26 nov. 2012

Fantasmas del pasado

Demasiadas veces en un mismo día. Todo se mezcla; el dolor insoportable de cabeza, la tensión ante la posibilidad de perder el trabajo, el encuentro de mi hermano y su actitud y ahora... Evan.

Ahí está, esperándome en la escalera en frente de mi propia casa. No quiero que vea a mi hermano, ni que ninguno me relacione con el otro.

-¿Qué quieres?-Pregunto secamente.

-Ya te lo dije, pedirte disculpas.-Añade sin más.

"¿Disculpas? Oh, Evan, no tienes ni idea del daño que me has hecho en todos los sentidos. Sin duda nos sabes nada de las consecuencias de esa época ni por qué desaparecí de tu vida y me mantuve alejada de todos durante tantos meses."

-No me interesan y no las acepto.

-He cambiado.-"¿Y?" Me pregunto. El dolor ya está hecho, imbécil.

-Sí... claro.

-Es cierto..

-Ya no soy la misma, no vas a mangonearme, Evan.

-Si tú has cambiado... ¿por qué yo no?- "Porque aunque lo hayas hecho no me importa lo más mínimo. Aún así, como siempre, solo hablas de ti mismo."

-Además me salvaste.

-No fue por ti.-"Fue sin querer"

-¿Te arrepientes?-Pregunta, incrédulo.

-Sí.-Miento. Por muy poco que me importe no puedo arrepentirme de salvar a alguien, pero intento hacerme la dura.

-No hace falta que te hagas la dura conmigo.-"Mierda, ¿por qué adivina mis pensamientos?"

-Ya te he dicho que he cambiado.-Vuelvo a mentir y esta vez mi voz tiembla al mismo tiempo que mis manos, pero él parece no darse cuenta. No puedo evitarlo... este hombre continúa causándome terror, despertando todas mis inseguridades y volviéndolas en mi contra. Aunque están presente cada día, ahora son más intensas. "Por favor, que se vaya ya..."
-Vete.-Consigo decir casi en tono de súplica.

Finalmente se va, y de nuevo mis hombros se destensan levemente. Los fantasmas del pasado nunca me abandonan, y tengo demasiado miedo de que mis más profundos secretos salgan a la luz.
Por eso nadie me conoce. Por eso nadie me conocerá.
Nunca.

25 nov. 2012

Humo en la ciudad blanca

Aquí, en Uppsala, las cosas han cambiado desde la última vez.
Viajé para solucionar el asunto de la catedral, luchando contra una criatura monstruosa a la que finalmente pude derrotar con la ayuda de Falk... que ahora yace en coma.
Maldita sea, y la cosa no queda en eso.
Son demasiados sucesos en tan poco tiempo.

Esa vez en la cual sentí todo tipo de sensaciones. Esa vez... cuando mis sentidos estaban nublados por el exceso de alcohol y experimenté el tacto de mi primer beso. Con Andrea.
Y una vez liberada mi nube, pude corresponder libremente, pensando que no volvería a verla en mucho tiempo y esperando que ella viniera algún día a buscarme.

Pero... ¿por qué?
Es solo un murmullo el que me dice “déjate llevar”, pero el resto de mi ser me advierte las consecuencias de todo esto. Y en tan poco tiempo no he podido alcanzar más que un sentimiento leve.

Ahora he vuelto a Uppsala, y las cosas no van nada bien. Ella me dijo que tenía que ir a Estocolmo, donde comenzaron una serie de catástrofes que se mudaron después a su vez en la pequeña ciudad blanca a la que fui.
Y no contestaba. Nadie sabía donde estaba ella.
Ya no aguanté más y tuve que partir en busca de un rastro, una respuesta.

Aquí está ahora, herida, pero a salvo a mi lado. Han habido más besos fugaces, y mi cuerpo por fin ha conseguido relajarse después de toda la tensión acumulada en estos días.
He logrado traerla de vuelta, protegerla de aquello que amenaza ahí fuera. Aquello a lo que tarde o temprano me tendré que enfrentar.

