perderla para siempre. Porque hay algo. Lo veo en sus ojos, está escondido en su mirada.

5 ago. 2015

Su sueño se ha convertido en unos periodos irregulares donde ella parece abrir y cerrar los ojos cuando tiene suficientes fuerzas o carece de ellas. El galeno que la atiende hace lo que puede, parece que inspirado por mi hija, pero cada vez con menos esperanza en sus ojos.

Hay que ser realistas y saber que no podemos solucionar cada maldito problema que encontraremos en este mundo. Pero tal vez sea diferente. Ella ya no tiene edad para esa clase de juegos, debería saber cómo es esa realidad o al menos aproximarla. Prometer a un niño de un futuro posiblemente brillante, donde nada le faltara... es un juego demasiado peligroso. Nada propio de ella en su integridad y sinceridad.

No puedo evitar pensar en Hobsyllwin. Son situaciones similares, pero terriblemente diferentes. No hay vínculo, hay un pasado que dejar atrás, una nueva persona a la que conocer e integrar, con todo lo que eso supone. Será una aventura difícil de superar, suerte que no está sola a la hora de educarle, de guiarle... Crecerán juntos, y eso puede hacerles más fuertes que con ningún otro lazo.

Crecemos, nos amamos...

Últimamente, a pesar de permanecer en un ambiente de paz y tranquilidad, no he podido disfrutar de ambos privilegios. Por lo menos estoy más tranquila, sin tantas personas que me juzguen, con otras tantas que aunque no nombren lo que soy, tienen consideración con mi profesión.
No puedo escapar de ciertas cosas que van conmigo, con mi nueva naturaleza. Esa que me niego a aceptar pero que obedezco por fe, por agradecimiento y por miedo. Es una mezcla extraña, pero me ayuda a sobrevivir y cuidar de las personas que a las que amo.

Su última petición fue compleja, más por mis propios actos que por lo solicitado en sí. Hice mal, pero afortunadamente todo se solucionó. Y ahora... siento que voy a redimir esos actos. Desde luego no lo haré por simple compensación, sino por amor.
No pensé que en este viaje empezaría una aventura tan especial junto a Noruber y... posiblemente, nuestro futuro hijo. La vida da muchas vueltas, y a pesar de que el motivo por el cuál nos haremos cargo de él me llena el corazón de tristeza... también estoy feliz. Y desde luego, siento pánico.

¿Cómo será? ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si me odia en un futuro? ¿Y si cometo los mismos errores que mi madre? Ojalá algún día toda esta pesadilla pase. Entonces podría explicarle muchas cosas...

Rupert, no sé si seré la mejor madre... pero prometo no volver a fallarte nunca más.

3 ago. 2015

El cuerpo de la pobre infeliz cuya culpa ya pesaba sobre los hombros se retiró rápidamente. En un futuro dejaría de odiar aquella torre que eran nuestros dominios, cuando descubriera su potencial y dejase de temer a su propia naturaleza. Mientras, tendría que hacer por no destruir esa fragilidad de su mente, esa de la que tuvimos que deshacernos todos, y que en ella amenaza con cristalizar y quebrarse con ese niño.

Envidio el arrojo de los niños, la falta de inquietud aún en un lugar como en el que estaba. Temblaba cuando ella se marchó, casi con sensación de abandono. Pero con la poca fuerza que guardaba en su cuerpo, se atrevió a explorar, apenas alejándose de mí. Escuchaba lo que debía hacer, descansaba, huía de esas campanas y a veces hasta encontraba el modo de divertirse. Entre ruinas encontró una campana ya sin dueño, del paso del tiempo que ni siquiera perdona a esas criaturas que guardaban la torre... y descubrió el modo de hacerse pasar por ellas, casi haciéndose invisible a sus ojos. Eso le permitió explorar sin saber que yo misma le observaba. La curiosidad le podía, le guiaba más allá del miedo.

Se hacía fuerte en la oscuridad de nuestro hogar, se hacía receptivo a los cambios que se sucedían. Escuchaba, parecía comprender, asimilaba que lo que debía hacer si quería salvarse de la tragedia que estaba por caer sobre su cabeza. No sería un problema que pronto le sirviera, siguiendo a Therin como guardiana y protectora en su vida. Ambos se necesitan, se necesitan para alcanzar su beneplácito y por fin entender la liberación que está cada vez más próxima.