28 jul. 2011

Aventuras

Sus tatuajes son enigmáticos, pero es más misterioso aún el hecho de que apenas recuerde nada.
Sea quién sea esta muchacha, a pesar de haber propuesto que se añada a nuestro grupo, hay algo en ella que me hace desconfiar.
¡Claro! ¿No pensarían en serio que de repente iba a confiar en una extraña? Supongo que será la curiosidad que me atrae a conocerla. Tan solo espero que nos sea de utilidad y no atraiga ningún tipo de problemas.
Por lo demás, este continente me resulta tan distinto al anterior que parece que he cambiado de mundo. Pero ya estoy acostumbrada a ello.
Continuemos nuestro viaje, ¡grandes aventuras nos esperan!

[Diario XXXIII]

22 jul. 2011

Delirio

Escuché unas voces por última vez en toda mi vida. Siempre he querido huir de ellas, y ahora que ya no están, siento un vacío que me deja sin respiración. Me desperté en el frío de un amanecer gris. El agua estaba por todas partes, y la fría roca me atenazaba.

Mis pies descalzos pudieron encontrar de milagro una salida. Estaba en una cueva en la que se encontraban el mar y un acantilado pedregoso. Entre mis lágrimas y mi miedo, solo esperaba morir por la fuerza del agua y la inamovilidad de la piedra. Me desperté agotada en una suave capa de nieve. Estaba viva y lejos de todo lo que estaba en mi memoria.

¿Cómo sobrevivir ahora?
¿Cómo continuar adelante en un mundo tan oscuro, sin una mano guía?

Comencé a caminar con lentitud, totalmente perdida en mis pensamientos. La ausencia de todo lo conocido me hacía temblar, tenía la certeza de que pronto acabarían conmigo

Y las cicatrices... Como si fueran unas segundas venas en mi cuerpo. Aquella tinta negra que me acompaña siempre, como una marca de nacimiento. Duelen a cada latido de mi propio corazón. Casi agradecería que se detuviese y me dejara descansar, pero algo evitaría que perdiese la conciencia mientras muero, e incluso más allá

Delirios. Delirios del hambre, de la soledad y la pérdida de todo lo que para mí era vida

Buenas acciones

Es extraño como una buena acción puede alegrar tu día. Durante el camino hacia la ciudad escuché como de vez en cuando una risa furtiva rompía el silencio. Cuando descubrí que no se trataba de un espíritu, quise averiguar de qué se trataba. Entonces durante la noche, al oírlo, perseguí el sonido de esa risa hasta avistar a una pequeña criatura que corría veloz. Y al alcanzarlo descubrí a un ser extraño. Un gnomo, dijo que era. Su nombre es Curius Pedaldehierro y resultó ser la criatura más parlanchina que he conocido. No se creyó que era una elfa, debido que los elfos, según él, tenían la piel más oscura.

Lo atosigué con mis preguntas, tenía una leve sospecha y tras volver bajo las miradas atónitas de mis compañeros, lo llevé de nuevo aparte para preguntarle. Resulta que para él, los elfos son de piel muy oscura, con cabellos blancos y ojos rojos. Su carácter, muy tosco. Exactamente la descripción de lo que pensaba que era una alucinación del pasado. Drek, aquel elfo extraño que vivía en mi castillo, en un lugar secreto que continúa siéndolo. Pero aún tenía que averiguar qué era, y Curius no quería decirme dónde viven hasta encontrar a su amigo. Sí, ese que durante todo el camino estuvo haciendo que el suelo temblara. Así que tenía que ser enorme.

Esa noche ya estábamos al lado de la ciudad, pero sus puertas permanecieron cerradas hasta el amanecer. Ethan fue a hacer algunas cosas al Infierno, y debido a que Curius es muy escandaloso, le dije a Iefel que durmiera en mi tienda conmigo. Sol se quedó con el pequeño, parecía muy interesado en él, quizá porque nunca había visto un gnomo y quería aprender algunas cosas sobre ellos. Lo que más gracia me hizo fue ver como a la mañana Sol salía de su tienda y se tropezaba nada más poner un pie fuera. Además llevaba las extrañar gafas de Curius, que permitían ver en la oscuridad. Así que estuve largo rato riendo.

Entramos a la ciudad. Era extraño, había mucho jaleo y la gente estaba en constante movimiento. Al llegar al puerto descubrimos lo que pasaba. Una criatura de un tamaño colosal estaba siendo atosigada por los ciudadanos. La encadenaron y por lo que parecía, la estaban exhibiendo. En lo que eran sus manos, había unas garras tan afiladas que podrían cortar sin esfuerzo a una persona en dos.

-¡Es mi amigo!- Gritó Curius mientras corría al encuentro de su “amiguito”.

