31 oct. 2012

Unos tanto, otros tan poco

La visita para ser presentada ante el Tirano ha sido completamente diferente a como lo esperaba. Aún no me ha quedado del todo claro la jerarquía en este nuevo mundo... una jerarquía que más bien me parece conveniente para unos pocos y molesta para otros muchos.
El Tirano no es la entidad más importante, los dragones, inquisidores o como quieran llamarse son incluso peor. Espero no toparme nunca con alguno que quiera algo de mí.
He conocido a Falk, el hombre que vino a informarme de lo que debía hacer, y ya hemos cumplido nuestra primera misión juntos. Aunque no será permanente.
Martin, un humano normal y corriente, es uno de los cargos más importantes del Ministerio del Polvo, lo cual me sorprende y me hace preguntarme hasta donde llega la ambición de los humanos como para conseguir gobernar a algunos demonios.

Y el Tirano es... un hombre aparentemente débil. Aparentemente, he dicho. Tampoco quiero comprobar si es cierto o no. Por lo menos he conseguido cumplir mi primer objetivo, ahora no sé si me destinarán a alguno de los Ministerios o simplemente me harán demostrar de nuevo mis habilidades.

Aunque he estado asustada durante el tiroteo, admito que ha sido emocionante, sobre todo nuestra huida del edificio.
Sigo esperando, mientras poco a poco me adapto más a mi vida mortal, manteniendo la mayor parte de lo que siempre ha sido y seguirá siendo Dasha.

22 oct. 2012

De camino a una cita sin concertar

Una misión, un nuevo encuentro. Todo sea por el Ministerio... No, qué cosas digo. Todo sea porque me dejen en paz esos inútiles que están arriba, por encima de mí. Porque este trabajo es un martirio. Nada comparado con lo que todos hemos pasado allá abajo. De veras, era más fácil cuando todos estabamos en las aguas del Limbo, sin saber qué era arriba o abajo, sin saber quien gobernaba o quien luchaba. En serio.
Espero que al menos la muchacha colabore, o de lo contrario habrá que actuar. Porque los hay quienes llegan con recuerdos muy vívidos de quienes fueron antaño. Pero amigo, aquí la historia es muy diferente. En el final del cuento, nosotros lo perdimos todo.

Vínculos

Poco a poco comienzo a acostumbrarme a todo esto.
Las nuevas sensaciones, emociones... y esa oleada de recuerdos felices por un lado y tristes por otro. Pero tan solo de mi nueva vida como Dasha.
Lo que más me intriga es mi relación con Kai, mi ahora hermano. Es extraño, es... una relación basada en nuestro mutuo dolor por lo ocurrido y sobre todo, el amor. Aún no puedo creer que pueda sentir tanto aprecio por un humano, y que este me corresponda.

Al fin conseguí mi primer pacto, al menos podré sobrevivir con él. Incluso se alojará en mi domicilio, claro está que vigilado. Elijah de momento no parece ser ninguna amenaza, incluso es agradable.

Y mi última visita...
Me suponía que las cosas no serían tan fáciles. Esta noche conoceré al Tirano de la ciudad, a aquel que decidirá si soy útil, o si soy un estorbo o amenaza. Aunque pienso mostrarme lo más receptiva posible no pienso permitir que me obliguen a hacer algo en contra de mi propia moral.
Por lo demás... no creo que existan problemas. O eso espero.

19 oct. 2012

Vida

Todo es confusión.
Estoy en un lugar oscuro del que llega algo de luz. Pero al mismo tiempo no estoy. Es extraño, es... como si no sintiera mi propio ser. Luz, oscuridad. Calor, frío.
Poco a poco comienzo a percibir mejor lo que me rodea. Personas no muy claras, que dicen mi nombre, ¿pero es de verdad mi nombre? Aún no lo asimilo.
Empiezo a notar como lo que antes no existía se extiende más y más. La herida abierta, sangrando, y una gran punzada de dolor. La vida se me escapa, lo presiento.

Calor y luz emanan de mi interior. Como un torrente de energía que fluye, aliviando mi calvario, para cerrar la herida de mi costado y evitar la huida de la vida que acabo de nombrar mía.

Todo parece calmarse, aquellos que decían mi nombre luchan por mantener el calor de mi cuerpo. Ya está, se acabó vagar sin rumbo por el Abismo.
Ahora me aferro a la vida, y esta me cubre con su cálido manto mientras yo me sumo en la oscuridad, a esperas de regresar al fin a la luz de un nuevo día.

