22 sept. 2014

La ciudad está más acostumbrada a perder que a ganar algo, que a contemplar algo hermoso. Y aunque ellos sean ignorantes, ciegos ante su realidad,  podrán disfrutar de su breve momento de felicidad. En el que pueden creer que a partir de esa unión nunca más estarán solos.

Por mi parte, yo... dudo que esa sensación sea real. Pero puedo dejar de sentirme solo cuando estoy con ella. Cuando se abandona, dejando de lado la desconfianza, para apoyar su cabeza en mi pecho. Cuando no existimos más que nosotros dos en esta gigantesca pista de baile. Las palabras ya no aportan nada, sabiendo que no cruzará una línea por su orgullo. A pesar de todo, es preferible que no sepa nada, la ignorancia será su felicidad.
Estando así, hasta las miradas del que cree ser su protector parecen divertidas, y parece que ella las ignora.

Si vuelvo a mi prisión, al menos tendré ese recuerdo, que será una nueva luz en la oscuridad, además de su voz.
Me pregunto si ella... pensará en aquel momento.

13 sept. 2014

Después de escuchar su voz

La oscuridad es fiel. Siempre te acoge con la misma calidez. Aunque sea terrorífico volver, al recordar nuestro tiempo en el Abismo, sigue allí. Inmutable, serena.
Las voces en el exterior parecen incluso más calmadas. La tormenta está en mi cabeza, en mi mente. Como si mis manos sobre ella pudiesen calmarlo todo, sigo intentando encontrar algo de paz para mí. Mis primeros intentos por escapar me dejaron débil, y no hay nada que alimente mi ya de por sí atormentada alma.

Solo me aíslan de esta prisión las voces.
Voces de congéneres que pronuncian mi nombre, que me hacen sentir no tan solo. Especialmente la voz de ella, que respondió a mi llamada. Después de atacarla, de dejarla expuesta y arrepentirme... Me hace sentir mejor saber que ella está bien.

Es fuerte. Sabrá sobrevivir ante la sombra que sigue sobre ella.