Por lo que entendí que debíamos entrar en acción. Aquella criatura soltó una de sus cadenas, que estaban siendo agarradas por los mercaderes que encontramos durante el camino (por cierto, ahora tengo dos nuevas armas por cortesía de Ethan. El muy tonto me consiguió un arco…) En fin, Ethan, Iefel y Sol dispersaron a la gente, o la noquearon para evitar daños. Crearon el disturbio mientras el amigo de Curius seguía revolviéndose. Nuestro pequeño amigo se subió a lomos del que no era tan pequeño, por lo que supe que realmente no era peligroso, sino que estaba defendiéndose.

Fui a por la otra cadena que le quedaba, y con mi espada intenté romperla. Al principio la criatura no parecía entender que quería ayudarla, pero después agachó la cabeza y pude ver en sus ojos la comprensión. Entre ambos rompimos la cadena y después de agradecérmelo con unos pequeños toques con la palma de su mano en mi diminuta cabeza, Curius y su amigo continuaron su viaje.

-¡Eh! ¡No me has dicho dónde viven esos elfos!-Le grité mientras se alejaban.

-Abajo.- Gritó mi nuevo amigo mientras se perdían en el horizonte.

Me sentía bien por ellos, como ya he mencionado, es extraño como una buena acción puede alegrar tu día. Además me vi recompensada con información esencial para saber que mi amigo Drek existió y no estaba loca, como pensaba. Pregunté a mis compañeros por ese tipo de elfos. Elfos oscuros, dijeron. Y sí, ahora podía restregar que no mentía, y le expliqué a Iefel que mi amigo era uno de ellos. ¡Y además conozco su idioma! Ya decía yo que no tenía tanta imaginación como para inventarme yo sola un idioma completo.

Más tarde buscamos una posada, aunque pasé todo el mediodía fuera de la ciudad practicando con el arco. En fin, algo sé y poco a poco mejoraré mi puntería y fuerza de lanzamiento. Al volver, Iefel estaba cenando solo, y aunque me uní a él descubrí que lo que quería era pasar la velada con Sol. Terminé antes que él (más que nada, él apenas había probado bocado) y después pedí otro plato y lo puse en nuestra mesa. Sol hablaba con otro tipo, Iefel me dio a entender que estaba un poco celoso, así que me acerqué a él.

-Sol… verás, es que sin querer he pedido dos platos de comida y no tengo demasiada hambre como para comerme los dos.- Eso no me lo creía ni yo.- ¿Podrías comértelo por mí? Está en la mesa de Iefel.

Mi plan funcionó y los dejé comiendo a solas. No era la idea de una cena romántica, pero al menos estaban juntos. Aún no me creo que realmente esté haciendo esto, pero me hizo feliz ver que cuando Sol se acercó a él, mi hermano sonrió tímidamente.

Bueno… ahora toca celebrar este día lleno de buenas acciones. En un rato saldré con Ethan y nos tomaremos algunas copas. Y si son de más, pues mejor. No llevo la cuenta de todas las personas a las que quiero volver a ver, espero encontrarme de nuevo con Curius y su amigo, y con más amigos que he ido dejando atrás.

[Diario XXXII]

20 jul. 2011

Despedida

Las palabras de Kyra habían herido más que ninguna otra. Solo pude encogerme sobre mi mismo, y llorar como si fuera un niño ante un miedo imposible de superar. Me sentía más solo que nunca en mi vida, incluso todavía más que cuando estaba en el Muro y mi pasado era un pergamino totalmente en blanco

Tenía una decisión tomada. No podía ser aceptado por nadie, no podía ser aceptado ni siquiera por mi propia hermana. ¿Cómo sería entonces para un recién desconocido? ¿Su mueca de repugnancia sería su única reacción, o acaso llegaría a la violencia?
Ojalá pudiera sentir otra cosa, ojalá pudiera elegir hacia quien dirigir mis propios sentimientos. Pero el corazón no sabe de razones, y si a todos hace daño mis emociones, mejor será dejar este mundo.

Solo sentí la oscuridad, y un profundo vacío al no querer dejar sola a Kyra

Luego escuché su voz, y un fuerte golpe en el pecho. Como si despertara de una pesadilla, quise llorar, pero una fuerte presión en mi pecho, como una mano aprisionando mi corazón, me lo impedía. Aquello era una tortura. Caí dormido de nuevo, y al despertar, me esperaba ella con una ira contenida en sus labios. No la culpaba, esperaba más golpes, de hecho

Las lágrimas terminaron de bañar las explicaciones y las disculpas, ya no hacía falta nada más.
Pero la segunda prueba fue el descubrimiento de Sol de las marcas de mi cuello. Me preguntó con una mirada sombría como había ocurrido aquello.

Evasivas fueron mis respuestas, y huidiza mi mirada. Solo sé que encontró una verdad terrible de la que no quiso preguntar. Sentí su miedo cuando me abofeteó, y su tranquilidad cuando me abrazó... Pero me pregunto... ¿miedo a perderme?

