30 abr. 2011

Leyendas del norte (I)

- Guarda silencio, tu voz no tiene ningún poder aquí

Las palabras hicieron eco en la gran sala. A pesar de estar congregada una pequeña multitud, el silencio era absoluto. Nuevamente, llegaba una humillación al hijo menor de la corte. La casa nobiliaria recibía una vista al completo

Este apretó los puños con fuerza, para acallar los turbios pensamientos que llegaban a su mente constantemente. Su otro hermano, el heredero, mantenía aquella sonrisa de suficiencia tan característica. Obviamente, se deleitaba en la decisión tomada

Aquellos pobres inocentes serían ajusticiados sin ningún tipo de razón o juicio. Tan solo quedaba su suerte en el variable humor de aquel que presidía la sala

- Nuevamente, la justicia es acallada por aquel que menos merece el poder

Aquello que dijo fue apenas un susurro, pero resonó como si fuera dicho con la más clara de las voces. Es entonces cuando surgieron los murmullos de desaprobación, no se sabía si por el muchacho o por el

El padre del que era tan solo un joven, se alzó de su trono. Había ira contenida en su expresión, y la desahogó contra su hijo en una sonora bofetada. Después, tomó del mentón su rostro vuelto por el golpe, y lo obligó a mirarle

- ¿Qué sabrá un muchacho de lo que nos ha tocado vivir? - dijo mirando a aquellos ojos rojos que pertenecían a su hijo - Los Dioses dejaron claro cual de mis hijos debía sucederme...

Las risas estallaron por doquier. Y el muchacho, roto y humillado, tuvo que seguir el protocolo impuesto. Se inclinó ante su progenitor y se marchó sin dilación

"Las cosas cambiarán, padre, te lo aseguro. Y no para tu beneplácito"

24 abr. 2011

Ambición rota

En la quietud de la sala, un alma se debatía entre la rabia y la impotencia. El poder lo era todo, sí, pero en ocasiones, el largo brazo no era suficiente para cazar a alguna pieza escurridiza. Sus delicadas manos, ante semejante situación, estaban fuertemente cerradas

Parecían contener todo aquello que había ocurrido

Un soldado, uniformado impecablemente, tenía el rostro descompuesto y temeroso. Mantenía su casco en la mano, y la mirada al frente

- Mi señora, ¿y bien? - se atrevió a preguntar tras un leve tartamudeo

Sus manos, todavía conteniendo los sentimientos de un corazón afectado, permanecieron así durante unos momentos más para después, quedar inertes. A ese gesto le siguió un suspiro profundo. Miraba a un cielo gris, cubierto por nubes tras las que se escondía el sol

- Dejadla marchar, ya no tiene sentido si su casa está perdida

23 abr. 2011

La leyenda del Muro

Cuentas las leyendas cosas terribles más allá del Muro.
Los gritos y la sangre son casi parte de la esencia del bosque. Nosotros las escuchamos, casi podemos dar fe de ello. Somos los Guardianes del Muro. El frío y el hielo enfrían el corazón, pero no lo suficiente para esta prueba que nos envían los Dioses

Aullidos
Dicen que son lobos entre los árboles, pero sus sombras colosales no corresponde a lo que en nuestras cabezas queda como un lobo. También hay humanos entre ellos, o eso dicen los más alegres de corazón. Hemos perdido a muchos allí, pero no queda ningún sentido

Todos fueron desaparecidos, eso dicen los más ancianos que permanecen a este lado, en el lado de la Vida. Muchos recuerdan a solo cinco desaparecidos en el bosque, pero las sombras se cuentan por decenas ¿Qué clase de comunidad vive allí? Todo es inerte, ¡muerto!

La sola idea me hace pensar en terribles criaturas maldecidas con una vida incompleta. Como en los viejos cuentos de terror, que de noche nos quitaron el sueño durante la infancia. Ahora somos todos como niños, no importa la edad ni tampoco lo aguerrido que seas en la batalla

Estamos solos en una antigua fortaleza abandonada que a cada año se debilita como el valor en nuestros corazones

Fin del trayecto

Una larga trayectoria recorrida y parte de ella inconsciente. Los piratas atacaron el barco y a pesar de que me ordenaron quedarme en el camarote, no podía dejarlos morir sin intentar echar una mano. Tras unas heridas, los oídos ensordecidos debido al ruido que emiten los cañones, llega el triunfo y con ello un grito de victoria por parte de todos. Yo me limité a alzar los brazos aliviada y dejándome caer en la cubierta del barco. Estaba agotada y herida, pero tranquila, pues el peligro ya había pasado.