Y luego... ¿qué hago con toda esta incertidumbre que llevo dentro? ¿qué significa para mí todo lo ocurrido? ¿y Andrea?

Las respuestas no están por ninguna parte, y de momento... tengo que centrarme en todo el humo que cubre la ciudad de Uppsala.

11 nov. 2012

Comprender el final


Habíamos llegado a la ciudad con todas las esperanzas, con el corazón lleno de la emoción que se nos había privado durante tanto tiempo. Una ciudad que nos había sido arrebatada, pero nosotros tendríamos el gran honor de recuperar en lugar de todos ellos. Victorias y gloria, banquetes de sangre, reconocimiento y poder. Todas esas eran las recompensas que nos esperaban

Pero el tiempo había pasado y nuestros éxitos escaseaban. Uno de los nuestros muerto, mi mano derecha capturada por su imprudencia, otro intenta escapar a cada noche. Y el que resta, no permanece en nuestro mundo, contemplando cosas que solo él puede ver.

Estoy sola. Y asustada como la primera noche, que abrí los ojos a mi no-vida. ¿He fracasado? ¿Nos enviaron para ello? Inmolarse como causa final sería lo más acertado, tal vez. Pero no he llegado tan lejos para sacrificarme ahora en una causa suicida.

Ahora, paseando por las calles, intentando pasar desapercibida. Con la inseguridad en mi corazón, al borde del frenesí que podría suponer mi muerte. Hablando para mí misma, intentando encontrar seguridad. No puedo abandonar la ciudad, no puedo volver con los míos.

Estoy perdida

- Me encontraréis, pero el final de mi historia todavía está por escribir

4 nov. 2012

Arriba, en Vaderkvansgatan

Que complicado es a veces adentrarse en una aventura que exige tanto, pero estar encadenado a otro lugar del que en realidad desearías estar. Esta noche hace más frío que de costumbre aquí, en las azoteas de Vaderkvansgatan, con la pequeña multitud de juerguistas que acampan abajo. En este rincón estoy, bueno, estamos, olvidados por todos. Escucho a Dragan que se acerca y después veo como se sienta a mi lado.

- ¿Sigues sin querer ayuda?
- ... ¿Permites que te ayuden los demás?

El se calla y logra aguantar una risa que casi parece un rugido.

- Deberías tener cuidado con esos dos con los que andas ahora. Vera dice que podrían ser peligrosos
- Vera ve peligro donde no lo hay, y también a la inversa. Tiene a los lobos en su propia casa...
- No lo digas muy alto
- Ya, ya lo sé...

Nadie sabe nada acerca de ellos. Han venido a solucionar un problema, y parecen muy solícitos. Pero no dejan de ser diferentes a nosotros, y eso sirve para verlos como amenaza. Una amenaza que no tiene por qué afectarme. No saben nada, nadie sabe nada. Estoy haciendo bien mi trabajo y nadie tiene por qué indagar. Este miedo no me deja pensar.

Dragan me toma el hombro en un apretón y después se marcha. Un perro viejo con incluso más miedo que yo. Pero se sienta en silencio, y eso no es malo. Ojalá pudiera volver atrás

3 nov. 2012

Experiencias

Empiezo a experimentar sentimientos y sensaciones que tan solo recordaba y que aún no había vivido personalmente.
El miedo, que produce un escalofrío por toda la espalda, seca la garganta, provoca la sensación de perder la sangre del rostro hasta dejarlo pálido para sentir el hinchazón de adrenalina en el resto del cuerpo, quizá para una posible reacción primaria basada en la supervivencia.

El placer, caracterizado por su capacidad de dejar sin habla, de estremecer todo el cuerpo y erizar el vello que lo rodea, hasta sentir que necesitas por todos los medios gritar para desfogar todo el calor que se concentra en un mismo punto, y sobre todo el morbo de saber que no es posible expulsarlo porque, de alguna forma, no estás en el lugar apropiado.