Su luz, su Sol

Suerte que escuché el crujir de una rama. Me quedé dormida sobre Iefel, y al despertar vi que ya no estaba. Era tarde, y no sé por qué, tenía un mal presentimiento. Desperté a Ethan y le pregunté, pero no sabía nada. Así que busqué en el bosque. Nunca agradeceré tanto como esa noche el ser una elfa para encontrar sus huellas. Un escalofrío desagradable recorrió todo mi cuerpo al toparme con las piernas de Iefel, colgando de un árbol. Intenté sostenerlo hacia arriba para que pudiera respirar, sin embargo se movía mucho, y apenas pude mantenerlo. Llamé a Ethan, por el colgante y a gritos también. No tardó en llegar y pronto creó una bola de fuego que lanzó a la rama. Mi hermano cayó. No respiraba ni escuché el latir de su corazón. Evité entrar en histeria para intentar reanimarlo, finalmente Ethan utilizó métodos más bruscos para ello.

Estaba vivo, unos segundos más y seguro hubiera muerto. El Destino quiso que despertara, pero evitó que cogiera mi espada para cortar la cuerda. Nunca perdonaría a Iefel su egoísmo, ni tampoco me perdonaría por haber sido la causa de su decisión. Tampoco sabrá cuán decepcionada estoy, pensaba que sería menos cobarde. Pero prefiero simplemente celebrar que no ha ocurrido esa desgracia, y callar esos pensamientos para evitar nuevos intentos.

Al despertar y preguntar si estaba vivo, me dio la espalda para mirar hacia la hoguera. No le reproché su cobardía, sin embargo le abrí mi corazón. Es mi hermano, él ha aceptado todo lo que le he confesado, y además deseo su felicidad. No deja de ser amor, ¿no? Al final ambos terminamos abrazados y llorando. Ahora le debía mi confianza, y tendría que apoyarle en todo lo posible.

¡Oh! Unas cuantas horas después Sol descubrió la marca de su cuello durante el entrenamiento, y le propinó la bofetada que reprimí yo en su momento. Sol por primera vez da muestra de sus pasiones, nunca lo había visto así.

Sin embargo, a pesar de haberlo aceptado, mi razón no para de gritarme que todo aquello está mal y puede acabar en algunas muertes. Incluida la mía por defenderlo. Pero… no puedo evitar sentirme bien cuando veo la sonrisa que nace en sus labios al aparecer su Sol.

[Diario XXXI]

17 jul. 2011

Acólito

Encontré por fin el camino hacia la luz. No había perdido mi camino en todo este tiempo, por mucho que ignore cuanto ha sido. Muchos cedieron al hambre, a la sed y a la locura de la oscuridad y la soledad. Ya nos lo advirtieron. Solo los más fuertes sobreviven a la Prueba.

Las últimas escaleras estaban iluminadas por la luz del astro nocturno. Casi había olvidado lo que era el color. Mis plegarias silenciosas habían ocupado todos mis pensamientos, Ellos me ayudaron a seguir adelante. Habría perdido la vista de ser su Voluntad, pero no me habían exigido pago alguno. Había salido intacto de todo aquello

Estaba en la planta más alta de la torre. Toda una plaza en la que podía ver el Cielo en su plenitud. Me sentí lleno de divinidad, aquella brisa fría que recorrió mi cuerpo era un suspiro por permanecer con vida. Entonces, una tormenta se desplegó, magnífica y poderosa, en el cielo. La lluvia no tardó en seguirla.

Abrí mis brazos y me dejé tocar por las lágrimas de los Dioses, nuestra mayor bendición como mortales. ¡Aquello debía de ser una señal! ¡Tenía el consentimiento de los mortales, y también de los inmortales! Reí como nunca lo había hecho, lleno de júbilo. Me sentía completo, el vacío que anteriormente ocupaba en mi corazón había desaparecido

Mis rodillas cedieron ante el cansancio, aunque seguía riendo. Bajé la cabeza, a punto de desfallecer. Y entonces contemplé mis manos. El agua de la lluvia comenzaba a disipar la sangre que las bañaba. Comenzaba a recordar...

Sí había un precio a pagar, un sacrificio. La vida de los menos dignos, absortos en su locura, centrados en sus necesidades carnales, ¡aquellos no podían llegar hasta lo alto! Puse fin a su vergüenza y a su vida, por no poder conseguir llegar hasta el final

Cerré los ojos, esperando la aprobación de algún ente que confirmara mi devoción, y fue cuando sentí una mano en mi hombro, afectuosa

- Los Dioses te aman - me dijo, haciendo que renaciera mi sonrisa - Te han concedido la vida, ahora les pertenece. Comienza tu vida como Atalay

La libertad del amor

Increíble, esto no puede estar pasando. Mi hermano, siempre admirable, me confesó algo que en ese momento me repugnó. ¿No hay muchas mujeres en Argonath? ¿Por qué ha tenido que fijarse en lo único que no le conviene? Sol es un buen hombre, pero solo eso, un hombre. Iefel también lo es… es imposible, no puede gustarle.
A pesar de intentar mantenerme serena cuando me lo contó, se me escapó alguna mueca, y lejos de hacerle más daño me fui tras escuchar en susurro un “lo siento” por su parte. Era rabia… o impotencia, no sabría definir lo que sentía en esos momentos. Asesté contra un árbol todas mis fuerzas con mi espada, y después continué practicando, olvidándome de todo. Ese fue el problema. Olvidé mi herida, abierta de nuevo y sangrando. Ya estaba harta de tener a todos preocupados por mi culpa, tampoco quería dar explicaciones en ese momento de por qué había estado practicando. Así que simplemente me cubrí con una tela e hice fuerza para que dejara de sangrar. Y luego me escondí debajo de una capa para que no se viera la sangre de mis ropajes.