Desperté en la enfermería y Darius me explicó lo que pasó. Ahora tenían un barco que vender y algunas cosas más, aunque la pérdida de algunos hombres fue inevitable. Aún así ambos nos alegramos de que el otro haya sobrevivido. Pero me informa que el destino está próximo y sin apenas darme cuenta ya estaba haciendo la maleta y cogiendo mis pertenencias para irme.

No quería irme, me gustaba esa vida y la gente del barco me había tratado muy bien. Casi pensé que no podría despedirme en persona del capitán, por suerte, lo encontré y nos fundimos en un abrazo. Le prometí volver a vernos, y espero cumplir mi palabra. Más despedidas, Alex, su hermano, también me trató de manera educada. A su manera, pero es un buen chico. Por eso se ganó un beso en lugar de una bofetada. Y tras un vistazo atrás mientras me voy y muchas manos despidiéndome desde el barco, emprendo el rumbo hacia lo desconocido.

[Diario X]

22 abr. 2011

Pequeña despedida

Mi querido Darius:
Para comenzar esta carta, no eres un cobarde. Pero me ha herido no poder despedirme de ti en persona, pues no es la primera vez que me pasa y la verdad he sufrido mucho por ello. Pero por lo menos me has escrito una carta y tus palabras me han conmovido. Sí, llevamos poco tiempo a bordo en el mismo barco, tú continuaras el camino que el mar recorre y yo buscaré el mío propio, intentando que coincida en alguna ocasión con el tuyo. Ha sido un tiempo escaso como bien has mencionado, pero también he encontrado en ti una amistad. Una gran amistad.

Reconozco que pensé que pasaría el viaje encerrada en mi camarote mientras el malvado capitán custodiaba mi puerta en persona para evitar escapismos por mi parte. Me hace gracia el pensar por dónde han circulado los acontecimientos. Eres una maravillosa persona, Darius, y me ha agradado sumamente haberte conocido y establecido una amistad contigo. Volveremos a vernos, te lo prometo. Mientras tanto, cuida de tu barco, de tu tripulación y te deseo buenaventura en todo.

Algún día necesitaré volver, por lo que te buscaré. Si ves a mis acompañantes diles que los espero durante siete días tal y como te dije. Y en el caso de que no puedan pagarte, cuando los traigas aquí yo lo haré. Muchas gracias por todo, que el mar te cuide.

Un abrazo. Con todo mi afecto,
Kyra Dakota

Una carta recién escrita

Mi querida Kyra:
Soy un cobarde, sí, y puedes reprocharmelo cuantas veces quieras. He pasado la noche en vela por el agotamiento y el dolor, también por las pérdidas de mis hombres. Pero también porque ha llegado el momento de verte marchar. En ti he encontrado algo que no creía poder hallar en estos tiempos: una amistad, que aunque en escaso tiempo, ha sido suficiente para crear un lazo fuerte

Espero que me perdones por no despedirte en persona, pero mi corazón queda abatido al verte marchar. El tiempo ha sido corto, y nos quedan muchas conversaciones en el tintero. Tendré que esperar al momento oportuno en que quieras volver a cruzar el mar, para poder llevarte

Te deseo toda la buenaventura que pueda haber en este mundo y en el siguiente. Mi barco te espera con los buenos vientos y la fortuna de tu presencia.

Con todo mi afecto,
Darius Scyon

20 abr. 2011

Veladas efímeras

El barco no es mal lugar al fin y al cabo. Aunque aún lamento la separación con Hedrek y Alvin, tengo la esperanza de volver a verlos y pienso hacerlo como sea. El capitán ha comprendido mi historia y me ha confesado que frecuentemente suele llevar pasajeros con algún pasado turbio, siempre que tenga algo a lo que atenerse.