Los celos, si es que realmente se podría etiquetar de tal manera. O más bien la decepción al pensar que una persona podría haber sido la indicada, pero en realidad ha decidido desviar la mirada hacia otro objetivo para saciar su verdadero propósito. Aunque en realidad no debería molestarme, ya que en su momento quedó clara mi negativa.

El dolor, auténtico dolor que es capaz de dejarte inconsciente para dejar de sentir. El corazón oprimido hasta notar una última punzada que aturde, hasta el punto de olvidar quién eres para centrarte únicamente en esa sensación.

Y ahora que continuamos con nuestro objetivo, siento aún más curiosidad por saber que más puedo sentir. Incluso tal vez olvidar ese esquema de perfección en una persona, porque es obvio que... si ni siquiera los demonios son perfectos, los humanos tampoco pueden serlo.
Andrea me ha descubierto nuevas formas de sentir, algunas sensaciones desagradables y otra en especial... irrepetible. Y Falk, bueno... él me ha demostrado que si piensas que algo va a hacerte daño, lo mejor es esquivarlo.
Pero... ¿qué diversión puedo encontrar si evado todo aquello que pienso que va a dolerme? ¿qué experiencias y sentimientos me pierdo? ¿o es que la curiosidad solo está incrustada en unos pocos humanos?

Comprender y conocer... ¿para qué si no vivir?

1 nov. 2012

Misterio

Hace muchos años que no viajo. Bueno, aunque en realidad se podría decir que nunca lo he hecho.
Me da mucha curiosidad ver como viven los humanos en diferentes lugares, como puede llegar a influir el tiempo o la cultura en ellos. Pero no, esto no será un viaje por placer.
Mi hermano tiene que cubrir una noticia de la cual no debe descubrir nada, y de eso me encargaré yo. Al mismo tiempo que a descubrir quién comete todos esos asesinatos.
Cada vez tengo más pistas, pero nada nuevo de lo que pueden saber los cargos más importantes de Uppsala.
He conocido a la Príncipe de los vampiros, parece demasiado buena, eso puede ser una desventaja para ella, pero a mí me ha parecido bastante agradable.

Ahora me siento frustrada. No puedo llegar a invocar a los espíritus que se lamentan en cada rincón de esa catedral tan... extravagante. Me pregunto si mañana podré entrar en ella, y hasta dónde podré llegar en este asunto.
Tampoco comprendo del todo bien las intenciones de Falk. Desde luego no entraré sola a ese lugar sin que él esté al menos alerta en el exterior. Sin embargo... no comprendo del todo cómo es posible que algo como eso cambie de la mañana a la tarde.
Pero en fin... si es cierto que ya se le ha pasado, será menos incómodo para él.

Ahora debemos centrarnos en encontrar la verdad, o en al menos... una pequeña brizna de ella desde la cual podamos sostener una posible realidad.

La leyenda de la catedral

Dicen que allí se encuentran muchas ánimas perdidas. Incapaces de encontrarse entre ellas o a sí mismas. Creo que algunas de ellas ni siquiera saben que ya no están en este mundo. Sentirse en ese estado extraño, atado dolorosamente a un mundo al que ya no perteneces. La peor tortura que puedo imaginar.
Y la piedra negra es toda la sangre, vieja y seca, que se ha vertido sobre la catedral. La oscuridad que mana de ella. Así es su maldad.

Que los seres que quisieron desvelar sus secretos ahora son sus habitantes, como en una ciudad perdida, un laberinto del que no se conoce salida. Nadie que lo intentase ha regresado. Y para aliviar su soledad, atrapan a los nuevos incautos.
Y que las víctimas que ahora allí se encuentran ahora son los infelices que han pagado por la soledad de los que allí habitan. Se han dado cuenta por fin que nada aliviara su desdicha, y por eso los torturan. Se alimentan de los sentimientos que se creen que habitan en el corazón. Pero, insatisfechos, siguen buscando.