Al volver vi a Iefel cabizbajo, y a Ethan con mirada interrogante. Simplemente me eché a dormir, mientras intentaba comprobar que la sangre había parado de salir. Pero antes de comprobarlo caí dormida.

Ethan me despertó de golpe, y al abrir los ojos me sentí muy mareada. Él me preguntaba que había hecho mientras intentaba sanar la herida, pero al ver que no podía pidió ayuda. Alguien comenzó a curarme y después me colocaron cerca del fuego. Sí, ya sé que soy idiota. En fin, a dormir de nuevo tocaba.

Ahora es por la mañana, Iefel se había pasado la noche despierto a mi lado, y ya le convencí de que durmiera. Aún hace mucho frío, pero con unas cuantas mantas la cosa cambia. Cuando vi a Ethan de nuevo volvió a preguntarme, y en ese momento me derrumbé mientras se lo explicaba todo. Él solo mostró sorpresa, y me explicó que conoce historias como la de mi hermano, y que siempre acaban mal. Dije cosas horribles, me di cuenta de ello cuando al mirar de nuevo a Iefel me percaté de que estaba sollozando.

Pero es mi hermano, y a pesar de tener yo una boca tan grande y decir estupideces, intentaré hacer que de alguna forma sea feliz.

[Diario XXX]

Solo atraigo problemas

Frío. Así es como describo lo que voy a escribir ahora.

Cuando la situación tensa se disipó y cada cuál fue a lo suyo, Ethan optó por llevarme al Infierno para… consumar nuestro amor. Aún no le había dicho lo que tengo que decirle… ¿pero en qué circunstancia puedo hacerlo? Pensaba que quizá después de hacer el amor… aunque nunca lo he llamado así en voz alta, podría por fin decirle que lo amo.

Desperté y curioseé por todas las habitaciones de su mansión, toda negra con bordes plateados para distinguir tal vez el comienzo de un mueble o esquina, y con algún que otro detalle rojo. Llegué a una habitación con ¿agua plateada? Eso parecía haber en el centro, así que decidí tocar el agua con algo ajeno a mí. Vi a una elfa, de cabellos oscuros y cara de pocos amigos. Cuando quise darme cuenta estaba dentro de aquel mundo.

Era gente muy extraña la que vi allí. Eran dos hombres, guerreros tal vez, una mujer humana, la elfa y un extraño ser llamado kender. Su nombre era Arlie… o algo así, y era muy parlanchín y pesado, pero también curioso para mí. Pronto me vi huyendo de una pelea extraña que transcurría de forma lenta, y de pronto algo me agarró y me sacó de aquel mundo. No hace falta mencionar que antes de ello llamé a Ethan histérica, y cuando se despertó acudió a sacarme de allí. Él sabe que nunca aprenderé, pero en fin, no quiero cambiar.

Después de desayunar una sustancia llamada “café” (exquisita, añado), descubrimos que en realidad Dorek no está con mi tía, sino en una torre en unas islas muy lejanas. Intenté buscar a Hedrek también, pero no distinguí el lugar que me mostró… luego, volvimos a nuestro mundo. Y ahí estuvimos hasta antes de nuestra partida. Iefel a la mañana estaba mejor, pude hablar con él y le propuse que hablara también con Ethan… era lo correcto. Los dejé a solas, y después de estar un rato con Sol, me aburrí de verle tallar y fui a jugar con Ash.

Ella estaba distante al principio, pero con todo lo ocurrido no había podido darle toda la atención que le daba antes, así que no era de extrañar. Después se animó y nos pusimos a correr. Todo iba perfecto, yo corriendo con mi loba feliz, hasta que me adelantó y vi a donde había llegado.

La pobre estaba en mitad del lago de hielo, tal vez había resbalado y llegado hasta allí. ¿Qué podía hacer yo? Todos estaban lejos y quizá si buscaba ayuda, al volver ella ya estaba bajo el agua. Un palo era demasiado corto como para que lo agarrara y la trajera hasta la orilla. Así que a pesar de escuchar como crujía el hielo, avancé hasta ella. Todo iba bien, llegué y la sostuve para que avanzáramos, pero ella se movía mucho y si seguía así todo iba a ceder. Decidí que para salvarla lo mejor sería empujarla hasta que llegara a la orilla, supuse que el hielo no se rompería. Supuse, como siempre, mal. Al hacerlo ella llegó, pero bajo mis pies todo se derrumbó hasta que pronto me encontraba debajo de un agua helada. La respiración se cortó tan pronto como entré, aunque quería moverme para nadar, era imposible, y de repente el sueño y la oscuridad decidieron apoderarse de mí.