Darius incluso se ha ganado parte de mi confianza. Llevamos viajando un par de días y ha sido todo un caballero conmigo. Hacía tiempo que nadie me trataba de manera tan educada y reconozco que me halaga. Su manera de ser es fascinante, un elfo que ha vivido mucho y ahora ha decidido dedicar su vida a la mar. Es serio y cortés, pero tiene sentido del humor y yo siempre agradezco una risa. Y más que nada su sinceridad. Incluso me ha pedido que me quede, pero yo aún tengo un destino marcado. O tal vez, varios. Pero me encantaría quedarme aquí.

Entre las páginas de mi diario he decidido guardar el retrato que me hizo para que no se deteriore o extravíe. Es un retrato bastante fiel, casi como reflejarse en el agua. A pesar de la tormenta continuamos viajando, y el retraso que llevamos es leve. Pero ahora me pregunto:

¿Quiero realmente bajarme de aquí y continuar sola un viaje que tal vez no tenga rumbo?
¿O quiero quedarme e intentar empezar una nueva vida para olvidar la anterior?

Me siento egoísta, pues pensar en ello conlleva a olvidar a mis seres queridos, y sé que quiero volver a verlos a todos. Pero sé que si continúo conseguiré recuperar todo lo posible, y volveré a encontrarme con Darius.

Cuando llegue a mi destino esperaré siete días. Estoy segura de que ellos conseguirán escapar. De momento, quiero que mi mente se despeje con la brisa del mar y la suave voz de Darius en una velada agradable. Veladas efímeras e intensas.

[Diario IX]

19 abr. 2011

Palabras de fuego [III]

No tuve tiempo apenas para acostumbrarme a lo que estaba viviendo. Vivía con el temor de vivir un nuevo episodio, terrible y oscuro como el abismo que creía ver en mis sueños, o visiones, como descubriría con cierta edad.
Mis progenitores dejaron de verme como un muchacho normal a mirarme con recelo, como si esperasen que saltara con una nueva rareza. Como si de una broma pesada se tratase, y yo no podía controlarlo, de ningún modo

Un día encontré a un extraño hombre entrando en nuestro humilde pueblo. Lo miró todo con expresión de desdén, y no era para menos. La bienvenida por parte de los pueblerinos no era dichosa, y tampoco excelsa. El miedo y el prejuicio primaban siempre, como yo ya había comprobado por parte de mis propios padres. Fue entonces cuando supe que no podían ser ellos. Un hijo ha de ser querido en cualquier circunstancia, pero ellos no podían entender eso

El hombre aquel pronto captó mi atención, y yo la suya. Supo encontrar mis ojos cuando lo observaba desde las sombras. Su mirada era profunda y oscura como el océano. Sentí miedo, pero eso no me acobardó a la hora de adentrarme en su habitación de la posada. Me escapé de casa en mitad de la noche, y no fue difícil entrar en la posada cuando su dueño estaba borracho y dormido

Su puerta estaba abierta, pero eso no me extrañó. La excitación por hacer aquello era demasiado grande como atender a aquel detalle. Rebusqué entre sus pertenecias, ya que él dormía sobre la cama. Algunos libros de extraña lengua, como dibujos, que no podía leer... Fue entonces cuando la página que estaba leyendo se iluminó. No había vela alguna, ni tampoco otra fuente. Tardé en descubrir que eran mis ojos, los que reflectaban aquella luz. Nuevamente, estaban completamente blancos

Y pude comprender allí lo que en aquellas páginas se mostraban

Mis ojos iluminaron al dueño del libro cuando éste me habló. Estaba engañado, ya que el bulto de la cama no era más que una quimera. Sentado en una banqueta, me había observado desde que entré en la habitación

- Es tarde y no es una noche para hacer preguntas - dijo con voz pausada - Márchate a dormir

Quedé dormido al instante, por una fuerza irresistible que me sumergió en una noche sin sueños



Palabras de fuego [II]

La primera vez que tuve la Visión, estaba cerca del agua. El cielo gris, cubierto de espesas nubes que llevaban las lágrimas de los dioses para que recordasemos que siguen ahí. Pronto sabríamos que realmente estaban allí.