18 oct. 2012

Un nuevo huésped

Mi nombre es Dasha, o más bien, era. Nací en Moscú, al norte, en una familia más bien modesta pero a la que nunca le faltó de nada.
Mis padres siempre se dedicaron a mí y a mi hermano en cuerpo y alma. Nos cuidaban, nos llevaban de viaje, desde a otras ciudades de Rusia, hasta a países como Francia o Italia. Sólo nos dio tiempo a eso, porque pronto nos separamos.
Mi hermano y yo nos hemos querido mucho, a pesar de que de vez en cuando nos hemos provocado mutuamente para molestarnos, pero eso lo hacen todos los hermanos, ¿no?
No he mencionado que él era más mayor que yo, concretamente ocho años.

El intervalo justo para evitar más catástrofes.

Mis padres trabajaban juntos. Se dedicaban a la investigación, al hallazgo de nuevos inventos para mejorar la calidad de vida y hacerla más fácil.
Aquel día fatídico las cosas se tornaron, y uno de los experimentos salió mal. Tan mal que... provocó que casi medio edificio saltara por los aires, incluyendo a las personas más cercanas, entre ellas... mis padres.

Mi hermano y yo nos quedamos solos, y ambos nos refugiamos en el otro. Yo apenas tenía diez años, y mi hermano estaba a una semana de cumplir los dieciocho, por lo que las cosas salieron peor aún. Los servicios sociales querían llevarme, y en esa semana tensa y cargada de dolor, conseguimos que mi hermano se hiciera cargo de mí en términos legales.
Si nos hubieran separado, ambos habríamos perdido la cabeza.

Kai, que así se llama, es actualmente un hombre atento, un poco asustadizo a la hora de cuidarme y en gran parte, sobreprotector. Pero dentro de nuestro drama familiar, no lo veo fuera de lugar. Incluso yo misma era protectora.

Yo, a partir de los diez años, me fui convertiendo en una muchacha tímida y reservada, asustada del mundo que me rodeaba. Siempre me ha encantado todo tipo de arte, por ello empecé a estudiar piano y violonchelo, y por fin ya conseguí entrar en la carrera que tanto anhelaba. La de música, claro está.

Como mi hermano terminó pronto de estudiar para trabajar y mantenernos a ambos, yo misma encontré trabajo en un pequeño restaurante, pero bastante lujoso, donde podía deleitar a los comensales con mi gran piano de cola. No pagaban mucho, pero cualquier aportación era buena, y mientras no descuidara mis estudios, a mi hermano le parecía bien.

Y... ocurrió.
Finalmente llegó mi momento.
Hace una semana, mientras salía con paso ligero del trabajo, como de costumbre, me descuidé. Decidí cambiar mi ruta, ya que era más tarde de lo habitual y mi hermano me estaba esperando. El problema era que... ese camino estaba oscuro, y ya era bien entrada la noche, por lo que se veía aún menos.
Comencé a escuchar pasos tras de mí, cada vez más cerca, hasta que me puse histérica y comencé a correr. Y esa persona también lo hizo. Pero era más rápida que yo, por lo que logró alcanzarme, justo antes de salir del callejón.
Era un hombre mal vestido, con un aspecto andrajoso que indicaba una adicción a algún tipo de droga. Me apuntó con una pistola.
Me pidió que le diera todo el dinero que llevaba encima, el móvil y todo lo que tuviera valor, cosa que hice sin dudar. Temblando de miedo se lo entregué todo, pero a él no le pareció suficiente por lo que me gritó que se lo diera todo.
Llorando le juré que no llevaba más, y que me dejara marchar. Para demostrárselo metí la mano en el bolsillo. Ese error provocó que mi atracador se pusiera aún más nervioso y apretara el gatillo en acto reflejo.

Sentí una gran corriente de dolor por todo el cuerpo, no solo donde me había disparado. La sangre emanaba con violencia de mí, y apenas pude tapar la herida, porque ya estaba en el suelo cuando me di cuenta.
Lo demás... fueron solo momentos dispersos.
Un atracador escapándose. El sonido de unas sirenas. Alguien acercándose y cogiéndome, gritando que había perdido demasiada sangre. Luz, oscuridad. Descargas y más dolor. Luego... nada.

Había muerto. Pero antes de hacerlo completamente, algo llegó para ocupar el sitio que mi alma había dejado vacío.

Y yo... me marché para no volver jamás.
Ni siquiera el olvido se apiadará de mí.

Ahora que mi cuerpo es tan solo una carcasa para un huésped hostil, no me queda otra solución que procurar descansar en paz.