[…]

Poco a poco empecé a escuchar una voz lejana. Dentro de todo el frío que sentía, podía notar también un cuerpo cálido y unas manos frotando el mío. Escuché la voz de Ethan, asustada, pidiéndome que entrara en calor, que despertara y abriera los ojos. Después añadió que quería casarse conmigo aunque yo no quisiera, y por último me confesó que me amaba. “Maldita sea” pensé. Llevaba tanto tiempo esperando a que pronunciase esas palabras y en ese momento no podía responderle yo a él. Aquello me hizo reflexionar sobre el hecho de no poder expresar mis sentimientos, a partir de entonces tendría que saber hacerlo, porque como ya he visto, nunca se sabe lo que puede pasar. Y más aún con mi capacidad para meterme en problemas.

Cuando abrí los ojos pude verle, su mirada tenía algo de desesperación, pero el alivio la cubrió. No sé si me echó la bronca antes de dormirme de nuevo, solo sé que me hizo reír un par de veces.

Pronto, al despertar de nuevo, busqué que volviera a pronunciar aquellas palabras que tanto ansiaba, y esa vez pude responderle. Ambos estábamos nerviosos, y creo que los dos nos ruborizamos a la vez. Oh, se me olvidaba decir que estábamos de camino por el bosque, yo estaba dentro de un carro mientras los demás cabalgaban. Después de recuperarme y permanecer un rato hablando con Ethan, quise continuar por mí misma.

Iefel se mantuvo sereno, aunque yo sabía que realmente deseaba abrazarme tanto como yo a él. Sobre los caballos, no sé cómo, pude hacerlo. Me explicó que antes de “interrumpir” la conversación que él estaba manteniendo con Ethan, las cosas estaban yendo bien. Me deseó que fuéramos felices, y también averiguó algo que no quería que supiera… en fin, como él dijo, ya no soy una niña.

Tengo que aprender a mantenerme al margen de los problemas. Ethan me ha salvado la vida repetidas veces y aún no sé qué hacer para compensarle. Supongo que dejando de tener problemas, o a este ritmo acabaré con él.

Desearía… no tener que depender de los demás y salir yo misma de mis problemas. Seguiré siendo un estorbo si no consigo solucionarlo.

[Diario XXIX]

16 jul. 2011

Feelings

El cielo anuncia algo de tranquilidad, y ojalá que permanezca así. El frío invita a la quietud, pero Kyra es capaz de ignorarla y atravesar los límites de lo imposible para crearse problemas
Ha logrado sobrevivir al frío, y también a sus heridas a las que no deja sanar. Todavía no me creo que siga con vida, y cada vez estoy más convencido de que no tengo nada que ver.

Podría permanecer de brazos cruzados durante horas, solo tendría que moverme para rescatarla. Pero lo más inquietante de toda mi vida fue verla en el agua, oscura, sin moverse. Como si estuviera dormida. A punto de morir. El agua helada habría entrado ya en sus pulmones, haciendo estragos... Solo espero que no le quede ninguna secuela

Y me odio a veces por ser capaz de decirle lo que siento solo cuando está dormida o incosciente. La de conversaciones que se ha perdido mientras dormía... Solo espero tener más valor en un futuro, y no esperar a estar a punto de perderla para confesar mis sentimientos

13 jul. 2011

¡Un pergamino menos para ti!

Ahora duerme. Se ha hecho de noche y todavía no consigo dormir, así que le he robado un pergamino a Sol para poder escribir. Si lo echa en falta, pues... ya le echará la bronca a Iefel. Se sentirá poderoso ahora que tiene a alguien a quien mangonear. Y yo de mientras, puedo estar con Kyra

Tiene fiebres muy altas, y tiembla. Cuando le tomo la mano, parece que se relaja, pero esa herida tiene muy mal aspecto. Debí salir yo primero de la trampilla, sabiendo que un ejército acampado al otro lado del muro que bordea la ciudad. No pensé que serían tan numerosos como para abarcar tanta tierra. El túnel es muy largo, pero aún así no era suficiente

La vi caer totalmente inerte, como una muñeca, golpeada y malherida. Supuse que sería el cansancio que la habría debilitado, pero después vi la sangre. Apenas se movía, y aquel último movimiento para asestarle a aquel gigante parecía su última voluntad. Temí que, después de eso, no volviera a levantarse

Siempre bromea con ser imbatible, o con mis poderes desmedidos que ella cree que tengo. Ni ella es tan imbatible, ni yo soy tan poderoso como para evitar que casi la mataran.

De aquel cuerpo ya no queda nada. Su misma espada quedó destruida. Y sus compañeros, vulgares soldados que exploraban la zona, están muertos. Dudo mucho que se atrevan a acercarse aquí. Es lo mínimo que he podido hacer después de ponerla en peligro: evitar que nuevos enemigos vengan a nosotros.