El agua en el lago estaba fría. Ninguno de los niños se había atrevido a meterse, preferían contemplar todo desde fuera y jugar en la orilla. Yo había visto algo brillar allí, en el fondo. No pude resistir, y comencé a nadar en su busca. Era un anillo, plateado y de gran peso, una auténtica joya que en mi mano nada podía hacer


Mientras pensaba en que hacer con él, comenzó a llover. Levanté la mirada hacia el cielo, y fue entoces cuan
do empecé a ver Todo el cielo cambió de color, empezaba a sangrar. Y el astro rey, como volutas de humo, comenzaba a teñirse de negro. Jamás en mi vida había pasado tanto miedo. Fue también que el tiempo pasaba a una velocidad increíble. Sentí miedo al ver que la vida se me escapaba, crecía y moría sin poder apartar de ese cielo rojo con una única pupila. Era un abismo infinito del que no podía salir

Lo siguiente que recuerdo es el agua, y la falta de aire. El que decía ser mi padre me arrastraba para sacarme del lago y evitar que me ahogase. Me miraba con auténtico terror, no por mi estado. Había algo en mí que lo aterraba. Comencé a toser y a gatear, con gran ansiedad por no poder respirar. Fue entonces cuando comprendí al que decía ser mi padre: mis ojos se habían vuelto blancos por completo. Grité

Una presión en mi cabeza, tan grande e intensa que caí incosciente
Mis ojos siguieron blancos durante días, y extrañamente podía ver con claridad. Toda serie de rumores comenzaron a crecer a mi alrededor, y aumentaron mi miedo. Era un ciego que podía ver, podía ver cosas que nadie podía. Temblaba ante lo que me estaba pasando, y tuve que esconderme en lo oscuro para no ver ni en un reflejo la ausencia de color en mis ojos

18 abr. 2011

Ida sin retorno

Una larga aventura recorrida. Grandes obstáculos superados. Todo para nada. Faltaba poco, muy poco para poder partir hacia nuestro destino. ¿O era solo el mío? Los guardias interrumpieron nuestra euforia y de un momento a otro ya me encontraba dentro del barco, mientras veía como Hedrek y Alvin corrían también hacia él. Parecía que estaban a punto de conseguirlo, a Hedrek le estaba costando debido a su herida anterior, y Alvin cargaba con él a duras penas. Hasta que la dichosa flecha disparada por uno de los guardias acertó en la espalda de Alvin, haciendo que ambos cayeran al agua.

El barco se alejaba y yo me veía ahí de pie sin poder hacer nada. Quería tirarme, pero sabía que moriría en el intento. Aunque… ¿qué más me da ahora?

Me encuentro a solas con Ash en uno de los camarotes, bajo la custodia del capitán, a quién no le ha sentado nada bien que una perseguida estuviera entre su tripulación. Al menos pude ver como los sacaban del agua. Al menos están vivos…

Todo es culpa mía, quizá nunca debí meter a ambos en este embrollo. Ahora no sé qué hacer, la oscuridad invade mi mente y no veo ni rastro de luz. Estábamos tan cerca, muchachos, que ahora no sé si quiero continuar con este viaje o dejarme morir en algún lugar remoto.

Y aquí estamos, Ash ha caído dormida después de lloriquear. Aún gimotea en sueños. Mis ojos están tan hinchados y hace que escribir cada palabra sea una tortura. Pero ojalá mi tortura fuese solo por ello.

[Diario VIII]

Destinos

- Sabes por que estás aquí. Queremos algo de ti, y tú de nosotros. Solo tienes que colaborar

El aludido asiente, cabizbajo y aturdido. La luz apenas vive en la estancia. Todo está cubierto por la penumbra, acentuando el desánimo y la tristeza que la situación merece. El remordimiento, la ira y la impotencia, juntas en un mismo corazón

- Adelante, puedes comenzar
- Está aquí. Piensa abandonar el continente, y pronto.
- Continúa
- Sé en qué barco van a zarpar

La conversación continúa, en sombras
No hay lugar para el antiguo afecto y los recuerdos de viejas amistades. Todo eso cayó con el peso de la traición, y sigue en descenso

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Toda la tripulación se movía, o bien esquivando a los cargueros con su pesada tarea, o bien corriendo para no perder el barco en el que se paga pasaje. El trío de viajeros están reunidos en una mesa, comentando el próximo paso a seguir, mientras una mano, antes amiga, los traiciona. La noticia corre por todo el reino. La recompensa es grande por eliminar a los enemigos del rey, y aunque no se les persiga como a perros, algunos están alertas.