Todavía a veces me pregunto que ha hecho ella conmigo. Apenas me reconozco ya de hace muchos años. Y en apenas meses, me ha convertido en una persona totalmente diferente. Se ha convertido en mi punto flaco, y en la merma de mis capacidades. Pero que arda el infierno antes que dejarla

12 jul. 2011

Mortal e inmortal

Llegamos al mercado, y no tardamos en encontrar el pasadizo que daba hasta el castillo de Ethan. No era estrecho, así que pude recorrerlo con facilidad, pero al llegar a la salida nos costó algo de trabajo quitar la trampilla de salida. Sol llamó a un “amigo” para ayudar, y mantuve la calma a pesar de lo mucho que parecía un fantasma. Pronto Iefel me tranquilizó.

Nos separamos, Ethan por un lado y Sol, Iefel y yo por otro. Quedamos en el punto donde supuestamente estaba el otro pasadizo para salir afuera, lejos de la ciudad.
Algún que otro soldado cayó, parecían todos un poco flojos. Inútiles, más bien. Pronto llegamos a la biblioteca, y allí había un muchacho bastante asustado. Intenté tranquilizarle, hasta que Sol encontró la entrada al pasadizo. Se me escapó el nombre de Ethan delante del chico, en fin, de todas formas pronto sabrían que había vuelto. Él regresó con nosotros y se quedó hablando con el muchacho mientras nosotros nos introducíamos en el pasaje.

Y empezamos a avanzar… y a avanzar… Ethan volvió de nuevo, se fue otra vez a por un caballo, volvió con un guardia para robarle el caballo, el guardia se quedó allí, y de nuevo… avanzar, y avanzar… Me recordaba a cuando tenía que viajar por lugares sin nada interesante, era tan aburrido. Si hubiera algo de flora o fauna por lo menos podría entretenerme mirando o buscando algo menos deprimente. Entonces también podía hablar con mis compañeros, pero ver tantas veces lo mismo pesaba. En fin, creo que los saqué un poco de quicio a todos, y solo pregunté si faltaba mucho. Repetidas veces. Pero bueno, finalmente llegamos.

Era también una trampilla que se abría hacia arriba, por lo que Ethan me dijo que subiera. Y así lo hice. Cuando abrí, antes de poder sentir el frescor del exterior en mi rostro, más bien sentí como alguien intentaba golpearme la cabeza con el pie. Nada agradable, en serio, y mucho menos cuando te has librado por un golpe de suerte.
Me agaché para evitarlo y de un salto salí, cayendo a la nieve mientras rodaba. Había un hombre enorme, con una espada enorme, todo enorme. Pero bueno, me puse en posición y ataqué, proporcionándole algunos cortes y demás. Sin embargo, en un momento de despiste, cargó contra mí dándome un buen golpe en el costado, haciéndome ceder. Caí al suelo, no tardé en sentir como la sangre emanaba de mí.

Eso transcurrió en segundos, al instante Ethan asomó su inocente cabeza por la salida, y cuando vio la escena empezó a luchar con el tipo cuerpo a cuerpo. En fin, Ethan acabó dándose contra un árbol. Parecía aturdido.

-Mi héroe…-Murmuré.

Me levanté como pude y le asesté un golpe en la espalda que quedó en otro corte. Ethan abrió los ojos y como si nada sacó un puñal y se libró de aquel individuo.

Después me dejé llevar, y a pesar del dolor caminé y cabalgué en busca de refugio. Al llegar a una pequeña cabaña lo primero que busqué fue una cama en la que descansar. Ethan me vendó, y yo también a él, ya que tenía alguna costilla rota. Estuvimos hablando, presté toda la atención que pude, aunque el dolor era mayor. Pero no quería que Ethan se preocupara más de lo que estaba. Sabía también que se sentía culpable, pero nunca se sabe lo que depara el destino, no podemos prever sus intenciones.

Lo último que recuerdo de esos tres días pasados, es que el dolor era agudo, hacía frío, aunque mi cuerpo estaba caliente. De vez en cuando alguien venía o se iba, o Ethan me cambiaba el vendaje untándome algo en la herida. Del dolor no tuve más remedio que morder algo, aunque algún grito ahogado se me escapaba. Las pesadillas inundaban mis pensamientos, sin embargo ahora mismo no recuerdo ninguna. Y cuando quise darme cuenta, me desperté algo mejor.

Mantuve una charla con Sol, que me recomendó confesarle a Iefel que Ethan es un demonio. Así que decidí hacerlo más adelante.
Cuando finalmente me recuperé del todo, me reuní con Iefel y Sol, tras explicarle a Ethan que iba a explicarle la verdad a mi hermano. Él ha progresado mucho con su magia, y parece bastante orgulloso de sí mismo. Me gusta verle así. Sol nos dejó a solas.

Después de darle rodeos al asunto, convenciéndole de lo buena persona que es Ethan, de lo que se preocupa por mí y más cosas a su favor, finalmente le solté:

-Ethan es… un demonio.- Mientras agachaba la cabeza con los ojos apretados, esperando tal vez alguna bofetada o grito por su parte.

Sin embargo se quedó tranquilo, en un estado neutro. Mala señal, muy mala señal.
Regresamos en silencio y empecé a preparar el almuerzo. Él salió de nuevo al exterior, y por fin vi su reacción violenta, gritando y lanzando bolas de fuego por doquier. La estaba fastidiando, pero tenía que decírselo, y no pienso renunciar a Ethan.

Después de almorzar pedí ayuda a Sol, para que hablara con Iefel. Me da bastante vergüenza tener que hacer que él se encargue siempre de sacarme de alguna forma u otra de este tipo de situaciones. Ethan y yo salimos a dar un paseo, y escuché como discutían con frases como: “Es tu hermana, es lo que ella ha elegido”, y veía como mi hermano negaba con la cabeza.

Mientras tanto, Ethan y yo pasamos la tarde patinando sobre un lago y jugando a tonterías. Fue muy divertido, y ambos lo pasamos realmente bien. ¿Quizá Ethan se ha dado cuenta ahora de que soy mortal? Curioso. Espero que no se vuelva un demonio sobreprotector.

Al volver y cenar, las cosas seguían en tensión. En definitiva, he decidido aislarme un poco de todos para reflexionar si he hecho bien o mal contando la verdad a Iefel, porque todo el mundo desea saber la verdad, por muy dolorosa que sea. Ahora toca esperar.

[Diario XXVIII]

Pasiones

La situación se había descontrolado. Mi ahora discípulo se había dejado llevar por una pasión descontrolada, y empezaba a llevarse las consecuencias de sus actos. Esa pasión desatada podía provocar el descontrol de su poder, ahora naciente, y más poderoso que nunca antes

Tal vez el blanco de la nieve y su helor lograra enfriar sus pensamientos, pero parecía que eso tendría que esperar. Me acerqué a él, en silencio absoluto, y me senté frente a él, donde pudiese verme. No paraba de caminar, nervioso. Para intentar calmarse, intentó continuar con sus ejercicios de invocación, acto que no tendría éxito

- No deberías intentar hacer eso ahora - le dije con voz severa
- ¿Y qué propones que haga? ¿Lanzarme contra él y destruirlo? ¿Eh? ¿Eso es mejor idea? - preguntó exaltado y fuera de sí
- La mejor idea - le contesté en el mismo tono neutro - es que te calmes, y pienses sobre lo que haces. No te ayudas ni a ti ni a nadie

Desisitó por fin de intentar conjurar en aquellos momentos, y se aferró las sienes como acto de impotencia

- ¡Es un demonio, ¿es que no lo ves?! - me preguntó desesperado
- Lo veo tan bien como tú, pero también veo como trata a tu hermana. La cuida y la protege, tú mismo lo has visto durante estos días

Aquellas palabras lo desarmaron en todo su enfado y frustración. Bajó sus brazos y los dejó inertes. Miró al cielo y suspiró, casi al borde del colapso

- Es lo que tu hermana ha elegido, - me levanté, y le coloqué las manos en sus hombros, en señal de apoyo - y es feliz. Sería bueno que tú también lo fueras porque ella lo es - Me separé de él para comenzar a retirarme a la cabaña, empezaba a hacer bastante frío - Ahora piensa sobre ello, y eso lo haces mejor solo

Cerré la puerta y me retiré a descansar, y más tarde entró él para sentarse en la mesa. Los libros estaban en el cuarto que ocupabamos, por lo que no estudiaría en aquellos instantes. Suspiré, esperando que pasara la tormenta

7 jul. 2011

Palabras de fuego [VI]

- Ni siquiera sé tu nombre - fue lo primero que le dije en horas

Había pasado largo tiempo meditando en mi nueva vida. Aquel beso no se me borraba de la memoria, y tampoco toda aquella simbología. Podría parecer una broma pesada desde fuera, pero desde el interior, era demasiado terrible
Mi mundo, aunque no deseable, había sido roto en pedazos. Era lo único que me quedaba, y ahora era sustituido por aquel extraño tan taciturno

- Iddar. Puedes llamarme así, si quieres - lo dijo sin levantar siquiera la vista.

Tallaba algo en un pequeño trozo de madera. Con aquel manejo, todavía no sabía ni podía ver que era. Aunque era algo laborioso

- ¿Qué es lo que vamos a hacer?
- ¿Ya estás dispuesto a continuar? Enhorabuena, chico, has elegido la vida
- No soy un chico, soy casi un adulto

Se rió con algo de sorna, pero no continuó aquella conversación. Seguía tallando, a la vez que me explicaba nuestro camino a seguir. Yo me perdí en el primer instante, ya que no sabía nada más allá de mi aldea. Las más arriesgadas aventuras las tuve en mis escapadas lejos de casa. Y ninguna con un destino agradable

Comenzamos a movernos despacio. Tenía que empezar a aceptar mi nuevo destino. Cuando vivía en la aldea, había escuchado relatos de gente que había huido tras la desgracia de perder sus hogares. Se asentaban en nuevos lugares, pero no solían durar demasiado. ¿Sería yo como uno de ellos? Mis días no eran demasiados, pero no quería acabar de esa forma

Lloré mientras caminaba, en silencio. No quería que Iddar me viera llorar y temblar de miedo. Pero sabía que me observaba. Algo era lo que quería de mí, me sopesaba con la mirada, esperando a que hiciera algo fascinante, o revelara una naturaleza fascinante

Pero era solo un muchacho, sucio y desgarbado, que caminaba para no morir.