Los tres se permiten la risa, sin saber del todo lo que ocurre. Pronto zarparán dejando atrás el miedo y las heridas abiertas. Nada enturbia los pensamientos bajo el cielo azul, hasta que llega el grito

- ¡Cogedlos!

Pronto entienden que han de correr. Separados para ganar tiempo y terreno. Las miradas que se cruzan durante un último instante.
Ella llega a la pasarela, que cruza para llegar a la cubierta. Después, se vuelve para ver lo terrible. Ellos dos caen al agua, más afectados por el cansancio y las heridas del viaje que por aquella flecha tan desafortunadamente certera

El barco comienza a zarpar, justo a su hora, y alejandose del conflicto. La encerrarían a esperar el juicio del capitán, que ya no podía dar marcha atrás. Y las lágrimas dejarían paso al dolor

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- Ya despiertan

Aturdidos y agotados, abren los ojos a la luz de una pequeña vela. Estancia lúgubre y pobre, con presencia extraña, tal vez hostil. Recuerdos lejanos que no aciertan a encajar

11 abr. 2011

Recupérate

Es un largo camino recorrido para tan solo ver que enferma y finalmente es cobijado en casa ajena en busca de su mejora. Padre, espero volver a verte pronto, te prometo que recuperaré lo que es nuestro.
Tras ello tan solo veo mi sombra alargarse mientras me alejo de nuevo de él.

[Diario VII]

10 abr. 2011

Lujuria

En mis sueños aparecéis, como nunca antes os mostrasteis. Estoy cansada de sentir vuestras manos o aliento sobre mi cuerpo y mi boca. Aunque resulte placentero. Odio despertar cada noche sumergida en el calor que me provocáis.
Incluso intento evadiros de mis pensamientos mientras me doy un simple baño. El agua templada consigue relajarme después de mucho.
Y ya no sé si sois vos, o tan solo se trata de que mi mente está sucumbiendo a la locura. Pero siento unas manos que recorren mi cuerpo sin llegar a sobrepasar los límites que tal vez vos, habéis impuesto. Una respiración acelerada en mi oído y finalmente de nuevo la calma. Aunque en mi corazón no exista. Bajo el agua intento ensordecer un grito de un sentimiento que no consigo adivinar.

Tan solo me queda una pregunta por haceros: ¿Seríais vos capaz de provocarme semejante desdicha?

[Diario VI]

Resistencia

Escuchaba cada palabra que salía de sus labios. Eran reproche, pero aún así eran lo que llevaba tiempo queriendo oír. Una acusación debido a mi manera de reaccionar, siempre supe que lo estaba haciendo mal aunque otra parte me decía que era lo mejor. Me caigo en un abismo sin final con solo pensar que quizá he perdido su amor para siempre, pero aún queda una luz en su mirada y nuestro trato de amistad. En ocasiones me odio, por no decir en cada momento. Ese beso de despedida fue demasiado corto, pero lo suficientemente largo como para abrir de nuevo las heridas. Es difícil olvidar cuando sus labios, su aliento y su piel están a escasos centímetros de mí.

Aún intento robarle algún beso de forma inconsciente, no obstante mi parte racional, la poca que me queda, me lo impide. No te extrañes si mientras duermes sientes mis labios, será que no he podido resistir más.

[Diario V]

Ponzoña

Por fin, está fuera de mi pecho. Todo está dicho, ya no queda nada que envenene el trato, el corazón y las palabras. Pero más que otra cosa, tranquilizaba su mirada. Aunque triste, conmovía. Y también entendía.

Hablar sin temor a ser reprobado, eso es verdaderamente valioso, y ella ni siquiera es consciente de ello. Quería marchar para mostrarle lo mucho que podía hacer, también dejar que el tiempo aclarara mis propios pensamientos.
Esta noche podré dormir tranquilo.