A la tercera noche de camino, me desperté de mi sueño. La hoguera aún ardía, y Iddar aguardaba. Cuando me vio despierto, se levantó para entregarme un objeto pequeño, cilindrico, envuelto en un pañuelo.

- Ahora es tuyo - me dijo en susurro. Me había desvelado con rapidez, sorprendido ante aquello - Solo podrás tocarlo tú, y solo obedecerá ante ti. No lo pierdas

Me quedé extrañado, no tenía ni idea de que me estaba hablando. Desenvolví el pañuelo, intrigado. Y descubrí, la pequeña figura, como de un tótem, de una bestia salvaje

- Un... ¿... amuleto? - pregunté sin entender. No tenía una forma definida. Era un oso, tal vez, o alguna criatura parecida
- Te protegerá cuando llegue el momento. Y tendrás que ponerle un nombre, pero todavía no - respondió después de asentir

Me sumergí en su mirada, y caí dormido al instante, antes de poder siquiera seguir preguntando acerca de aquel extraño regalo

1 jul. 2011

Obstáculos para salir

Tormentas de… ¿arena? Convertidas en nieve. Intentamos salir de la ciudad antes de que cierto estruendo destrozara la paz y nos obligara a retroceder por nuestros pasos. Debido al pánico de la gente y a la descoordinación, nos separamos quedándome yo a solas sin saber dónde refugiarme. Pronto me resguardé en las caballerizas, escuché el crujir del muro de hielo que rodea la ciudad, parecía querer romperse en mil pedazos. Uno de los casquetes me dio, y fue la alerta de que debía mantenerme cubierta si no quería acabar con un buen golpe que me dejara en el sitio. No tardé en dormir, no sé si por el miedo, o simplemente porque no tenía nada mejor que hacer.

Evité que me robasen al despertar, y después regresé a la posada en la que estuvimos antes de intentar partir para buscar a los demás. Algunos cadáveres rodeados de sangre decoraban tétricamente las callejuelas, así que intenté no mirar demasiado al suelo. Al llegar Ethan estaba en la barra, y a pesar de sus comentarios supuse que se alegraba de verme. Aclaramos las cosas, supuse que debía prestarle más atención, aunque no me lo ha admitido, estará celoso de Iefel. Así que en una habitación aparte, lejos de miradas obscenas salvo las nuestras, le demostré la mucha atención que era capaz de ofrecerle, y también la parte de mí que se dejaba estremecer con suspiros entrecortados.

Me encanta despertar y encontrarlo a mi lado, desnudo. Aunque en esta ocasión me despertó el sonido de tambores. Se acercan tiempos de guerra, y a pesar de que esta no me incumbe, temo que de algún modo alguien saldrá mal parado. Fuimos con Iefel y Sol a la habitación de al lado, y después de preguntas incómodas acerca de “gritos” en la noche, planeamos nuestra salida de la ciudad.

Pronto buscaremos el pasadizo que conduzca hasta el castillo de Ethan, y en él, el que conduzca hacia el exterior de la ciudad. El plan va en marcha, pero antes he decidido tomarme un descanso antes de describir la masacre que tendrá lugar dentro de un rato. Hasta pronto, Daiko, pronto te recogeré para salir de aquí y continuar.

[Diario XXVII]

Visitando fantasmas

Había olvidado las tormentas de nieve en mi vieja ciudad. Cuando era pequeño, me contaban algo semejante al otro lado del mundo. Las temibles tormentas de arena. Incluso de nuestro inexpugnable castillo debíamos refugiarnos en las bodegas y sótanos. Los desprendimientos eran muertes seguras y fáciles de conseguir
Entonces leíamos historias de terror, donde terribles bestias que tomaban vida de la misma nieve paseaban como en su hábitat natural durante las tormentas. Después, nadie quería reconocer que no había podido dormir en toda la noche

Ahora ya no hay nada que temer. Pasará, como siempre ocurre. Aunque los terribles monstruos siguen apareciendo entre las pesadillas. Y los moradores de la nieve conseguirán adentrarse en la ciudad como sombras, y acabarán con cuchillo a aquel que se les cruce
Los cadáveres que queden no serán solo de la tormenta. Hay peores catástrofes que las naturales, y muy a menudo se trata del egoísmo de las razas inteligentes

Ahora está sitiada, y es una guerra en la que no puedo ni siquiera combatir. Para quien lo olvide, estoy muerto. Y mi linaje también va camino de la destrucción. Si termina conmigo, intentaré darle un buen final.

Y mientras tanto, ¡a huir!