Ahí está. La muy cabezota se ha dormido frente a mí, con miedo a que huyera de su lado. Como quisiera que durmiera en mi regazo, pero al estar herido, se va a tener que conformar con mi pierna. Ahora está todo bien así

- Hedrek S.

Otro plano

Vacío, y nada más que vacío.
Caigo sin remisión, en la completa oscuridad de un dolor ajeno e inigualable. Quiero creer que son ánimas ya muertas encerradas en un torbellino implacable. De otro modo, no quiero ni pensar que hay otros seres vivientes, todavía con su alma intacta, encerrados aquí. Por supuesto, dudo mucho de que su cordura siga de igual modo que cuando cayeron aquí

Quisimos buscar la verdad, y me condenaron por ello.
Quería cambiar el mundo
Ellos querían mi poder

De mis enseñanzas solo pudieron coger la enseñanza de la maldición. No son capaces de crear. Tan solo destruyen para captar lo que sobra. Amenazan y chantajean para obtener lo que es innato de otros.
Creé monstruos sin siquiera quererlo, y otra maldición más se suma a la que ya poseo.

En algún lugar debe de haber una salida, una puerta hacia la luz, hacia lo material.
Tan solo imágenes del recuerdo quedan para rozar lo que tuve

Escrito cuando casi el recuerdo se pierde,
como una huella en la arena bajo las olas del mar


6 abr. 2011

Quiero crecer

Todos me ven tan pequeña...¡y lo soy! Pero todo es demasiado azul, la sangre es ruidosa y a pesar de todo echo de menos el brillo del Sol.
Una muerte muy temprana.
¡No estoy muerta! Y es así, me siento viva aún, aunque todo se volviera oscuro en una época.
Observo cautelosa las miradas de... ¿pena? que los "adultos" dirigen hacia mí. La vida sigue siendo un misterio y nadie quiere darme las respuestas de ella debido a mi corta edad.
Ya tengo bastantes años.
No, soy una niña aún. Aún así quiero mis respuestas sin tabúes.
Pero desearía dejar de serlo y que las personas se dirijan a mí con un trato diferente al de un niño. No exijo que respuestas inmediatas.
Quiero crecer... ¿Tan difícil es?

2 abr. 2011

Reflejos

Oscuridad, y apenas luz. Oscuridad y nunca luz en mis pensamientos. Ya casi no puedo recordar lo que he vivido, ni cuanto hace que estoy aquí. Tan solo una demoledora rutina que nunca cesa, extrañando una vida en la que podía hacer cosas, cosas para un mundo mejor

¿Se terminará todo algún día?
¿Llegará pronto mi muerte para ponerle fin a tanto dolor?

Dicen que no existen los dioses en este lugar, tampoco su clemencia. Derriban así el pilar de la esperanza y un futuro mejor. Todas sus miradas están perdidas en un vacío abrumador, en el que no me atrevo a sumergirme. Ni siquiera soy capaz de mirarme en mi propio reflejo

¿En qué nos hemos convertido?

Decisiones

El abismo que entre nosotros se ha creado es tan intenso que apenas puedo ver el brillo de sus ojos, ni el… sentimiento especial que antes manifestaban. Reconozco que es culpa mía, pues después de que él se fuera no he abierto la boca más que para comer.
Un sueño se apodera de mi mente aquella noche, y el recuerdo del beso y sus palabras se abren a mi memoria. No sé que me aterra más; si el hecho de que Sol hiciera eso de verdad, o el deseo que tal vez siento porque lo hubiera hecho. O lo haga. Admito que ese recuerdo es excitante e incluso he llegado a imaginar más.
No. Hedrek no merece este trato. No me importa ahora mismo lo que pueda pasarme a mí, y aunque sé perfectamente lo hiriente de mis palabras hacia él, es lo mejor. Si alguna vez me ha amado dejará de hacerlo, o tal vez deje de sentir algo especial por mí. Lo veo en su mirada, fugaz. Fría y dura conmigo, pero es exactamente como debe ser. Ninguno, es mi decisión. Para evitar más dolor en sus corazones aunque el mío muera de pena.
Lo siento, lo he hecho todo mal.

[Diario IV]